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Temporadas en el país de las maravillas / 2

08 noviembre 2008


Fumaba cigarrillos negros cuando la vi por primera vez. Miraba de arriba a abajo a todos desde un rincón de la calle, a varios metros de un teatro barato donde habría una obra de actores independientes. Yo estaba en la fila esperando entrar, detrás de un grupo de estudiantes de cine. Todos vestían sacos largos hasta los pies y bufandas de ochenta pesos. Algunas de las chicas llevaban peinados de peluquería como si se tratara del teatro Colón, pero era apenas una pocilga para intelectuales pobretones.


Llamó mi atención que llevara una camisa blanca de bambula y sandalias marrones, además de una expresión en el rostro que pocas veces volvería a ver. Algo transmitía en sus gestos con lo que yo me identificaba. Se me ocurrió que tal vez estaba agotada del mundo o de ella misma y que la manera en que miraba a su alrededor no era más que una muestra de insatisfacción y hartazgo. Sus ojos estaban diciendo “no me creo nada de esto”.
Se acercó hasta mí y me preguntó la hora, pero sólo porque quería ganar un lugar en la fila y me vio mirarla. Dos meses más tarde ya éramos buenas amigas, por lo que me dejó conocer su historia a pesar de no haber dejado a nadie nunca antes.
Marie venía de una familia bien posicionada que, salvo por sus padres y algún otro pariente cercano como su tía Irene, nunca la aceptó completamente y así se mantuvo siempre al margen. El hecho de que estuviera haciendo una carrera universitaria no significaba demasiado para ellos. Era más bien otro motivo para transmitirle que nunca estaría a la altura de los demás. Ella solía reírse de todos con cierta indignación y sostenía la teoría de que no era aceptada a causa del color de su piel. Los llamaba “conjunto de racistas”, y dependiendo del grado de intolerancia al que llegara en ciertas ocasiones, se refería a ellos como una “junta de mierda”. Esta última se convirtió en nuestra favorita después de que yo lo dijera por primera vez en una fiesta: “son una junta de mierda, no te preocupes”.
A la pobre no le era fácil ser el fruto de la mezcla de sus padres. Su madre era blanca y su padre de color, quedando ella como un pan a medio hornear entre ambos y teniendo que fingir entusiasmo durante las fiestas de fin de año o algún que otro funeral. Pero sabía que no eran importantes en su vida. Marie era inteligente y capaz de alcanzar sus metas sin ninguna ayuda. Me daba bronca y pena cómo la hacían a un costado aun sabiendo de lo que era capaz. Tal vez simplemente tenían envidia.
Lo cierto es que se ponía la ropa que mejor ocultaba sus kilos de más y salía a vivir como le venía en gana. Había descubierto el mundo sola. Se escapaba de casa para ir a fiestas que duraban toda la noche, regresando cuando apenas se asomaba el sol y oliendo lo suficiente a alcohol.

Un lunes por la mañana después de pasar el fin de semana juntas, su tía nos despertó con café y scons hechos por ella. El cuarto de Marie estaba empapelado con fotos de autos y artistas británicos de los años setentas. Toda la habitación era como un santuario a la nostalgia, repleto de imágenes del suelo al techo en sus cuatro paredes; una joya que la mujer le había cedido a mi amiga en su casa para cuando quisiera visitarla unos días.
Irene no salía más que para hacer compras y asistir a misa, pero aun así contaba con un departamento en Mar del Plata y otro en San Bernardo que daba en alquiler a precios considerables. Era una especie de abuela complaciente pero de carácter fuerte y marcado, con un rodete canoso sobre la cabeza y maquillaje de sobra.
Ese día encomendó a su sobrina la muestra y venta de una de sus propiedades en la costa. Me pidió viajar con ella como compañía y dijo que pagaría todos los gastos para poder quedarnos hasta realizar el negocio. Me dio vergüenza, pero la mujer era intransigente.

-Marie no va a querer viajar sola –decía cada vez que terminaba una oración –Es bueno que vayas, dos cabezas piensan más que una.
-Debería pensarlo un poco –dije.
-¿Pensar qué? Son negocios. Insisto.
-Es que…
-Insisto –concluyó.

Sin poder decir nada más, tres días más tarde hice mi bolso y me encontré con Marie en la terminal de autobuses. Irene estaba satisfecha y nosotras dejamos la capital atrás.
Las rutas se encontraban atestadas de autos que iban y venían. Nuestro autobús se dirigía al sur, a la costa, y escuchamos bocinazos y golpes de cacerolas cuando faltaba poco para llegar a Mar del Plata. Me quedé en silencio, observando a cada auto que pasaba hasta que llegamos a la ciudad.
Decidimos descansar en la playa y beber cerveza por al menos media hora. Tanto Marie como yo, con los traseros llenos de arena caliente, nos dispusimos a seguir a pie el contingente de manifestantes que pasaba por la avenida. Casi dos horas después, nos detuvimos frente a un departamento del gobierno donde aguardaban docenas de cámaras de televisión.
Estábamos ebrias y uno de los periodistas se acercó a mí para mortificarme. “Carajo”, pensé, pero ya era tarde. El tipo haría bien su trabajo simplemente por haber encontrado a alguien como yo, alguien que no supiera bien por qué mierda pasaba todo aquello y que estuviera en un “estado dudoso”. Con alguien así sería sencillo minimizar la situación e incluso exagerarla. Yo sabía lo que sucedía, pero me era muy difícil recordarlo en ese instante.

