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Spirit in the sky

22 febrero 2010

"Necesitaba música, necesitaba un poco de ritmo. Estaba decidido a conservar la calma, así que subí el volumen al máximo y puse "Spirit in the Sky", de Norman Greenbaum. La pasé una y otra vez durante las siguientes tres o cuatro horas mientras le daba forma a mi carta. El corazón me latía a toda velocidad y la música hacía chillar a los pavos reales. Era domingo, y yo estaba rezando a mi manera" (...)
H.S.Thompson



A 5 años de su muerte, un fragmento de ¡Idiota! Te amo + Autorretratos de 1969 autoría de Hunter S. Thompson (18 Julio 1937 - 20 Febrero 2005). Y de fondo, para asomarse apenas a la hoguera, la música que lo inspiraba.
Dedicado a mi amigo Leonardo Parente, de espíritu gonzo y auténtico fan de H.S.T.


Norman Greenbaum - Spirit in the sky



Una señal de alarma

18 febrero 2010


Esto es lo que pienso: el rock debería ser perturbador, intimidante, amenazante, turbulento, provocador, excitante, exultante, impulsor, indagador y muchas otras cosas que tus padres no te recomendarían.
Pero en algún momento todo eso se fue al carajo, no se bien cuando, ni porqué, ni quiénes son los culpables.
Hoy el rock no es nada de eso. El rock es una propaganda de celulares. El rock se volvió cómodo y lento. El rock dejó de ser una señal de alarma para convertirse en una marquesina de neón que alumbra a un puñado de idiotas que dicen ser rockeros asesorados por un tipejo de modales delicados que sólo (hace que) escucha rock cuando las cámaras lo enfocan. Un asco todo.

(Fragmento del libro Crónicas de un país llamado canciones de A.M.) Descargá el pdf acá.

Flotando

15 febrero 2010


La mente partida en dos, como una nuez, y en el medio una nebulosa de ideas, sucesos, lecturas, imágenes y deseos que se cruzan, atropellan y seducen por destacarse unas sobre otros.
Por un lado mi vida cotidiana: un trabajo aburrido, sistemático, prolijo, lleno de tareas ignoradas por casi todos los demás, y la persistente obsesión de mi jefe por explicarme durante horas la perfección que busca en detalles que resultan una absurda pérdida de tiempo. Ya se: debería mandar todo eso a la mierda y hacer lo que me venga en ganas, pero no son buenos tiempos para equivocarme y perder hasta las opciones.
Por otro, mi creciente necesidad de escribir, pero de hacerlo con un sentido explícito, con un objetivo palpable y definible. Y como mi pudor no me deja soltar cualquier cosa así como así, leo y evalúo modelos que me indiquen si estoy buscando salidas apropiadas al laberinto que se hizo en mi cabeza, o si directamente debo olvidarme del asunto y apagar de una vez la computadora.

Así estoy. Así voy. Flotando entre los personajes de Salinger, de Cristian Alarcón, más una larga lista de apuntes reunidos para sentarme a escribir algo decente; y la tajante realidad de ocho a diecisiete.

Espero sepan disculpar las molestias. Estamos trabajando para evitar que la locura se convierta en primicia de CrónicaTV.

Sinceramente.
Un servidor.

Equilibrio en las tablas

12 enero 2010


por Pablo Jonás Gómez (fragmento)

8

(…)
al tercer competidor le pierdo la vista
me distraigo mirando por el alambrado
no sé si tengo miedo
o estoy resignado, porque al fin de cuentas
lo único que puedo hacer es salir y hacer lo mío
lo demás
está fuera de interferencia

las ideas centrífugas
van borrando las líneas del cerebro
dejo de pensar en eso y paso a pensar en otra cosa
me concentro en otro lugar, en otras imágenes

obvio que no tengo ninguna revelación
no veo
ningún caballo blanco en el desierto
ni nada que se le parezca
más bien me quedo mirando a Cecilia
que está sentada con los auriculares puestos

en una de esas
cuando volvamos, si tengo el dinero del premio
le compro un anillo

