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Liberatore, el Miguel Angel punk

17 diciembre 2008


Tanino Liberatore, dibujante, historietista

Comenzó sin un cobre, en un departamento de la Vía Napoleone 3, en Roma, donde convivía con cinco amigos y sus novias y sus animales y un único inodoro en un baño con la puerta rota.
Venía de los Abruzzos, Tanino Liberatore. Venía de la montaña.
En los crudos inviernos romanos con la escarcha colándose por entre los vidrios rotos, Liberatore, el montañés, dibujaba hasta el amanecer, despierto a fuerza de fumar Gauloises, de pie sobre un mar de revistas porno que constituían su propiedad más preciada. Eran tiempos de malaria. Liberatore paría historietas eróticas a tanto el kilo, o ilustraba tapas de discos que pasaban de la batea al olvido.
Paradójicamente sería la asociación con otro reventado, con otro marginal, el guionista Stefano Tamburini, lo que iba a abrirle las puertas de la notoriedad.
Juntos dieron a luz maravillas como Saturno contra la Tierra, EMPE, Teamote y Folly Bololy, esta última la historieta elegida por CAIN, con placer sumo, para su Nº 1.
Su obra maestra, sin embargo, son las narraciones largas con un personaje común: Ranxerox.
Ranxerox, el androide con nombre de fotocopia.
Ranxerox, el robot punk enamorado de una heroinómana de 12 años, Lubna.
Ranxerox, el papá de Terminator. No cabe duda de que el personaje de Arnold Schwarzenegger en esa película de James Cameron ha sido inspirado, en más de un sentido, por la figura de Liberatore y Tamburini.
Ranxerox y Lubna viven en algún punto del futuro cercano. Originarios de Roma, el azar va a llevarlos a Nueva York, una ciudad-monstruo en la que calzan como anillo al dedo.
LubnaEl no puede sentir nada, más allá de su atracción por Lubna. Es malo, casi sin quererlo. Capaz de pulverizar la mano de una niñita que pretendía venderle flores, o de asesinar a cinco tipos para divertirse durante un viaje en tren.
Ella tampoco siente nada. Para Lubna, lo que la une a Ranxerox es un vínculo semejante al que su mamá tiene con el lavarropas automático.
Ese universo terminal, violento, amoral, tiene en Liberatore a un retratista impagable.
Por su modo de dibujar las masas musculares, que le ha valido el adjetivo miguelangelesco.
Por sus geometrías forzadas hasta el límite.
Por el ritmo rockero de encuadre y montaje.
Las aventuras de Ranxerox y Lubna, los Romeo y Julieta del siglo, XXI datan del período 1980/81 de la vida de Liberatore. Pese a ello, siguen siendo desconocidas en la Argentina.
Hasta ahora. Hasta ahora que CAIN edita la historia original en forma de libro.
En la segunda quincena de diciembre, a todo color.
Ranxerox no sólo es una de las historietas fundamentales de la década del 80, sino, también, la introducción ideal al mundo de Liberatore.
Un artista de su tiempo. Un Miguel Angel de la era post-video, como dijo de él Vincenzo Sparagna. Vaya Foly Bololy como aperitivo...

Tamburini, Frank Zappa & Liberatore

En la foto: Tamburini, el inmenso Frank Zappa –el arte de tapa de su LP The Man from Utopia pertenece a Liberatore- y el hombre de los dibujitos: julio de 1982, Roma, por la tarde, calor….

Este texto dedicado a Liberatore, Ranxerox y Folly Bololy fue publicado en diciembre de 1987 en la revista CAIN. Hoy Ranxerox es mucho más conocido que en aquellos días. Podés ubicarlo en muchísimas páginas dedicadas al cómic.


Folly Bololy

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Una brújula para el placer

27 junio 2008

Caín, Revista N° 1

Etapa: Revista tabloide
Año: 1987 (Diciembre)
Nº 1

Tina Turner

La primera edición de CAIN en formato revista apareció en los kioscos en los primeros días de diciembre de 1987, casi inmediatamente después de publicarse la última edición (N° 11) como suplemento de la revista Humor.