-¿Cuál es el sentimiento que te trae a esta manifestación?
-De bronca y solidaridad. Ese es el sentimiento –dicho eso, Marie me tomó del brazo y me sacó hacia un costado.
-No es buena idea que nos vean así en Buenos Aires –dijo moviendo la cabeza para enfatizar su preocupación.

La situación en Mar del Plata para los recién llegados estaba mal, al igual que en la capital. El aire siempre se nos hizo espeso. Manifestamos frente al departamento del gobierno y seguimos bebiendo, siempre pensando en la sensación de rebeldía y justicia causada por el alcohol.
Después de algunas cervezas y tragos con vodka y trozos de frutas, mi astigmatismo y la borrachera casi no me dejaban ver. En cambio, Marie comenzó a caminar en dirección al departamento con la frente en alto, deteniéndose cada tanto para decirme que llegar a destino era pan comido. Yo seguía forzando la vista para que las baldosas no se mezclaran y me fuera a la mierda.
Un policía estaba a dos metros de la puerta principal. Había envuelto mi cabeza con un pañuelo para evitar que el sol me secara el cerebro, y me lo quité apenas lo vi porque no quería verme estúpida. El hombre se hizo a un costado y pudimos avanzar, a pesar del chiste “como si pudiera esconder una bomba en esa cabeza” que mi amiga pensó gracioso. No sabíamos por qué el poli estaba ahí, de pie en la puerta de nuestro edificio y sin quitarnos los ojos de encima.
Comenzábamos a ponernos paranoicas y optamos por seguir caminando. Llegamos a un bar que quedaba a unas seis cuadras de la playa. Queríamos un lugar con luces tenues y tranquilo para pasar la resaca y comer algo, pero no tuvimos tanta suerte y tampoco conocíamos muy bien la zona. Todos los turistas y sus voces chillonas me fastidiaban. De repente, comencé a preguntarme si estas personas tendrían idea del desastre desatado en las calles y dónde guardaban su dinero. Los vi como grandes gastadores, monstruos totalitaristas, imperialistas, egoístas, banales y cerdos aburridos. Más tarde también como víctimas, productos televisivos y hasta muñecos de torta. Me eché a reír y pedimos cerveza. Un día entero bebiendo y apenas el primero.
Se me ocurrió que tal vez también yo había percibido el desastre como lo hicieran los demás en todas partes, que parecían sufrir una desesperación morbosa por revertir las penas que nos habían sido impuestas.
Recordé esa noche a todas las personas que conocía con la cruz de este país a sus espaldas; gente que también venía acumulando sus desesperanzas en un sentido u otro. No toleraban su existencia en este mundo y mucho menos desde un lugar que sólo lo hacía todo más difícil.
Pensé en Lucas, mi viejo amigo de la escuela, que andaba pregonando ser un poeta loco y músico bisexual. Nos refugiábamos con cervezas en la terraza de su casa al menos dos noches por semana, mientras repetía una y otra vez que se consideraba un “escritor maldito”. También pensé en Alex, con quien escapaba de la escuela y me encerraba en los baños para poder fumar. Y el pobre viejo del almacén del barrio, que nunca supo que le robábamos, como tampoco supo el rector del colegio secundario que cuando me oriné en su oficina no fue realmente un accidente. Estábamos en un barrio aburrido, donde no había nada que no se supiera. Siempre quisimos algo más.
Ahora al fin estaba experimentando la adrenalina de la que había oído hablar, esa que salta de los poros enloquecida mientras de la cabeza parece rebalsar una trascendencia ideológica y espiritual. En medio del desastre nacional, a fines de 2001, una odisea política y social había llegado a Argentina. Todo había estallado alrededor y sospechábamos que nada sería igual después. Era un acontecimiento único. El primero que podía presenciar.
Muchos se dirigieron al núcleo de la nación, sabiéndolo o no, incluso por no tener más remedio. Muchos no regresaron y otros pudieron “llegar, tocar y volver”, como me gustaba decírselo a Marie. El “basurero” social construido entonces, ese núcleo que lo contenía todo y del que nunca se ocuparon realmente, era el punto exacto donde los caminos se bifurcaban; el lugar desde el cual tomar la identidad y el destino con nuestras propias manos.
[Continúa...]


Florencia Marino es periodista.
Su fotolog: reporterarg

Acerca de "Temporadas en el país de las maravillas"

Almanakhe: Pinga y Pistacho

07 noviembre 2008


Pinga y Pistacho
Noviembre.08

"El día 20 de noviembre de 1959 marca la fecha en que la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño y la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.

Extrañamente ningún país, que yo sepa, adoptó esa fecha como día del niño, pero internacionalmente se sostiene que es el Día Universal del Niño".
Chelo Candia.

La historieta de Chelo me dejó un sabor entre la indignación, por el rumbo que llevamos como sociedad, y la celebración, por el talento que tiene para poner en nuestra cara, con tanta contundencia, lo que vemos todos los días, pero la costumbre nos neutraliza cualquier acción que signifique un cambio. Pienso en mi hija de 4 meses y quisiera hacer algo más que publicar la historieta. Algo se me va a ocurrir. Gracias Chelo!
A.M.

La imagen se puede ver más grande en nuestra galería en Flikr.
Chelo publica sus cómics, dibujos, murales y otras actividades kulturales en chelocandia.blogspot.com

El Escorpión Criollo

03 noviembre 2008

Los poetas no miran, sueñan.
Los poetas no escriben, dejan códigos que abren jaulas.
Los poetas nos señalan la forma incierta. Nos rodean.
Nos rockean.
Nos infieren sinsentido en el pozo donde acumulamos vileza.
Lo que nos falta para ser, a ellos les sobra para dar.
Habrá que atender y responder ese llamado. Habrá que jugar más que entender. Habrá que ascender hasta ellos, y brillar.