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los aplausos me traen de vuelta
se escuchan algunos comentarios
el que habla por micrófono
dice que este es un momento especial:
le toca exhibirse a Sebastiao

la reacción en cadena
se manifiesta en aplausos que recorren la pista
el brasu es celebridad
me sumo a las palmas por cortesía deportiva
pero a la vez
quiero que cuando baje se haga mierda

primera prueba:
baja por la rampa y pasa el obstáculo
un caño curvo por el que pasa la tabla
mientras Sebastiao cruza en un salto

del otro lado sigue:
cruza la tabla por un caño recto
no sé si la tabla es nueva, pero no hace
ni un solo ruido mientras lo recorre

otra prueba:
bajar escalones con la tabla vertical
los pies apoyados en las ruedas
dando saltos a lo conejo

lo hace perfecto
cuando está por terminar levanta una mano
saluda a la gente que le devuelve el saludo
después toma velocidad
enfila por un sendero de cemento
y se mete como bola de acero
dentro del anillo de madera

esa es bien difícil
hay que ir rápido, porque quedás dado vuelta
la mayoría se cae a la mierda en la mitad
pero Sebastiao no
lo pasa como si estuviera en la plaza

segunda descarga de aplausos
el brasu levanta las dos manos
se manda a la olla y va de abajo para arriba
traba la tabla, o salta dando giros de 360 grados
antes de volver al fondo

tiene 3 carteles de 10 asegurados
está por terminar, le falta la última prueba,
hacer girar la tabla por debajo de los pies
en otro tramo de cemento
es una tontería, juego de niños

yo no sé si está demasiado confiado
o se distrae
el caso es que cuando está a mitad
del trayecto de cemento
la tabla le gira en falso y se va de boca contra el suelo

humillación instantánea:
antes lo aplaudieron a morir
ahora
se le cagan de risa en la cara
mucho respeto, mucha admiración pero los que equilibran
son todos jodidos
no te dejan pasar una, no van a dejar pasar
la oportunidad de enrostrarte la falta

Sebastiao se levanta a las puteadas
no escucho
no llego a escuchar lo que dice pero conozco esa mirada
alguna vez estuve ahí
alguna vez
me tocó caer de culo al suelo

estoy seguro que los jueces
iban a darle un puntaje perfecto
pero como se fue de la tabla
le restan puntos preciosos
para llevarse el dinero y el trofeo a casa
el siguiente competidor soy yo

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estoy nervioso
respiro pesado en la línea de largada
intento controlar las palpitaciones
agacho la cabeza y miro el suelo

estoy por salir
pero de atrás me llega una vibración fuerte
así que me doy vuelta

es Cecilia
con los ojos en blanco
convertida en musa
apoya su mano en mi hombro
y con una voz que no es suya dice:
Ares favorece nuestra causa

me toca salir último
así que los ojos de los devotos me siguen
lo que haga ahora
puede definir el campeonato
pero no puedo tener esa presión
sacudo la cabeza
para sacarme el exceso de peso

apoyo la tabla en el borde de la bajada
mantengo la ansiedad a raya
inspiro, exhalo y voy

voy en trance
hago pasar la tabla por debajo del caño curvo
cuando la tabla está del otro lado
estoy del otro lado para recibirla

cruzo la tabla por la baranda y esta vez
sí que saco chispas
escucho un grito de apoyo que llega desde arriba
llega desde los reflectores

bajo la escalera con los movimientos justos
la tabla se arquea un poco
pero no cede al peso
es nueva y lleva mi mano impresa

voy al anillo vertical de madera
entro a pleno
doy la vuelta perfecta
mientras escucho el ruido de las ruedas
que hacen contacto con el techo circular

salgo ileso
es como si tuviera conciencia de todos los espacios de la pista
tengo el trance de Ares
voy con el sello de Esparta en la frente

tomo la olla con el aura en llamas
vine a ganar y a prender fuego el circuito
paso por la profundidad oblícua de la formación
llego al tope y sigo por unos metros
hago el giro de 360
y bajo

en el tramo final de cemento
la tabla gira por debajo de los pies
caigo a mitad de la tabla
caigo bien
y el aterrizaje es la guillotina
que decapita a todos los oponentes

voy al final del recorrido con los puños en alto
no necesito mirar
los carteles numerados de los jueces
sé que este año
el trofeo lo llevo al barrio

