Buenos Aires, miércoles 15 de octubre.
Pocos días después de sacudir sus huesos con un tremendo concierto de The Cult, nuestro corresponsal aleatorio regresó al Club Ciudad de BA para ser testigo de la reaparición de Stone Temple Pilots. Un rockerísimo set de Massacre abrió el show. Y las cabezas volaron a mitad de semana.
Aquí la crónica, y las imágenes que atrapó en medio del pogo.
Texto y fotos: Quique Pérez
"Aleatoriamente, only for KH"
Cuando el año pasado fue “corrido” de las filas de Velvet Revolver por sus roces con Slash y Matt Sorum, ya nadie podía dudar sobre lo difícil que es llevarse bien con Scott Weiland. Pero los fans de Stone Temple Pilots comenzaron a relamerse, porque los rumores sobre una nueva etapa para su banda noventera echaron a andar. Y resultaron ser ciertos.
Bienvenida la armonía que hoy reina nuevamente entre los Pilots. Lo primero que muchos pedían -mientras Wallas y sus Massacre realmente rockeaban con gran soltura y calidad- era que el conflictuado frontman estuviera de buen humor… y así fue.
¿Querían hits? Hubo de sobra, porque repasaron sobre todo sus primeros discos. ¿Potencia pero también buen gusto? De eso se encargan los hermanos De Leo (bajo y guitarra). ¿Algún rapto de locura en escena? No, de eso nada, y estuvo bien así ya que cualquier destrozo no hubiera combinado bien con la elegancia en el vestir de Weiland, secundado en este aspecto por su impecable y certero bajista.
Los STP fueron acusados de muchas cosas. Que copiaban a Pearl Jam, que se subieron a la ola del grunge y la dejaron a tiempo, que eran famosos gracias a las desventuras de su cantante… Nada de eso importó. Sus buenos temas sonaron tremendos. Costaba creer que eran sólo tres los instrumentos que emitían tanto rockkkk (así, con muchas k para reflejar mejor su contundencia). Mención aparte para el personal estilo de Dan de Leo, que sin duda conoce los clichés del violero de rock pero no abusa de ellos.
A ver: hicieron Dead & bloated, Lady picture show, Wicked garden, Plush, Creep, Crackerman, Vasoline, Interstate love song, Big bang baby… Esta banda tal vez nunca más regrese. Pero estuvo genial comprobar cómo sonaban en vivo esas fuckin’ canciones que parecían ya destinadas sólo a ser escuchadas en cds o mp3. Agradezcámosle a Scott, que quiso volver a cantarlas sobre un escenario. Y al resto de los Pilots, que tuvieron ganas de volver a soportarlo.









Quique Pérez es redactor & director creativo, músico, librepensador y padre. Salvo lo último, todo lo demás lo es en la medida de lo posible.
Su última banda -RedDellicious- es objeto de culto en círculos coleccionistas; la misma ya no existe pero uno de sus temas acaba de ser elegido entre lo mejor del año por una FM de Barcelona (¿tan mal está el rock en España?). Sus fotos y crónicas instantáneas ya forman parte de Klamahama.








una guerra innecesaria, sino que Bush no pueda ganarla. Estados Unidos no es lo que solía ser. Creo que no hay dudas al respecto. Me importa un carajo si Bush tomaba merca o si zafó de la “colimba”. Tampoco es el punto su incompetencia para ganar una guerra. Pero sí tiene que importarme a mí y al mundo entero que el pueblo norteamericano sólo quiera que lo logre, que gane. Todos somos de Bush y de quien lo suceda.





