Desde el piso 93 de Klamahama, la realidad se ve vidriosa, distorsionada, necesitada de poetas que nos devuelvan el paraíso perdido.
Y decidimos salir a buscarlos.
Recorrimos las catacumbas guiados por el trepidante aullar de sus voces.
Y los encontramos.
Peligrosos. Sibilantes. Escorpiones acechantes. Dignos herederos de un fervor en desuso.
Nos anima, entonces, presentar y amplificar cuatro ebrios de palabras, cuatro ilusiones vestidas de poesía.

El Escorpión Criollo.
El espacio para la poesía eléctrica que orbita y nos conmueve.
Porque todos merecemos sentir alguna vez la dulce convulsión de su veneno.

Ariel Martínez

Quiero agradecer a Pol Neiman por el entusiasmo y el criterioso trabajo puesto a disposición de Klamahama para dar forma a esta columna. Y como suya será la coordinación a partir de la segunda edición, le damos la bienvenida al Staff.
Si algún lector considera que algún escrito propio envenena, nos lo puede mandar por mail para tener en cuenta.

* * * *

En mí, by Cíclopa

En mí
hay animales en bruto
que se extinguen
con cada explicación

Cíclopa es Natalia Litvinova y nació en Gomel, Belarus hace 22 años. Con la urgencia de sus palabras nos dijo vía mail: "Creo no tener ningún problema con ninguno de mis datos aunque no confío mucho en ellos".
Su blog: http://ciclopaenlabocadeunmudo.blogspot.com/


No hay, by FunZine


No hay fuga posible
a través de una película china
el motor de la heladera
y 1 hora de psicodelia con el stand-by de la tele apagada
si...como esas 2 horas de imágenes en "Odisea en el Espacio"
y los solos interminables de Zeppelin

cualquiera, el viento entra y se siente el verano
pero no hay escapatoria posible
y el cerebro duro como cocainómano o coquero andino
sólo con alcohol vuelven algunas risas perdidas

ese es el umbral del simio, por eso hay que ser impecable y tomar agua
para después cuando te tomes un tecito te pegue como la hostia

La poesía de FunZine asoma en su blog
http://funzine.blogspot.com/


A minutos, by Pol


A minutos
.........del tren
A minutos

.........
de las alcantarillas
A minutos

.........de tu boca
.........de tu sangre
.........
de tus colillas
A minutos

.........de nuestra pequeña muerte
................yo me desperezo
...................y te me arrodillo
........................en
........................llamas.

Pol Neiman es, además de persona y otras cosas, músico.
Su blog:
http://yonoqueriasermayor.wordpress.com/

Un email, by Chattran


Por estos lados se ríe se sonríe y uno se sorprende de poder reir ininterrumpidamente, absolutamente seguro de que el tiempo es todo y una llamada puede ser la llamada se la espera oir aquí feliz inquieto pero dependiendo de las horas para dinamitar la soledad esa que no peca por ser libre pero que me ata a la distancia la dejo le dejo un par de días de besos y abrazos aun contemplo esos escritos los mismos que releí y releeré. Abrazos minutos carcajadas escritas. Sin más ni menos que las cosas sigan buen curso adios mujercita se la espera besos.

Chattran, publica sus escritos en
http://elsecretodelninja.blogspot.com

Las imágenes de ésta sección de Klamahama son fragmentos de trabajos realizados por el diseñador gráfico Vaughan Oliver para el sello discográfico 4AD entre 1982 y 1998. Oliver y el fotógrafo Nigel Grierson definieron la identidad visual de bandas como Cocteau Twins, Dead Can Dance, This Mortal Coil, Pixies y Throwing Muses, entre muchas otras, logrando niveles de imaginación y poética nunca antes vistos en portadas de discos.

Pueden disfrutar las portadas completas y en gran tamaño en
nuestra galería de Flickr.

Temporadas en el país de las maravillas / 1

01 noviembre 2008


En noviembre de 2001 me encontraba de vacaciones. Esperaba el verano. Menem ya no era presidente, Shakira salía con el hijo del nuevo mandatario Fernando de la Rúa, y “El hijo de la novia” iba camino al Oscar.
El gobierno quería blanquear el dinero que los argentinos tuvieran fuera del país como parte de la reestructuración de la deuda pública, impulsada entonces por el ministro de economía Domingo Cavallo.