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me entregan el premio y un cheque
dinero suficiente
para vivir por unos meses y seguir practicando
hay aplausos, algunos gritan mi nombre
pasada la euforia
estoy en una versión modesta de la gloria
pero es mía y la disfruto

a Sebastiao le toca el tercer puesto
resulta que el flaco de pelo rosa sacó mejor puntaje
el brasu está que trina
putea en todos los idiomas que conoce
pero así y todo nos damos la mano
hay que apostar a la unidad latinoamericana

cuando me pasan el micrófono
le dedico la victoria a Cecilia
si no lo hago
no hay ternura ni sexo para lo que queda del año

cuando termina todo
después del intercambio de saludos, felicitaciones y fotos varias
después de la descarga de adrenalina
nos vamos caminando en pausa
la noche es buena
da para volver caminando al hotel

a la distancia
soy un buzo azul con capucha y mochila
Ceci es una remera rosa ajustada
a paso corto y suave


* Fragmento de la poesía ganadora del premio Indio Rico 2009. Pablo Jonás Gómez nació el 24 de marzo de 1977, en la ciudad de Buenos Aires. Reside en Munro, provincia de Buenos Aires. No tiene obra editada, pero si un blog: Jonasland.

Foto: Wood Magazine.
La data y la poesía fueron publicadas en el blog
Linkillo.

39

05 enero 2010

El tiempo vuela, como vuelan los papeles olvidados (tu no tienes la culpa, mi amor!)
Soy felíz cumpliendo 39, sólo para ir en contra de todos los que se quieren sacar años de encima... joder!!

Vivo la experiencia (de estar vivo) segundo a segundo, le pongo el corazón al huracán. Camino pensando en mi hija, trabajo creyendo que un día voy a despertarme siendo libre de verdad.

Me declaro onírico, más acá de lo normal, virtual, real, sobre todo sexual, aburrido, melómano, crítico. Atrapado en mi mundo mágico, trágico, que siempre confundo. No me conformo con vivir... suenan los tambores de la rebelión.

Mientras busco un ideal, me dejo llevar por el olor a manzanas que invade al Alto Valle, los perros me mueven la cola.

Ahora me voy a celebrar mi supervivencia a una década perdida. Los pájaros van llegando y yo sigo aquí hasta que me lleve el viento.

No me conformo con vivir...!!!!
¿esto se escucha o no se escucha?


(viniendo de FBook tenés 5% de descuento en Klamahamas vintage)

Pasar un peaje y no volver más

21 diciembre 2009


Santiago Llach, el autor de La verdad láctea, sale en busca del último contacto visual de la familia Pomar antes de su tramo final en la Ruta 7. Encuentra, a cambio, la tarea mecánica del empleado, "el contacto repetitivo con los dedos de los que viajan, embichados con galletitas, nafta, mocos".

Por: Santiago Llach

Las bandas de la pobreza copan las avenidas del centro, es un viernes a la tarde y mis dedos tocan nerviosos el botoncito para cambiar de radio: ida y vuelta de la 102.3 a la 101.5. Me gusta recorrer esas calles en auto, asistir a las transas realizadas a la luz de la policía. Dar vueltas y vueltas, mirando el hoyo donde la ciudad la pudre. Desde el Gol gris con vidrios oscuros y con el capó horadado por aquel granizo, esa forma poética de la peste que hace tres años cayó sobre Buenos Aires. Con el auto se puede matar y se puede morir. Todo auto es una novela trágica en potencia. El auto es la herramienta moderna más común de cometer filicidios inconscientes.