Revista CAIN N° 1 Esta etapa salió a la calle en plena crisis inflacionaria de la Argentina, lo cual significó un certificado de muerte con fecha abierta. Tamaña crisis económica le permitió a Ediciones de La Urraca imprimir sólo siete números mensuales, cada uno más caro que el anterior.
Como veremos más adelante, en próximas entradas, con cada número se fueron mejorando y puliendo los contenidos. Pero en aquel diciembre la revista prometía más de lo que entregaba.

A decir verdad, fue un número irregular, como si el editor hubiera tenido los cañones indicados, pero apuntados 3 grados hacia abajo.

Ranxerox

El Staff
El Staff enunciado incluía a Marcelo Figueras (Jefe de redacción), Fabián Di Matteo (Jefe de Arte), Víctor Pintos (Redacción), Eduardo Grossman y Ricardo Cárcova (Fotografía). Además, claro, un nutrido y selecto equipo de periodistas: Claudia Acuña, Javier Andrade, Daniel Capalbo, Daniel Guebel, Ricardo Ibarlucía, Claudio Minghetti. Pupi Caramelo y Ana Torrejón estaban a cargo de la sección ¡AVISPESE!. Y extrañamente, porque no se publicó ningún texto de su autoría, aparece el nombre de Kurt Skötzelkind, un filósofo que en las siguientes ediciones tendría repetidas apariciones.


Revista CAIN N° 1Las secciones
CAIN revista incluía varias secciones de textos breves que mostraban un panorama mucho más amplio que las notas principales.
Las páginas 4 a 7 estaban dedicadas a
EXPO.

Desde el Index, algunos de sus contenidos se anunciaban así:
SODA STEREO Pela disco nuevo, gana premios con sus videos y prepara, en secreto, una actuación gratuita...
KUBRICK. Tardó años para filmar Nacido para matar, y la presenta como regalo de Navidad.


Stanley Kubrick


FITO estrena su video, y desajusta las mandíbulas de los espectadores. PASOLINI Pese a que algunas de sus películas siguen prohibidas, muestra El Evangelio según San Mateo por TV, el 25, a la hora del champánRevista CAIN N° 1Revista CAIN N° 1 Imagino que las expectativas comerciales de la editorial -absolutamente válidas- deslucieron la forma y las figuras que ya se venían mostrando en la etapa anterior, más creativa, más libre. Pero claro, las revistas se venden masivamente si se consigue captar la atención con temas, digamos, populares. Así se entiende que en portada aparecieran Robocop -el personaje de la película homónima de Paul Verhoeven- y Tina Turner, "la diva del rock and roll que, oh casualidad, actuará en Buenos Aires al despuntar el Año Nuevo", como anunciaban desde el Index.
Esas eran las notas principales .
Revista CAIN N° 1Revista CAIN N° 1Otra nota del número lanzamiento contaba sobre Moonlighting [Luz de luna], la serie con Bruce Willis y Cybill Sheperd, dos detectives como parte de una fórmula "tan eterna como la televisión misma. Narrar una historia aceptable. Con cierto ritmo, para sostener una trama romántica que nunca llegará a consumarse ante las cámaras", tal cual se lee en la página 13.
Vale aclarar que ni esta ni las otras notas llevan la firma de sus autores.
Revista CAIN N° 1Si bien en varios aspectos esta nueva versión no conformaba completamente, la revista insinuaba un cambio interesante respecto a otras revistas orientadas al segmento "joven" (si es que alguien sabe que cosa es eso). Los números siguientes demostrarían que el potencial de la revista era grande. Era cuestión de darle tiempo.


Folly Bololy
Folly BololyA mi juicio, esto es lo mejor de aquel N° 1: siete páginas de lujo dedicadas al cómic. CAIN presenta a Liberatore.

"El mejor dibujante italiano de esta década hace su aterrizaje en las Pampas con una historieta excepcional, a todo blanco y negro: Folly Bololy", dice. Y agrega un anuncio: "Ah, si pudiera difundirse Ranxerox, su obra maestra (sale en diciembre, en formato de libro: no se lo digan a nadie)". La promesa de Klamahama: publicar el libro completo, en entregas, porque si, ¿porque no?