Esta reestructuración contemplaba la emisión de bonos nuevos, garantizados con parte de la recaudación impositiva y aportes del Fondo Monetario Internacional.
El 11 de septiembre había pasado y sido un antes y un después para los norteamericanos. El gobierno de Bush comenzaba a arrasar con todo y buscar apoyo. El ántrax, amenazas terroristas y comentarios de que la guerra en Afganistán sería otro Vietnam, ponían la piel de gallina a todos los que veíamos las noticias en todo el mundo.
Argentina sufría la caída de ingresos y el aumento del trabajo en negro. En las reuniones familiares nunca faltaba quien dijera que De la Rúa nos llevaría a la ruina.
Había podido conocerlo cuando estudiaba en la secundaria, durante una clase de educación cívica. Su traje parecía tres veces más grande que él y hablaba con cierta timidez, pero no decía nada.
Con Estados Unidos ocupado en sus problemas, el secretario del Tesoro norteamericano, Paul O’Neill, dijo que Argentina no necesitaba auxilio del FMI y que nuestro plan funcionaría. Wall Street fue más directo: simplemente no nos daría su dinero para financiar los planes de Cavallo sobre la deuda.
La iglesia hizo lo suyo ofreciéndose como puente para el diálogo, hasta que las represiones con balas de goma y el caos se hicieron incontrolables. El FMI no haría efectivo el desembolso pendiente de 1260 millones de dólares hasta verificar el cumplimiento de la meta de déficit cero, y además, cuáles eran las pautas para el presupuesto nacional del año siguiente.
El resto del mundo no tenía idea de hacia dónde quería ir Argentina. Predecían que íbamos al colapso total. “O Globo” de Brasil publicó que migraban los inversores, los consumidores, las empresas y los profesionales a ese país, agregando que éste se “despegaba” de nuestra crisis aunque aumentaran nuestros problemas. Incluso un diario alemán, el “Die Tageszeitung”, publicó que al encontrarse el Estado en bancarrota, los acreedores debían aceptar el plan de reestructuración de la deuda aunque no funcionara.
El riesgo país aumentaba y la Bolsa caía. En todo el mundo podían ver que el plan producía una caída en masa. Con todo, Marie y yo habíamos estado queriendo salir de la ciudad durante los últimos cuatro meses y el verano estaba cerca.
Mi amiga se había encargado de los asuntos de su tía Irene durante todo el año y quería viajar a la costa, mientras que yo quería irme a cualquier sitio para no tener que ocuparme de mis propios asuntos y tareas pendientes. Estábamos determinadas a que nada nos quitaría el verano, pero nos encontrábamos a la espera de los hechos sin hacer ninguna movida.

El primero de diciembre almorzamos en mi departamento de Villa Crespo. La radio sonaba desde el balcón y el calor abrumaba las calles, dejando colar su vapor a través de las ventanas.
Escuchamos que George Harrison había muerto. Miré a Marie y noté que arqueaba las cejas, no pestañaba y se veía impactada. Sabía que mi amiga había tenido uno de esos días en los que hay que meterse en la cama y no salir más que para orinar, así que cometí el error de echarme a reír.

-¡¿De qué te reís?! Mi Beatle favorito se murió –me lanzó en la cara con bronca.
-No es para tomarlo así, estaba muy enfermo, ¿no? –me animé a decir – ahora debe estar donde quería.
-Eso no es consuelo… ¿Habrá cítaras y ácido donde está?

Mientras tanto, la gente retiraba los fondos de los bancos haciendo filas interminables y los cajeros automáticos no daban abasto.
Al día siguiente, las transferencias al exterior por más de 1000 dólares estaban prohibidas y no se ofrecían préstamos en pesos. Anunciaron también que así sería por 90 días, hasta finalizar el canje de deuda entre los inversores extranjeros. Sólo podían ser retirados 250 pesos por semana.
La gente se quejaba de no poder retirar el dinero permitido de los cajeros por falta de fondos y todo se fue a la mierda. Paros generales, saqueos, enfrentamientos, heridos y muertos, pasaron a ser lo típico de un día en Argentina. Un aire lúgubre nos envolvía y era imposible no respirarlo. Se suicidaban comerciantes y jubilados, gente que lo había perdido todo. Una gran peste parecía haber venido por nosotros.
De la Rúa pensó en cerrar los canales de televisión para evitar que se transmitiera el caos, y minutos antes de firmar su renuncia, aún insistían en negar que ésta existiera.
Los que no estábamos en las calles permanecimos pegados al televisor, discutiendo con vecinos y amigos. Algunos querían adherirse al desastre y otros simplemente huir. Era imposible llegar del ascensor a la puerta del edificio sin cruzarse con alguien que no predijera una guerra civil o que diera gracias a Dios por no haber depositado su dinero en el banco.
El día culminante fue absolutamente bizarro. El primero en renunciar fue Cavallo. En Buenos Aires, la gente destrozaba los vidrios de los bancos y paradas de autobuses. Hubo manifestantes golpeados y detenidos en la represión policial. Todo comenzó a las nueve de la mañana y no terminó hasta ya avanzada la noche.
En Plaza de Mayo la policía lanzaba gases lacrimógenos y más golpes, como si se tratara de una batalla de soldados contra soldados. Fueron golpeados brutalmente e hicieron que todo volviera a irse a la mierda. Esta vez aun peor.
La gente perdió la cordura por completo y comenzó a incendiar autos, así como cualquier cosa que hallaran en su camino. Muchos supermercados fueron saqueados e incluso algunas casas particulares. Finalmente, De la Rúa tomó su helicóptero en la terraza de la Casa Rosada y se rajó.
La jueza federal, María Servini de Cubría, inició un proceso penal por la “indiscriminada represión” policial y el presidente no pudo dejar el país. Luego asumió como mandatario Rodríguez Saá, debiendo permanecer en el cargo hasta el mes de marzo, pero el hastío popular lo hizo desprender de su flamante título de urgencia y asumió Duhalde el 2 de enero de 2002. Después del ridículo desfile de presidentes, este último se quedaría hasta diciembre de 2003.

Marie y yo no habíamos hecho más que embriagarnos y reírnos de todo durante años, pero las cosas estaban feas y necesitábamos un cambio cuanto antes. Siempre me acompañaba a cualquier parte y yo hacía lo mismo por ella. Juntas la pasábamos bien y ambas éramos difíciles de satisfacer. Sufríamos de aburrimiento crónico. En nombre de la amistad, una dejaba a la otra que bebiera hasta caer y las dos terminábamos borrachas hasta las cejas, como para que una no quedara más o menos perdedora que la otra.