Mi tarea es darle sus ocho mil caracteres de fama al chico del peaje. A las 20:07 del 14 de noviembre de 2009, una familia de clase media pasó por el peaje de Villa Espil (kilómetro 88 de la Ruta Nacional 7), obló dos pesos con cuarenta, la barrera se levantó y la familia Pomar arrancó el último tramo de su viaje en coche al muere. Poco después de arrancar, el pater familiae le dedicó un gesto a la cámara de la empresa Univia, y gatilló el morbo icónico de los argentinos.
Los dispositivos tecnológicos se encargaron de demostrar que la trayectoria de cualquier anónimo por el espacio público puede ser reconstruida. En la parábola trágica de los Pomar, los errores fueron humanos, y la vociferación de su historia corrió por cuenta de esos monstruos que necesitan alimentarse todos los días con historias que embellecen, exageran, deforman o alteran.

El viernes al mediodía, entonces, busqué en Internet la página de UNIVIA, llamé a la estación de peaje de Villa Espil, pregunté por el empleado que había recibido los dos pesos con cuarenta de parte de Fernando Pomar y me pasaron con él. Ya tenía una punta, una punta para una historia mínima.

Los peajes también son carne posible para la literatura. Los chicos de los peajes: trabajadores obligados a la tarea mecánica de facturar y facturar. Obligados al contacto repetitivo y fugaz con los dedos de los que pasan, los que viajan, los que manejan: dedos grasos, embichados con galletitas y papas fritas, nafta, llantas, mocos.Los peajeros: chicos inmóviles en una cabina viendo pasar a los que se mueven. Una perspectiva fija sobre el mundo en movimiento.

Me demoré por las calles de Buenos Aires, la fotógrafa ya había llegado en remise a Villa Espil y le inventé alguna excusa por sms. Cuando yo llegara, a la noche, ella ya habría partido hacía rato, haciendo su trabajo con harta mayor eficacia que moi.

Yo quería, quizás, salir de la ciudad hacia el oeste en la hora pico. Escuchar el reggaeton triste de mis vecinos de autopista en los primeros peajes. Someterme a la bocina empedernida de los que quieren que la barrera se levante gratis. Sin tocar ni una sola vez la bocina –uno de los pocos vicios de los que carezco– dos veces me levantaron la barrera gratis. La fila enorme de los pares de luces rojas en la tarde que se hace noche, en esa hora límite del capitalismo, el fin de la semana laboral de los oficinistas que se lanzan a las zonas amables del conurbano a producir civilización, o a pudrirla un poco más.

El humus del ruido exterior, tamizado por el zapping de los hits, la zoncera de la repetición a mansalva de las canciones pegadizas que escuchamos mil veces. Algo nos reconforta en ellas, quizás que otros millones en el mundo sientan la misma boludez sensible. La máquina de las industrias culturales, vomitando canciones e historias como pastillitas de rivotril. Adormecernos un poco, es la alternativa que elegimos. La otra sería seguir derecho en una curva, y que nada nos importe ya.

El lento, lento trayecto por la autopista del oeste, como en el cuento de Cortázar pero en otro punto cardinal, y no yendo a, sino huyendo de, la ciudad: eso también me gusta. Hacer lo que los chismosos, los antihéroes anónimos de la era de Internet, los profetas del sensacionalismo que saben cuánto garpa un milímetro de rating dijeron que los Pomar habían hecho: tomarse el palo y no aparecer nunca más.

Mi hijo León, que tiene nueve y empieza a ser acosado por la maquinaria adulta de los idiotismos, esa que te obliga a gozar y padecer con la inverosímil comedia humana llamada actualidad, me dijo cuando encontraron a la familia desaparecida: "¿Viste que encontraron muertos a los Pomar? Yo pensé que estaban lo más tranquilos, en un pueblito, en otro país, sin saber que los estaban buscando".