Revista CAIN N° 1Revista CAIN N° 1Revista CAIN N° 1Revista CAIN N° 1Entre los raros peinados nuevos aparecieron dos páginas que no representaban una nota, ni un informe, era un collage a modo de resumen anual, con los "87 rostros del 87. Como en las revistas frívolas, aquí también hay 'personajes del Año'. Claro que la selección es levemente distinta...". Como una guía para repasar lo mejor y lo peor de aquel año. Algunas figuras incluidas: Ranxerox (la historieta que poco después sería editada en colores como libro por primera vez en nuestro país), William Gibson, los hermanos Cohen, La Organización Negra, David Bowie, Las Gambas al Ajillo, Morrissey, David Lynch, Fricción, Patricio Rey y Los Redonditos de Ricota y Robert Smith, cantante de The Cure, la banda británica que en marzo de aquel 1987 hizo su primera (e histórica por el descontrol) presentación en Argentina, en la cancha de Ferro. Revista CAIN N° 1Entre las páginas 24 y 30, MONITOR se planteaba como un señalador de discos, de libros y de opciones para ver en televisión. Además: ¡AVÍSPESE! "Pistas para sobrevivir con buen tino, pichinchas, danzables y una oración a Santa María de los Calores". Un collage bizarro en el que podías encontrar las recomendaciones más increíbles.Revista CAIN N° 1Revista CAIN N° 1Revista CAIN N° 1Y dejaban para la página 30 la SALIDA DE EMERGENCIA: los últimos apuntes antes del cierre, datos de estrenos de cine, fechas de giras, más recomendaciones para encender la radio, libros que se publican, shows, discos que salen a la venta, fiestas y más.Revista CAIN N° 1Revista CAIN N° 1No vamos a publicar todas las notas y secciones de esta etapa de CAIN como hicimos en los 11 suplementos de la etapa en Humor. Sólo subiremos los textos e imágenes de lo que a nuestro criterio continuó o elevó el nivel de la etapa en Humor y además, sus contenidos pueden ser releídos hoy sin quedarse con el rancio sabor del papel mojado.
Pero como los habitantes de Klamahama somos devotos del placer máximo, queremos que vos también te conviertas a esta pagana actividad, y para eso dispusimos las imágenes de todas las páginas (para que puedas leer lo que quieras) en nuestra galería de Flickr.

PARA VERLAS EN GRAN TAMAÑO

Nota de Klamahama a quien se afanó la imagen de Fito Páez de la página 5 dejando el respectivo agujero en la 6 y arruinando la preciada colección de este cronista: no sirve que te escondas, te vamos a encontrar. Y cuando estés delante nuestro vamos a hacer con ciertas partes tuyas lo mismo que hiciste con la CAIN. Sotreta...!

Ser gonzo, esa es la cuestión

05 mayo 2008

Cuando puse en marcha Klamahama tenía en claro que una de las razones fundamentales de meterme en este delirio era compartir el voluminoso material que tengo archivado en algo que se parece a una biblioteca. Pero verdaderamente esa es una razón, por lo menos, superficial.
Lo que tenía -y tengo- en mente, es tratar de enlazar una cantidad indefinida de periodistas, escritores, guionistas, directores, actores, estilos y obras que, en los últimos veinte años, por más de una razón llegaron a captar mi interés y que, supongo, deben tener alguna conexión más allá de mi cabeza.
Klamahama, entonces, es un monstruo de muchas cabezas cuyos ojos empiezan a mirarse tratando de entender quien es la bestia que le dio vida.
En ese contexto, comencé por CAIN, un suplemento que más tarde fue revista para volver a ser suplemento. De esto recién completé la primera parte: los 11 suplementos aparecidos en la revista Humor en el segundo semestre de 1987. Quedan dos etapas todavia. También salta del estante superior la revista Fierro, que no sólo bombardeó mi cabeza con historietas, también con el pensamiento de sus autores. Y la revista española CO&CO, que llegó a la Argentina con una calidad difícil de conseguir por acá y un nivel de investigación que intimida a cualquier periodista.
Y el suplemento El Tajo, editado por el diario Sur, donde se reunirían varios valores de CAIN. Y la revista Rolling Stone local. Y ciertos libros que narran la historia del rock hecho en Argentina. Y otros libros. Y discos. Y películas.
Y los detalles que pasaron delante de mis ojos. Y voces que grabé. Y para hacer más brutal esta historia, Klamahama nace dentro de la red y se alimenta de la red, de millones de palabras flotando en una nebulosa rica en vitaminas.