Dejamos la ciudad cuando todo el asunto concluyó. Nos sorprendía enterarnos de los hechos y los cambios día a día, es más, sólo deseábamos estar lejos.
[Continúa...]


Florencia Marino es periodista.
Su fotolog: reporterarg

Acerca de "Temporadas en el país de las maravillas"

Acerca de "Temporadas en el país de las maravillas"

En el verano de 2001 los argentinos entramos en un túnel de caos, locura y desesperación por el nefasto manejo que los gobernantes venían haciendo de nuestro país.
De la noche a la mañana nuestro dinero y nuestro futuro dejó de pertenecernos y ya nadie sabía que era lo que estaba sucediendo. En Plaza de Mayo algunos encontraban la muerte mientras muchos otros enfrentaban patrullas policiales dispuestas a todo. Cacerolazos. Bancos destruídos por clientes histéricos. Entender cual era el destino de lo que estaba sucediendo no era tarea fácil, los noticieros bombardeaban en vivo con la destrucción en las calles desde diferentes puntos de la ciudad y ya ningún lugar era seguro.

En medio de todo eso, algunos buscaron refugio en otra parte. Se fueron. Y vivieron otras crisis. O la misma crisis pero de otro modo. Como Dana.

Ocho años después de los sucesos que pusieron al país patas arriba, nuestra cronista Florencia Marino saca a la luz el relato en primera persona de aquel verano fatal, intrínsecamente argentino.

"Temporadas en el país de las maravillas" es la crónica de un viaje extraño y tóxico, un rosario de episodios que navegan entre las playas de Mar del Plata y la Big City porteña. Una historia hilarante, por momentos dramática, pero siempre real, con la cara de la rancia realidad en primer plano.

Dealers, actores, amistades como signos de pregunta, policías, paranoias, mafia china, góticos, hippies, LSD y otros hits del momento surfean las olas de once capítulos que suenan a rocanrol.

Quedan advertidos, entonces: la felicidad es un revolver caliente. A partir de hoy, Klamahama publica con placer, en entregas semanales, los once capítulos de ésta saga escrita con las tripas. Un texto con gusto a guión de película (atenti a este dato) que abre las puertas de un verano amenazante.

Saludos a la Morsa.

Ariel Martínez
/ Editor

Retazos / Un amor real

30 octubre 2008


"Un amor real /
es como dormir y estar despierto"

"Pasajera en trance",
Charly García - Pedro Aznar
(del disco Tango, 1985)


Dice Chelo: "Hace unos días caminé por Rosario. Muy linda ciudad. Saqué varias fotos, y saqué ésta. Un recorte de la gran ciudad.
Rápidamente recordé esta sección: Retazos. Un recorte de letras de canciones. Recortes que dan otro sentido a la obra en general, igual que la foto del link, que da otro sentido a Rosario.
Decidí unir esos Retazos en éste experimento digital que intenta anularse a si mismo; que intenta no parecer digital.

¿A qué tipos de sueños se accede con la cabeza recostada sobre un mármol sucio?

Este Retazos ilustra y resignifica una frase de Pasajera en trance, seductora canción de Charly García incluida en el disco Tango, editado junto a Pedro Aznar en 1985".

Chelo publica sus cómics, dibujos, murales y otras actividades kulturales en chelocandia.blogspot.com