Generalmente, los que huyen, huyen de la familia.

Mi destino era un no destino, un no lugar como dicen. Un puesto fronterizo que sirve tanto para pagar el asfaltado de las rutas como para controlar a quienes circulan por ella. Iba a hablar con un fantasma: un empleado anónimo de un lugar de paso. Empleados de telos, guardias de seguridad de bares y oficinas, porteros, empleados de los peajes: ejércitos de la imaginación, testigos invisibles de todo tipo de historias: en sus cabezas las debe haber mejores que en toda la literatura actual.

El chico del peaje se llama Daniel. Ya me había dicho por teléfono que no se acordaba para nada de Pomar, uno más de los tantos automovilistas con los que tiene cada día un contacto mínimo. ¿Qué hay menos recordable que una familia tipo en un auto tipo? Ya estaba oscuro cuando dejé atrás el Acceso Oeste, pasé por Luján y tomé la ruta 7. Poco antes de llegar a Villa Espil, me paré al lado de la ruta y tomé una botellita verde de cerveza. Otro momento sensible del viajero rutero. La perspectiva del que está quieto después de estar un rato largo en movimiento cambia. Ya no creemos en la naturaleza humana, pero andar a velocidades maquinales todavía nos afecta. Ver pasar los autos en la ruta a la noche, como la inversión de ese poema de Pessoa, en que "el ingeniero Alvaro de Campos maneja un Chevrolet prestado y yendo desde Lisboa hacia Sintra reflexiona sobre el espacio y el tiempo humanos". A esta altura de la vida, de la historia del mundo o de esta crónica destinada de antemano al fracaso, no me daba para tan altas reflexiones. Apenas sí para adormecerme un poco más con el fresco sabor de una Estela.

Cuando llegué a la estación de peaje, me atendieron con la seca cortesía que la paranoia de las empresas destina, supongo, a esos sujetos que se hacen llamar periodistas. Le conté al jefe de estación que el objetivo de la crónica era contar un día en la vida del chico del peaje que atendió a los Pomar, el último que pudo verlos con vida. Enseguida te lo llamo, me dijo. Pedí permiso para estar un rato con él en la cabina, pero no me fue otorgado. Enseguida apareció Daniel, y hablamos un rato, vigilados no muy lejos por sus jefes y compañeros. Vive en una casa en el campo, cerca de San Andrés de Giles, tiene 26 años y hace cuatro trabaja ahí. Le dije que me gustaría conocer un poco más de su vida, que lo invitaba a comer cuando terminara su turno; pero me dijo que tenía una cena con su novia. Le dije entonces que lo llamaba y que tal vez podíamos almorzar al día siguiente. Aunque intento no formular promesas falsas, sabía que no iba a volver a hablar con él.
Bueno, eso es todo, reza un verso de mi amigo Fabián Casas.

Había dejado el auto estacionado antes de atravesar el peaje. Volví a cruzar la ruta a pie, subí al auto y le pagué el peaje a Daniel, que creo que ni siquiera me reconoció. Villa Espil era un caserío oscuro, así que seguí hasta Giles. Entré a un hotel alojamiento gigantesco que está un poco antes del pueblo, a curiosear, pero no había ni un auto, ni una promesa de historia oscura. En la plaza de Giles también había poco movimiento, y me quedé tomando cerveza en el bar más concurrido y moderno. Lagrimeé un poquito cuando pasaron una de Roxette. Es hermoso estar solo en un pueblo desconocido.

Cuando pagué otra vez los $2,40 en Villa Espil, el turno de Daniel ya había terminado. Del viaje de vuelta a Buenos Aires podría reportar mayores aventuras, pero lo dejo para otra oportunidad.


Santiago Llach nació en 1972. Publicó los libros de poemas La verdad láctea (1997), La Raza (1998), La causa de la guerra (2001) y Aramburu (2008). Dirige el sello editorial Siesta y es editor externo de ficción de Emecé-Planeta.

