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Nick Gentry, pintura cyberpunk

05 agosto 2010


¿Se acuerdan de aquellos tiempos no tan lejanos en que trasladábamos nuestros archivos en disquetes, cuando no debíamos crear nada de más de dos megas? ¿Cómo hicimos para arreglamos durante tanto tiempo con esos  disquitos? Todavía tengo algunos que usábamos en nuestra primera Mac, algo absolutamente del siglo pasado. Ojalá pudiera ver lo que quedó adentro de esos cositos cuadrados de plástico, aunque sólo sea para quedarme tranquilo sabiendo que mis palabras evolucionaron de manera creativa.


El artista inglés Nick Gentry hace un buen uso de los disquetes integrándolos a sus pinturas. Es muy interesante su idea de utilizar los discos para representar a los seres humanos ya que todos nos vemos afectados de alguna manera por ser parte de la era digital.


Gentry explica en su web las razones que tiene para usar estos discos eliminados por todo el mundo:
" Montañas de disquetes, cintas VHS, polaroids y casettes. Esta combinación de soportes desempeñó un papel enorme en lo que aprendió acerca del mundo una generación que creció en los años 80 y 90. El mundo dependía de estos formatos físicos para almacenar imágenes, música, películas, documentos, juegos y grabaciones personales. Como los medios de comunicación se absorbieron rápidamente en la World Wide Web, a los formatos de medios físicos del pasado se los consideró obsoletos. Esto representa un gran cambio de distancia de los objetos del mundo real, conduciendo hacia una existencia humana, que es en última instancia regida por un sinnúmero de archivos de datos intangibles.



Todo tiene un ciclo de vida y con la tecnología hay un impulso incesante hacia lo desconocido en busca de nuevos y más eficientes productos. Desde su introducción en 1981, miles de millones de discos han sido fabricados y 30 años más tarde su producción está llegando a su fin. A pesar de su dominio anterior, estos objetos eventualmente se convertirán en artefactos raros. El disco se mantiene firme y sigue viviendo como una metáfora de la aceleración del ciclo de la vida moderna, la producción en serie y la cultura de usar y tirar de hoy.


Reutilizar objetos puede negar la necesidad de crear residuos, adoptando una nueva función que a menudo tiene más encanto que el de la original. Al ver el arte producido de esta forma se puede fomentar un enfoque más creativo para objetos cotidianos que se consideran obsoletos o inútiles. Lo que trae el concepto general a la vida es esa mezcla nostálgica y familiar, junto con la frescura de una nueva forma de expresión.


Como la información se libera del formato físico permite que los datos personales y las identidades sean reveladas y permanentemente compartidos en línea hasta un grado infinito. Al mismo tiempo, la individualidad y la privacidad son ahora consideradas como más valiosas que nunca. Ahora es común cultivar una segunda identidad on-line. A pesar de que esta cyber identidad puede ser exhaustiva en detalles, es una representación virtual en lugar de la cosa real y es, de alguna manera, creada por el individuo. Las pinturas replican este proceso de los discos, contienen una variedad de datos históricos, y juntos crean una nueva identidad.


La primera pieza de trabajo usando disquetes como lienzo era una imagen de una huella dactilar. Conectando los datos del mundo con la forma física humana, usando el tema de la identidad, aunque sea de una manera obvia. Los discos se utilizaron para crear una trama y al mismo tiempo construir rostros e identidades imaginarios que pueden establecer conexiones a la información personal almacenada en los discos.


Cada pieza se inicia con algunos bocetos de una persona imaginaria, o buscando imágenes de rostros. Las características de la cara son entonces asignada a una red, con cada sección del tamaño de un disco. Los discos se colocan en zonas tonalmente adecuadas (casi como píxeles) para crear un collage. Además de esto, el contorno de la cabeza y los detalles se dibujan con lápiz, con pintura de aceite para hacer hincapié en las características. Este proceso es bastante selectivo, sólo algunos sectores están totalmente terminados. El aspecto inacabado permite al espectador ver las capas, mostrando cómo el trabajo ha sido creado.


La información personal que existe dentro de cada disco es bloqueda para siempre debajo de la pintura. Sin embargo, misteriosamente se dejan ver algunas etiquetas escritas a mano en cada disco, dando una pista sobre lo que hay debajo. Esto es un reflejo de la cultura on-line donde la información se almacena de forma permanente, aunque con distintos niveles de acceso.


El círculo metálico del reverso del disco se usa como una metáfora visual para el ojo humano: como los ojos de una persona pueden revelar su identidad y sentimientos internos. En la película Blade Runner el test Voight-Kampff es utilizado para medir la reacción de los ojos a una serie de preguntas cuidadosamente seleccionadas con el fin de determinar si el sujeto es humano o androide. En las pinturas, la verdadera identidad del sujeto es desconocida y los ojos son a veces oscurecidos, para ofrecer, de alguna manera, un nivel de privacidad o protección.