SER GONZO

Un día abro un fotolog impulsado por una idea publicitaria: voy a hacer que funcione como un cartel de Coca Cola y que los usuarios de esa red lleguen hasta Klamahama. A poco de abrirlo, encuentro a Luzie Q. Luzie tiene un fotolog que se llama La Naranja Mecánica. Le cuento del proyecto y como quiero sumarla al Staff me da su mail para ponernos de acuerdo:
alasvegasendescapotable@...

-¿A Las Vegas en descapotable?, le pregunté.
-"Si, es por la película Miedo y asco en Las Vegas". Y menciona a Hunter S. Thompson. Cling! Cae otra ficha. Luzie había tirado la punta de un ovillo. Esa película, protagonizada por Johnny Deep está dentro de la estantería, así que inmediatamente la palabra "gonzo" se estaciona sobre mi escritorio.

Pienso que esto no es casualidad, y asumo que la conexión afuera de mi cabeza tiene estructuras más complejas que un simple blog. Pero acá estoy. Y decido escarbar profundo y sacar a la luz los mejores huesos que encuentre. Aunque no sepa bien adonde voy y el fondo se vea tan lejano.


Hunter S. Thompson en la portada de Rolling Stone,1992Hunter S. Thompson en la portada de Rolling Stone, 1973
Hunter S. Thompson, 1971"La palabra gonzo la utilizaba un amigo mío de Oakland, siempre pasadísimo, para referirse a esas personas que tienen la mente peor que los locos". Hunter S. Thompson

Wim Wenders, cineasta

30 abril 2008

TODAS LAS HISTORIAS LA HISTORIA

Suplemento Caín N° 11, revista Humor, 1987O de cómo el personaje en cuestión, alemán, director de cine, 42 años, advirtió al filo de la angustia que no había muchas historias que contar, sino una sola.