Discos elementales / Transformer

27 octubre 2008

Discos elementales [006]
Escribe Claudio, Vagabundo resplandeciente

"TRANSFORMER"
Lou Reed, 1972


Descubrí a la Velvet Underground después de haber escuchado en reiteradas ocasiones algunos singles de Lou Reed; cuestión que, analizada en retrospectiva, hoy en día me resulta, cuando menos, extraña. A la sazón, no llegaron a mis entusiastas oídos adolescentes precisamente las tortuosas composiciones que el neoyorquino extrajo desde el fondo mismo de la tristeza en esa olvidada obra maestra llamada Berlin, pues esas canciones le escapaban casi deliberadamente a la comercialidad. Por el contrario, merced a dos temas de su disco más exitoso fue que desembarqué en el fascinante universo de quien considero, sin permitirme vacilación alguna, y más allá de sus irregularidades, uno de los compositores claves que ha dado el rock en su pródiga historia. David Bowie, Iggy Pop,Lou ReedEn 1972, David Bowie no sólo se limitó a concebir The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, sino que, como lo hizo también con Iggy Pop, reorientó la carrera de su admirado Reed –caído en desgracia luego de abandonar su grupo emblemático–, produciéndole precisamente Transformer, álbum que enderezó el curso de una trayectoria que parecía condenada al fracaso comercial sempiterno. Para ello, Bowie consideró conveniente la introducción de una serie de cambios estilísticos acentuados (el glam rock transitaba entonces su época de oro), y como era de esperar, los hechos posteriores le dieron la razón. Sin embargo, Lou incluyó en el grueso de las composiciones su acostumbrada temática relativa a los personajes más extraños y marginales de las sórdidas esquinas de una ciudad que no siempre brilla, manteniendo de ese modo parte de su sello distintivo. Si bien la ampulosa teatralidad ínsita en la estética glam no congeniaba en lo más mínimo con su perfil, Lou Reed lograba puntos de contacto con esta vertiente del rock, gracias a cierta ambigüedad sexual presente en algunas de sus letras. Asimismo, cabe destacar la colaboración de Mick Ronson, hombre de confianza de Bowie y genial guitarrista de The Spiders from Mars, quien pese a los problemas de comunicación que tuvo durante las grabaciones con el oriundo de New York, logró establecer con él un diálogo soberbio en el plano estrictamente musical. La canción inicial, “Vicious”, es una pequeña joya que, en algún punto, retrotrae a la crudeza propia de la Velvet Undergroud, especialmente debido a los punteos distorsionados que Ronson introduce con reiteración, al tiempo que Lou canta sobre una pareja de sadomasoquistas:
Vicious, you hit me with a flower.
You do it every hour.
Oh baby, you’re so vicious.
Vicious, you want me to hit you with a stick.
But all I’ve got is a guitar pick.
Siempre he pensado que “Perfect Day” es una de las mejores baladas de la historia, equiparable con ciertas canciones de Lennon o McCartney. No adquirió verdadera popularidad sino hasta entrada la década del noventa, sobre todo al ser versionada por Duran Duran, y al aparecer en la banda sonora de la célebre película de Danny Boyle interpretada por Ewan McGregor. La letra ha sido objeto de mil y una interpretaciones, quizá a causa de su costado críptico: debajo de la faz romántica y el día perfecto, se esconde un dejo melancólico, gris y dramático. Los toques de piano, los arreglos de cuerda y la conmovedora interpretación vocal hacen el resto.
En el pegadizo rocker “Hangin’ Round” se destacan los estridentes acordes y la buena vibración que la canción transmite en general. “Walk on the Wild Side”, constituyó uno de los mayores éxitos comerciales de toda la carrera de Lou Reed. La pieza, de ritmo repetitivo y llena de coros, es un retrato del séquito de extravagantes personajes del underground neoyorquino que acompañaban a Andy Warhol en La Factoría. El sorpresivo, inesperado solo de saxo, sobre el final, fue una idea de Bowie. De “Make Up” me gustan particularmente el acompañamiento de tuba (a cargo de Herbie Flowers) y la performance vocal relajada y cool.
Así llegamos hasta “Satellite of Love”, tema que había sido grabado originariamente por la Velvet Undergound en un período de sesiones, aunque a la postre no fue incluido en ningún disco oficial. Es otra balada perfecta, dotada de una melodía exquisita, en la que se puede distinguir por momentos la voz de David Bowie, y que concluye con un crescendo vocal orgásmico (muchos han comparado ese final con el de “Drive-In Saturday”, del propio Bowie).
New York Telephone Conversation” es un simpático y breve añadido, cuya melodía recuerda a un jingle publicitario, mientras que “I’m So Free” representa, con esos curiosos coros, el costado acabadamente glam del álbum. Para la despedida queda “Goodnight Ladies”, en la que una gran combinación instrumental, con tuba y saxo incluidos, remite sin escalas a los viejos cabarets alemanes. La reunión de grandes músicos bajo el aura protectora de un Bowie que atravesaba un período de inconmensurable lucidez, no sólo redundó en la reinvención de un outsider que se animaba a cantar sobre asuntos poco decorosos, sino que, al mismo tiempo, posibilitó la confección de un brillante y ecléctico repertorio sonoro. Imagen de la contratapa del discoEs una lástima que esta adaptada versión glam de Lou no se haya extendido más allá de éste trabajo. Con todo, no deben quedar dudas respecto a que pocos discos contribuyeron tanto a fomentar el rótulo de poeta maldito e icono sombrío del rock que el transcurrir del tiempo se ha encargado de conferirle.