La humanidad se integra con la tecnología a un ritmo exponencial. Esta unión ha venido ocurriendo a lo largo de la existencia humana, lo que lleva hoy a un punto de inflexión crucial en el proceso. La mayoría de las personas que ahora tienen un teléfono móvil, habitualmente lo llevan a todos lados. Teléfonos móviles que además pasaron por una transición hasta convertirse en computadoras, con una infinidad de funciones que se pueden personalizar para cada individuo. En la actualidad toda esta funcionalidad se encuentra en un dispositivo que está cerca, pero fuera del cuerpo. Si esto pasa a ser interno plantearía una cuestión fundamental de la identidad: ¿puede un ser humano seguir siendo considerado completamente como un ser orgánico?


Las pinturas buscan simplemente destacar este nuevo movimiento, a medida que se convierte, de manera cada vez más evidente, en una importante transición cultural y social de nuestro tiempo. ¿Serán los seres humanos para siempre compatibles con nuestra propia tecnología?"

DONACIONES
"Las pinturas están hechas de elementos reciclados, la vida y personalidad de estos objetos son una parte importante de cada obra. Si tenés disquetes viejos, cassettes VHS, o cualquier chatarra de este tipo, no dudes en enviarmelo. Intento utilizar los objetos que han llegado al final de su vida útil antes de buscar nuevos materiales. Tal vez tus cosas podrían estar en una galería en lugar de un relleno sanitario. Tu donación será muy apreciada, y siempre trato de devolver el favor." Por favor, enviá tus donaciones a...Nick Gentry, Flat 30 Cliff Court / Cliff Road / London / NW1 9AP / United Kingdom

* Traducción y adaptación: Ariel Martínez


Facebook: http://www.facebook.com/nickgentryart
Website: http://www.nickgentry.co.uk/
Flickr: http://www.flickr.com/photos/nickgentry
Twitter: https://twitter.com/g_e_n_t_r_y
Email: nick@nickgentry.co.uk

Acerca del cyberpunk

25 marzo 2008

DES INFORMACIÓN


Por Marcelo Figueras

Durante 1984, el escritor William Gibson se alzó con los tres premios más importantes de la ciencia ficción actual, el Hugo, el Nebula y el Philip K. Dick Memorial. Fue una novela, Neuromancer, la que le valió esos galardones. El éxito de Gibson y su libro marcó el inicio de un
movimiento al que se dio en llamar cyberpunk, por su mixtura de la imageniería punk y la jerga propia de la cibernética. Pronto se sumaron nuevos novelistas a esa corriente literaria: Greg Bear, Lewis Shiner, Bruce Sterling, entre otros. Surgieron, incluso, cientos de revistas underground sobre el tema, y un mensuario, Cheap Truth, dirigido por Sterlin bajo el seudónimo de Vincent Omniaveritas.

Las reglas del juego propuestas por Gibson & Co. son las siguientes: pensar un futuro no distante, sino inminente, aplicarle el ritmo y la estética punk -estética de la sordidez- y describirlo con el lenguaje seco, punzante de la novela hard boiled americana. Algo similar a lo que Ridley Scott hizo en el terreno cinematográfico con Blade Runner: filmar la Los Angeles del 2000 como si se tratara de una película policial negra, con un protagonista que no es sino un Bogart del futuro.Como si Dashiell Hammet viviera y se dedicara a escribir ciencia ficción. Como si Lou Reed cambiara la guitarra eléctrica por la máquina de escribir. El movimiento cyberpunk está concretando su expansión al territorio de la historieta, de la música, del cine, trascendiendo así las fronteras físicas de los Estados Unidos.

Quizá no prenda nunca en la Argentina, aunque la materia prima sobreabunde: resulta arduo imaginar, para este solar del mundo, un futuro que no sea sórdido. De todos modos el boom es una bueno base para el juego: vale la pena tratar de concebir una Argentina cyberpunk, con Bairolettos que roban computadoras y androides oriundos de Pompeya.

Las páginas que siguen (Buenos Aires en el 2033) no son sino un intento de jugar ese juego: la advertencia está hecha...

Los derechos de Neuromancer han sido ya vendidos al cine. De acuerdo con Mikal Gilmore, de Rolling Stone, colaborarán William Burroughs y Timotthy Leary como consultores, Douglas Trumbull (2001, Blade Runner) a cargo de los efectos especiales, Andy Summers con la música y Peter Gabriel como actor, en uno de los papeles principales. (Nota del Staff: recuerden que este texto fue publicado originalmente en 1987. Queda como tarea para el hogar averiguar que pasó con este proyecto. Y contarlo. Todo. A Klamahama, por supuesto).

Fuente: suplemento Caín N° 3, revista Humor, julio 1987

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