VIAJE AL FIN DE LA VIDA. 'A las 20:07 del 14 de noviembre de 2009, una familia de clase media pasó por el peaje de Villa Espil, la barrera se levantó y la familia Pomar arrancó el último tramo de su viaje en coche al muere', reconstruye este cronista. La foto de abajo es de SILVANA BOEMO.

Original publicado en Revista Ñ

Veiticincomil

17 diciembre 2009

¡GRACIAS!

* A los lectores, a los colaboradores: 25 mil visitantes y 22 meses de agradecimiento, por leernos, por comentarnos, por pasar a visitarnos, por inspirarnos, por hacer que las neuronas se muevan, por lograr que nuestros días resulten singulares. Gracias!

¡Analizá eso!

15 diciembre 2009


"Analizá eso!"...


¿Analizar qué? ¿De qué estás hablando?


Es extraño decir de qué manera la vida me afecta -ya que es mi vida-. Todos tenemos nuestras altas y bajas, nuestros buenos y no tan buenos tiempos. Los buenos momentos para mí son solitarios, el tiempo para que mi cerebro descanse, tomar una taza de té, y repensar y analizar los últimos comentarios... ¿temporadas? Y también para decidir qué dirección debemos tomar mi vida y yo. ¿Debería preguntarle a mi vida lo que quiere? Tal vez mi vida y yo deberíamos conocernos el uno al otro. Imagino tener que pasar un tiempo con mi vida. ¡Mierda! La vida no puede complicar la mitad del asunto.


Sientiendo como si estuvieras en un camino a ninguna parte, tratando de mantenerte en el sendero correcto, intentando no ir por los pasillos equivocados de la vida, y tratando de arreglar las cosas que no están rotas; insistiéndome repetidamente una y otra vez: debe ser mejor!...tiene que venir con una nueva visión!...bla, bla, bla.


Alexander McQueen

Smiths is dead

04 diciembre 2009

Oz Magazine, Londres, 1968

26 noviembre 2009


Londres, 1968. La contracultura vista por el periodismo underground en el medio de la explosión que nos legó el rock, las drogas, la liberación, la oposición al Sistema.


No saber nada

25 noviembre 2009


Sin sueños, sin poesía, ¿cuántos quedan que sobreviven a ese matadero de almas en que consiste la educación?

Porque un ser humano lo que tiene que hacer es nunca dejar de ser niño. O sea, ser un duende.

Porque un duende es eso: un ser escondido en el rostro de un viejo.

Nunca rendirse.

No saber nada.


Enrique Symns


* Fragmento del libro Crónicas de un país llamado canciones. Textos propios de Ariel Martínez + Textos ajenos + Letras traducidas y adaptadas + Fotografías B&W + Pasión + Locura + Desierto + Rock + Movies


Descargalo gratis.

Lectura online.

Un destino clandestino

20 noviembre 2009



"Miles de pasajeros", letra del grupo uruguayo de hip-hop Contra La Cuerdas & música de Luciano Supervielle
Miles de pasajeros libres......

y cada cosa en su lugar
cada carta es una muerte
y cada peste muestra cual es tu suerte
invierte cuanta piña cuesta en un cielo celeste
sin duda que no cunda el pánico
el tiempo no existe
emblemas derrumbados por las herramientas del estado
lo suponia ya esta todo armado el tinglado
y cuantos platos rotos se pagan realmente por el veto al otro
que buena foto pero el polvo dura poco
siempre es igual

lágrimas hebras de un destino clandestino
respalda sobre filo de una alfombra de puñales
ya no pares, todos somos como animales sometidos al peligro
desde las profundidades, por los bares susurran y se ocultan
cargando un triste llanto sintoma de ultimo tango
en el suelo me pianto y al ras del piso voy pasando, otro pasajero soportandoo
miles de pasajerosss