Por Marcelo Figueras


Dice Wenders: ”Ya no existen ficciones inocentes, ficciones que no hagan referencia a sueños que ya han sido soñados” - Fotografía publicada en el Suplemento CAIN N° 11, Revista Humor, 1987A comienzos de 1973, en Nueva York, Wim Wenders asistió a una proyección privada de Luna de papel, el film de Peter Bogdanovich. Fue un shock. Al dejar la sala, y por un lapso de varias horas, deambuló por el SoHo, sin destino, mascullando una única palabra en alemán: una palabra que, vertida al castellano, significa catástrofe.
Para ese entonces, Wenders había escrito ya la historia de Alicia en las ciudades, y preparaba su rodaje. Ante las imágenes de Luna de papel, como ante un fantasma, pensó, angustiado, que su proyecto había muerto aun antes de nacer.
Luna de papel lidiaba con un hombre que, a regañadientes, debía hacerse cargo de una niña y conducirla, sana y salva, a casa de una tía.
Alicia en las ciudades, reducida a un mínimo esqueleto argumental, era idéntica a Luna de papel.
Wenders narró su desventura a Samuel Fuller, un viejo cineasta americano por el que profesaba admiración.
"No hay más que un puñado de historias", le espetó Fuller como toda respuesta. Entonces comprendió: los films, las novelas, las canciones, no hacen sino girar en torno a un número limitado de historias. Operan como variaciones musicales, como relecturas, como remakes -voluntarias o no-. Las coincidencias, aunque notables, no bastan para negarle a una obra el acceso a la vida.
Alicia... merecía su oportunidad. Fuller la había salvado. "Un Arcángel", dice de él hoy Wenders.
Y el film cobró forma, y entre él y Luna de papel hay tanto en común como entre un Aleph y una bayoneta.
De allí en más, en los catorce años que llevan hasta el momento presente, Wenders vivió y filmó, vivió y filmó, como si ambas acciones no fueran sino movimientos complementarios de un mismo músculo. "Ya no existen ficciones inocentes, ficciones que no hagan referencia a sueños que ya han sido soñados”, dijo alguna vez. La lección de Fuller había sido asimilada. Sus films, pues, no narran sino una única historia.
LAS ALAS DEL DESEOLa de un hombre, un solitario, a quien se desvía de su camino.
Joseph Bloch, en La angustia del arquero ante el tiro penal (1971), que abandona su valla y termina estrangulando a una mujer.
Philip Winter, el periodista que debe redactar un gran reportaje sobre Estados Unidos en Alicia en las ciudades (1973), y que acaba velando por la niña.
Wilhelm Meister, el joven de Falso movimiento (1974), que deja su casa para vagar por Alemania y convertirse en escritor.
Robert Lander, el pediatra de Al filo del tiempo (1975), a quien su mujer abandona, fracaso que lo impulsa a lanzarse a la ruta: pronto recorrerá el país junto a un técnico que repara viejos proyectores cinematográficos.
Jonathan Zimmerman, el enmarcador de cuadros de El amigo americano (1976), que se convierte en asesino por dinero.
Nicholas Ray, en Nick's movie (1979), el director de cine de Rebelde sin causa y Party girl que hacia el fin de su vida deviene protagonista de un film y de un cáncer fatal.
El escritor de Hammett (1978-82), a quien las circunstancias truecan en detective.
El cineasta de El estado de las cosas (1981), a quien la escasez de celuloide obliga a dejar el set para perseguir a un productor.
Natassia Kinski, en París, TexasEl hombre que busca su lugar de origen en París, Texas (1983), y que suspende momentaneamente la empresa para reunir a su esposa y a su pequeño hijo.
El mismo Wenders que, en Tokyo-Ga (1985), se aparta de su camino para ver qué queda del Japón registrado en los fllms de Yasujiro Ozu ("Sus películas contaban, una y otra vez, la misma, simple historia, sobre la misma gente, en la misma ciudad: Tokyo…”).
El ángel Damiel, en Bajo el cielo de Berlín (1987) quien al enamorarse de la humana Marion, decide resignar su condición y devenir corpóreo, carnal, finito.
Esa única historia, retomada en todos y cada uno de sus films, puede ser formulada de otras maneras.
Es, también, la historia de dos movimientos que se anulan. El de la cámara, siempre en acción, que sigue a personajes que viajan, corren, vuelan, para no llegar a ninguna parte sino al punto de partida.
Es, también, la historia de un cataclismo familiar que priva a los hombres de sus raíces y los lanza al mundo en busca de un Padre -Real, Imaginario, Simbólico, tal como lo entendía Lacan- y de una Madre, rol al que deben atenerse todas las mujeres. Es, también, la historia un cataclismo nacional, que cerró a los alemanes las vías hacia su propia cultura y los sumió en el seno de la Gran Cultura Americana ("Necesitábamos olvidar ese pasado, en virtud de la culpa. Así ocurrió. Al agujero resultante lo tapamos con chicle, y fotos Polaroid...”). Es también, la historia de un hombre empeñado en reencontrarse con su lugar de origen, consciente, a la vez, de que su búsqueda es vana, gratuita, irrealizable, como la del Santo Grial.
El último film de Nicholas Ray, sobre el que él y Wenders dialogan en Nik's movie, se llama, precisamente, We can't go home again: es decir, No podemos regresar a casa.
Es, también, la historia de una iniciación que no se concreta jamás, negando, buena parte del arte occidental. Que Wenders y su doppelgänger literario, Peter Handke, hayan escogido al Wilhem Meister de Goethe como base de Falso movimiento, no es casual: se trata de la novela de iniciación por antonomasia, a la que Wenders traslada al mundo actual y, en fin, niega. "El viaje como aprendizaje, para comprender el mundo, es impensable en este siglo. El Wilhelm de Falso movimiento lo intenta, pero advierte que sólo avanza hacia la nada, que, en verdad, su espíritu no se mueve ni un centímetro", escribe Wenders en Cahiers du Cinéma (N° 400).
”El viaje como aprendizaje, para comprender el mundo, es impensable en este siglo. El Wilhelm de Falso movimiento lo intenta, pero advierte que sólo avanza hacia la nada, que, en verdad, su espíritu no se mueve ni un centímetro” (Win Wenders) - Fotografía publicada en el Suplemento CAIN N° 11, Revista Humor, 1987Es, también, la historia de un lenguaje en crisis: el cine. No hay virtualmente ninguno de sus films que no sea una reflexión consciente sobre esa materia, de un modo literal, como en El estado de las cosas, o a partir de la elipsis, como en El amigo americano, donde Zimmerman -el cine europeo, artesanal, modesto- traba una relación espuria con Tom Ripley -el cine americano, moderno, rico, "poco inclinado a interrogarse sobre sus propios mecanismos", según Catherine Petit- y luego muere, enfermo.
Es, por último, la historia de la imposibilidad de contar historias en el mundo contemporáneo, al menos desde la convención, la "inocencia" y la falta de conciencia sobre los mecanismos de la narración.
Con estos elementos y otros muchos, Wim Wenders ha forjado una obra impar en el cine de los últimos veinte años. La suya es la única mirada en verdad nueva que ha surgido de los '70 a esta parte: todos los talentos jóvenes de hoy, los enfants prodigieux, los Leos Carax, le deben buena parte de su cinefilia.
Tiempo atrás, alguien, hoy un muerto ilustre, dijo que Orson Welles era un genio, "en el sentido más nocturno y alemán de la palabra". Cuando Welles paso a mejor vida, todo el mundo aceptó como cierta la definición. Wenders también es un genio. Pese a que, según parece, faltan aún muchos años/films para que Wenders fallezca, sería deseable que se lo admitiera como tal antes de que sonara su hora. Que se difundiera su trabajo, casi totalmente ignorado en la Argentina. Que las nuevas generaciones de cinéfilos tomaran contacto con sus films.
Mientras tanto, con la hoy celebrada Bajo el cielo de Berlín -premio a la mejor dirección en Cannes 87-, con la inminente Hasta el fin del mundo, Wenders sigue perfeccionando su arte, adelgazándolo, "con extrema economía de medios y reducido a lo absolutamente esencial", como refiere de Ozu en Tokyo-Ga.
Lo esencial. El puñado de historias mencionado por Fuller. Historias que se reducen a una sola. ”No hay nada que comprender. Sólo hay que mirar, pero mirar de manera neutra, sin deseos de entender ni de actuar” (Annie Goldman) - Fotografía publicada en el Suplemento CAIN N° 11, Revista Humor, 1987
"Llevo hechos diez films", dice el cineasta Fritz Munro (Patrick Bauchau) en una escena de El estado de las cosas. "Diez veces he contado la misma historia. Al principio era fácil, iba de un plano a otro. Hoy, esta mañana, he sentido miedo.
Sé narrar las historias, y, sin cesar, a medida que una de ellas avanza, la vida se deshilacha.
La muerte. Todas las historias hablan de la muerte...
”.