Esta reseña es original del blog
Vagabundeo resplandeciente

Vicios de periodistas

22 octubre 2008


Escribe: Leonardo Parente

Truman Capote tenía una forma peculiar de definirse, directa y sin rastros de humildad: decía que era homosexual, adicto a las drogas y genio. De hecho fue todo eso y además, un periodista cínico y apasionado. Tenía la manía de dedicarse con especial atención a la etapa de “captación participativa” de sus artículos. Truman Capote y Marilyn MonroeHunter Thompson escribía en primera persona, adoraba las armas, bebía y usaba drogas como un loco, fue una persona que escribió con tanta coherencia sobre la sociedad política de su país (Estados Unidos), que, en mi opinión, fueron raros los periodistas que estuvieron cerca de él. En realidad, en este momento no recuerdo uno tan bueno como él. Hunter ThompsonEn Brasil admiro algunos profesionales. Luiz Carlos Maciel, por ejemplo, es quien mejor escribió sobre los años 60 y 70. Leyendo una antigua entrevista suya a Caetano en el semanario O Pasquim, llegué a considerar a Veloso un tipo interesante, claro que en aquella época, hablando de algo aislado. Descubrí a Luiz Carlos Maciel de casualidad cuando el título “Nueva conciencia” me llamó la atención en una librería de usados de un viejo boludo en el centro de Salvador.
La discusión con el dueño de la librería fue la siguiente: yo quería comprar casi todos los libros editados en Brasil de Anthony Burguess (el autor de La Naranja Mecánica) que tenía en su local. Le pedí un descuento, y él me dio tres reales de descuento sobre el valor total. Sentí unas ganas incontrolables de decirle que se metiera el descuento en el culo, pero no lo hice.
Sólo en el segundo trimestre leí todas las obras de Jon Krakauer, que ciertamente es el mejor escritor y periodista de aventuras contemporáneo. Leer, por ejemplo, “Mal de altura” (Into the thin air) es visceral, ya que empezás a leer, sufrís como los tipos y terminás el libro rápido, 300 páginas en un soplo. Todo verdad, el relato de quien estuvo en la acción.
Jon Krakauer, 1987De igual valor y dramatismo, dueño de más de 50 obras, Jack London, nacido en 1876. Leí “El lobo de mar” en cinco días, leí “Colmillo blanco” también. London, que se suicidó a los 40 años, murió depresivo y hecho mierda.
Tengo algunos vicios, entre ellos, puedo revelar sin miedo el de los libros y películas. Puedo piratear un DVD, bajar álbumes enteros en MP3 sin ningún dolor de conciencia, pero no puedo hacerlo con libros. Sinceramente creo que el monopolio sobre el arte está fisurado, aunque están quienes gritan en contra. Este año estoy siendo específico para la lectura gonzo y de aventura. En un ataque compulsivo como nunca había tenido, ya compré: La naturaleza salvaje (sobre el cual Sean Penn filmó la excelente película Into the wild), Sobre hombres y montañas, Mal de altura y Bandera del paraíso, de Jon Krakauer; El lobo de mar, Colmillo blanco, Antes de Adán y Escritos políticos de Jack London, Páginas ampliadas de Edvaldo Pereira Franco, Los desiertos, de Euclides da Cunha, Kingdom of Fear, The Rum Diary, Screw Jack, Fear and Loathing in Las Vegas y The Great Shark Hunt del “tremendo” Dr. Hunter S. Thompson, compré también una edición de 1980 de A sangre fría de Capote y Memorias póstumas de Brás Cubas de Machado de Assis. Un promedio de 2,12 libros leídos por mes. Y es más, estoy escribiendo uno que tendré que terminar en noviembre.
"Vicios no son crímenes, los vicios son simples errores que un hombre comete al buscar su felicidad individual. Al contrario de los crímenes, no implican una intención criminal relativa a otro, ni un daño relativo a su persona o a sus bienes”, decía Lysander Spooner, abogado del siglo pasado, acerca de esa cuestión absurda de castigar moralmente los vicios ajenos. Todo es vicio, hasta la intensidad que ponés para limpiarte el culo. ¿Para que crucificar los vicios? Hasta los más abominables son perdonables, como ver telenovelas. El mes pasado, el día que revelaban quién era el villano de la novela de las ocho en Globo, muchos “intelectualoides” no salieron de sus casas para saber quien era, con la excusa de que necesitaban analizar antropológicamente el fenómeno o que un periodista necesita ver todo.
Los periodistas siempre tienen algún vicio, y el vicio más grande, mirá bien, no crímen sino vicio, es el de plagiar a otro periodista.
Al final de cuentas, vicios no son crímenes.


Leonardo Parente es periodista, tiene 29 años y vive en Bahia, Brasil.
Trabaja como asesor de prensa para la Municipalidad de Salvador (Bahia) y Gobierno del Estado de Bahia. Pueden conocer su pasión por el periodista gonzo Hunter S. Thompson en este fotolog.



[Para los lectores de habla portuguesa, a continuación publicamos el texto original del artículo de Leonardo ]

Jornalistas viciados
* Leonardo Parente

Truman Capote tinha uma forma peculiar de se auto definir, seco e sem nenhum traço de humildade, dizia que era homossexual, drogado e gênio. De fato, ele era tudo isso e ainda era um jornalista cínico e passional. Tinha mania de se dedicar com especial cuidado a fase de captação participativa da sua matéria.
Hunter Thompson escrevia em primeira pessoa, adorava armas, bebia e usava drogas como um louco, foi uma pessoa que escreveu com tanta coerência sobre a sociedade e política do seu país (EUA), que raros foram os jornalistas que chegaram perto dele na minha opinião, na verdade, neste momento não me lembro de um tão bom quanto.
No Brasil admiro alguns profissionais, Luis Carlos Maciel, por exemplo, é quem melhor escreveu sobre os anos 1960 e 1970. Lendo aquela entrevista para o Pasquim até achei Caetano legal , claro que naquela época, falando de uma forma isolada. Descobri Luiz Carlos Maciel por acaso quando o título "Nova Consciência" me chamou a atenção num sebo de um velho escroto no centro de Salvador
A treta com o dono do sebo foi a seguinte, queria comprar quase todos os livros lançados no Brasil de Anthony Burguess (Laranja Mecânica) que estava no sebo dele, pedi um desconto, e ele (o dono), me deu três reais de desconto sobre o valor total. Senti uma incontrolável vontade de mandar ele enfiar o desconto dele no rabo, mas não o fiz.
Só no segundo trimestre li todas as obras de Jon Krakauer, que certamente é o melhor escritor e jornalista de aventura da contemporaneidade, ler No Ar Rarefeito, por exemplo, é visceral, pois você começa a ler, sofre com os caras e finaliza o livro rápido, 300 paginas num sopro. Tudo verdade, relato de quem esteve na ação. De igual valor e dramaticidade, dono de mais de 50 obras, Jack London, nascido nos anos 1800. Li "O Lobo do Mar" todo em cinco dias, li Caninos Brancos também. London que suicido-se aos 40 anos morreu depressivo e fudido.
Tenho alguns vícios, entre eles, posso revelar sem medo o de livros e filmes. Consigo piratear um DVD, baixar álbuns inteiros em MP3 sem nenhuma dor de consciência, mas, não os consigo fazer com livros. Sinceramente acho que monopólio em cima da arte é furada, mais há quem grite contra.
Esse ano está sendo específico para a leitura gonzo e de aventura, num acesso compulsivo como nunca me lembro ter ocorrido já comprei: Na Natureza Selvagem, Sobre Homens e Montanhas, No Ar Rarefeito e Bandeira do Paraíso de J. Krakauer; O Lobo do Mar, Caninos Brancos, Antes de Adão e Escritos Políticos de Jack London, Páginas Ampliadas de Edvaldo Pereira Franco, Os Sertões de Euclides da Cunha, Reino do Medo, Rum (Diário de um bêbado), Screw Jack, Medo e Delírio em Las Vegas e A Grande Caça aos Tubarões do "fodasso" Dr. Hunter S. Thompson, comprei também uma edição de A Sangue Frio de 1980 de Capote e Memórias Póstumas de Brás Cubas de Machado de Assis, uma média de 2,12 livros por mês, o que tenho lido mensalmente, todavia, estou escrevendo um livro que terá que se finalizar em novembro.
"Vícios não são crimes, os vícios são simples erros que um homem comete ao buscar a sua felicidade individual. Ao contrário dos crimes, não implicam qualquer intenção criminosa relativa a outrem, nem qualquer dano relativo à sua pessoa ou aos seus bens", já dizia Lysander Spooner, advogado do século retrasado, a cerca dessa coisa absurda de se punir moralmente os vícios alheios. Tudo é vício, até a intensidade que você faz no esfíncter do ânus para cortar a bosta que sai do seu cú. Pra quer crucificar os vícios? Até os mais abomináveis são perdoáveis, como assistir novela. Mês passado, no dia da revelação de quem era o vilão da novela das oito da Globo, muitos "intelectualoides" não saíram de casa pra ver o resultado, sob a justificativa de que precisavam analisar antropologicamente o fenômeno ou que jornalista precisa assistir tudo.
Jornalistas são sempre viciados em algo, e o mais grave vício, veja bem, não crimes, vícios, é de sacanear outro jornalista. Mas afinal de conta, vícios não são crime.