miles de pasajeros en un viaje moral por los pasillos de la capital
siempre es igual otro animal hora de quebrar este silencio de abajo
en la baldosa se huele otro comienzo...
hora de quebrar este silencio, hacen caso, se huele otro comienzo




http://www.contralascuerdas.com.uy/
http://lucianosupervielle.com/

Los hombres sombra

12 noviembre 2009

No voy a revelar ningun secreto con estas palabras. Sólo intento amplificar un fenómeno artístico que vemos todos los días en las calles y que con apenas un poco de pintura y mucho ingenio nos saca de nuestro humor cotidiano y nos devuelve al ritmo de la vereda pero con una sonrisa instalada entre las orejas.

Me refiero al street art, arte urbano o arte callejero. Hay otras formas de llamarlo, pero con eso ya pueden googlear y van a encontrar miles de hits para profundizar. Y para ser más específico, quiero mostrar el trabajo de un artista de New York que desde 1974 a 1988 dejó su impronta en las paredes de dos continentes. Si, como lo leen, porque Richard Hambleton (1954, Vancouver, Canadá), realizó lo que hoy llaman post-gaffiti en Estados Unidos, Canadá y varias ciudades europeas, siempre en solitario, viajando por sus medios y dejando sus icónicos mensajes en cuanta calle anduviera.

Tal es el status de las obras de este canadiense que a principios de éste año se organizó en New York una muestra patrocinada nada menos que por Giorgio Armani (a la que asistió la Very Fashion People de NY). La exhibición se concentró en la serie “Shadows”, dibujos callejeros hechos con pintura negra a principios de los '80 en uno de los barrios más antiguos de Nueva York, en el sureste de Manhattan: el Lower East Side. Afortunadamente, ya que este tipo de arte suele tener una vida efímera, sus pasos fueron seguidos y fotografiados entre 1981-1982 por Hank O’Neal.

El dato curioso que puedo agregar es el parecido y la coincidencia que tienen sus pinturas con la que aparece en la tapa del disco Clics modernos de Charly García (registrado en NY, en 1983), del cual ya hablamos en éste post. Me jugaría a que el dibujo es obra de Hambleton.

En sus dos series más famosas, “Image mass murder” y “Night life”, los hombres sombra de Hambleton jugaban con el estado de paranoia social de la época causado por los altos índices de criminalidad en las calles. Quienes vivimos en Argentina merecemos nuestro Hambleton ya!

La info que sigue sobre la historia completa de Richard Hambleton la publicamos vía urbanario.es

Richard Hambleton ejecutó entre 1974 y finales de los ochenta varias series de postgraffiti icónico fundamentales en la historia del fenómeno. Su primer trabajo notorio fue la serie “Image mass murder” (Imagen de asesinato en masa), que consistió en seiscientas veinte siluetas humanas de tamaño natural trazadas con tiza blanca en el suelo –similares a las que usa la policía para marcar la posición de un cuerpo asesinado– y acompañadas de manchas de pintura roja a modo de sangre. Hambleton propagó sus siluetas por catorce grandes ciudades de Estados Unidos y Canadá a lo largo del período entre 1976 y 1978. El realismo de las escenas, el misterio de su autoría, y el hecho de que las ubicaba en zonas de baja criminalidad provocaron numerosos artículos en prensa.

Una de las piezas de la serie “Image mass murder” (1976-78)

Entre 1980 y 1981 produjo la serie “I only have eyes for you” (Solo tengo ojos para ti), unas setecientas cincuenta impresiones sobre papel con la imagen fotográfica del propio artista en tamaño natural, que propagó a través de once grandes ciudades de Estados Unidos y Canadá. Las impresiones estaban producidas mediante una técnica no permanente, de manera que la imagen se degradaba uniformemente hasta desaparecer por completo a los tres meses, dejando en la pared una fantasmal silueta de papel blanco.

Piezas de la serie “I only have eyes for you” (1980-81), antes y después de la degradación de la imagen.