TRANSFICCIÓN

Dos automóviles, sobre un paisaje de Arizona. En uno, una pareja con un niño. En el otro, un hombre solo. Hay un accidente. En el medio de la nada, en el medio del desierto. La pareja y el niño salen ilesos. El hombre solo muere. No tiene documentos, ni identificación alguna. Apenas un sobre con un manuscrito, bajo el título Crónicas de motel. Antes de partir, la mujer toma el sobre. Poco a poco, irá leyendo el texto, y se enamorará del hombre que lo escribió, de ese tipo solo, del que murió en un automóvil, lejos, en el desierto. Su marido comenzará a sentir celos de ese fantasma. En un momento de furia, arroja buena parte del manuscrito por una ventana, y la historia prosigue con la gente que toma las páginas sueltas, al azar... (De Wenders a Cahiers du Cinéma N° 360/36, narrando la idea original de lo que habría de transformarse en París, Texas.)

WIN WENDERS: : : El mundo de Wenders es extranjero a sus habitantes: lo real no es sino apariencia vacía de significación, donde predominan los edificios abandonados, las calles desiertas, los trenes se fugan hacia sitios desconocidos, los gadgets como el teléfono, que no sirve jamás para comunicar… No hay nada que comprender. Sólo hay que mirar, pero mirar de manera neutra, sin deseos de entender ni de actuar (Annie Goldman, L’Errance daans le Cinéma Contemporain).

DROMOMANIACO
Aquel que sufre de manía deambulatoria.
Wenders es uno.

: : : LA FOTOGRAFIA: Es el pasado. El pasado del cine. El pasado del hombre. Lo que permanece cuando todo se mueve, cuando todo se derrumba. El retrato de familia. La instantánea del lugar en que ha sido concebido. Y, a la vez, una ficción: "No se fotografía jamás lo que se ha visto", dice Philip Winter en Alicia en las ciudades.


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