Murió Frankie Venom, el Joey Ramone canadiense

20 octubre 2008


Fue punk, fue rocker, amó a Elvis, fue un referente para los adolescentes en la década del ’80. El último disco de su banda, los Teenage Head, fue lanzado en abril de este año. Mantuvo la gurdia en alto hasta el 15 de octubre pasado, con apenas 51 años.


Estilo Ramones 100%

Escribe: Fernando Velazco

Fueron treinta años de ponerse la campera de cuero y subirse a un escenario a cantar. Treinta años que se repartieron en casi 10 discos y un sinfín de conciertos en vivo. Hoy, no sólo se acabó una etapa en la carrera de los Teenage Head, conocidos como los Ramones canadienses. Hoy, termina una etapa en el punk rock anglosajón: el cantante Frankie Venom ha muerto.
A los 51 años Venom deja huérfano al punk, victima de un cáncer, curiosamente la enfermedad que acabó con la vida del líder de los Ramones.
Probablemente y de manera injusta, Klamahama sea el único medio en español en recordar a Venom, un cantante poderoso que los años lo convirtieron en un héroe del underground.
A continuación diez puntos por los que deberíamos escuchar Teenage Head:

1) Venom y el guitarrista Gord Lewis le pusieron el nombre a su banda por el disco “Teenage Heads” de la banda de culto Flamin' Groovies.

2) Su música no sólo tenía influencia ramonera, también del rock and roll primitivo de Elvis, Berry, Lewis y los Beatles. Todos ellos eran motivo de inspiración para los Head.

3) Su primer disco, el homónimo Teenage Head, se publicó en 1979. Mejor año imposible, los Ramones editaban su primer disco en vivo It's Alivey era hora que los Head mostraran todo su potencial en el estudio.

4) De aquel disco debut, las canciones Ain't Got No Sense, Picture My Face y You're Tearin' Me Apart se volvieron clásicos indiscutidos del rock and roll canadiense y abrieron el camino para lo que sería el “new wave” de los 80.

5) Sobrevivieron a dos grandes problemas en 1980: una dura pelea entre punks y la policía durante un concierto de los Teenage Head que dejó varios heridos. Y un accidente de auto que sufrió Lewis que le costó varios huesos rotos.

6) Su tercer disco se llamó Some Kinda Fun en tributo a una canción de Chris Montez, así como Ramones le hicieron tributo a Montez con Let's Dance de su álbum homónimo Ramones.

7) La banda apareció tocando en la película punk de culto “Clase de 1984”. El soundtrack contiene temas de Alice Cooper y la música en el film es obra del argentino Lalo Schifrin.

8) A fines de los 80, Venom se separó de los Head y formó The Blue Angels, una banda que sólo editó un CD con cuatro canciones.

9) El último álbum de los Teenage Head salió en abril de este año y se llamó Teenage Head with Marky Ramone. La banda finalmente se daba el gusto de reinterpretar sus clásicos con el siempre activo Marky Ramone.

10) Porque a pesar de todo lo que leyeron en los 9 puntos anteriores, los Teenage Head tuvieron una personalidad única, grabaron buenos discos y como verdadera banda punk jamás se vendieron al sistema. Un dato: Frankie se fue un día después que Ray Lowry, quien diseñó la portada del mítico London Calling.

Too much too soon”, ya lo dijeron los New York Dolls


En el Myspace de la banda podés escuchar sus canciones y ver varios videos: teenageheadofficial
Y además, vistá
la galería de Klamahama en FLICKR para ver algunas de estas imágenes a mayor resolución.

Fernando Velazco se considera a si mismo un "periodista post-punk independiente". Mientras cursó la carrera de Periodismo en el Instituto Grafotecnico puso en marcha su propio fanzine "Chelsea Zine" dedicado a la música rock en general, especialmente de 1974 a 1985. Colabora en la revista La Otra.