Entre 1981 y 1986 ejecutó en Nueva York su serie más característica, “Night life” (vida nocturna): cuatrocientas cincuenta sombras humanas de tamaño natural –el “shadow man”, hombre sombra– pintadas de forma gestual con brocha y pintura negra que acechaban en las paredes de esquinas, aparcamientos y callejones de la ciudad. Hambleton propagó su shadow man en doce grandes ciudades europeas alrededor de 1984.

Los hombres sombra de Hambleton en Nueva York.
Fotografías de Hank O’Neal, 1982.

El trabajo de calle convirtió a Hambleton en un figura mediática, con apariciones estelares en revistas como People o Life. Era parte de la escena artística y solía aparecer en público al lado de Andy Warhol. Pronto se estableció como artista internacional y participó en las bienales de Venecia de 1984 y 1988. Al final de los ochenta –tras una última serie de postgraffiti desarrollada entre 1987 y 1988– desapareció del ojo público, y desde entonces ha desarrollado una silenciosa carrera artística centrada en la pintura.

Hambleton es el primer artista del postgraffiti –y el único de su generación– que propagó sus campañas a escala nacional e internacional siguiendo la metodología que caracteriza a la escena actual. Hambleton viajó de forma independiente, visitando en su camino numerosas ciudades, en un impulso equiparable a la actual sed de propagación que guía a muchos artistas del postgraffiti. En este sentido, Hambleton en un imprescindible precedente de la actual escena del postgraffiti.

Hambleton pintando uno de sus hombres sombra.
Fotografías de Henry Chalfant, el fotógrafo más conocido del graffiti del metro de Nueva York, junto con Martha Cooper. Es el autor de Subway Art y Style Wars.

Este post está dedicado a nuestro Hambleton rionegrino, Cristian Luengo

Fotos púrpuras

10 noviembre 2009



Olivier Zahm es crítico de arte, curador, fotógrafo y editor fundador de la revista Purple Fashion. Las fotos que publicamos pertenecen al blog Purple Diary.
La estética "realista" de Purple, a veces llamada "anti-fashion", es considerada una reacción contra el glamour de los años 80 y se la relaciona con la contracultura de aquella época.

Fantasmas de seda

22 octubre 2009

Vean éste proyecto donde el arte y la indumentaria se relacionan en una comunión perfecta.

Carte Blanche, en francés "carta blanca", es un término que allá por el año 1400 se lo asociaba con un "desafío libre". Por otra parte, en jerga militar y en el marco de una batalla, se lo ha utilizado como un acuerdo de rendición incondicional. Esa carta blanca era en realidad un papel firmado por el bando dominado en el que constaba su rendición.
Carte Blanche representa poder absoluto, libre iniciativa, renunciar. En este caso, significa una entrega total a la fantasía y la imaginación.
Sportmax convocó a Brunnquell para diseñar las primeras tres piezas de la colección "Carte Blanche" y le otorgó la completa libertad en la toma de decisiones.

Brunnquell creó las prendas con formas simples y volúmenes mínimos (en clara referencia a las clásicas líneas japonesas) y las completó con abstracciones monocromáticas en tinta negra inspiradas en los Yōkai, fantasmas de la mitología japonesa.
Los dibujos, como pueden ver, conforman un universo poblado de presencias sobrenaturales, extraños demonios y cadavéricas sonrisas, a medio camino entre lo irónico y lo temible.
La idea se completó con el lanzamiento de una edición limitada de 600 remeras en seda estampada y las pone a la venta en internet.

La colección plantea un manifiesto concreto: conceder total libertad, dar rienda suelta a la iniciativa propia, convertir al artista en el artífice de la moda.
Sportmax nace del equipo creativo de MaxMara en 1969 para producir una ropa más práctica y diversa respecto del estilo tradicional de la firma. Maramotti, su fundador, fascinado por la atmósfera innovadora de la “Swinging London”, supo definir los rasgos de un nuevo movimiento juvenil, que en poco tiempo recorrería el mundo entero.

* El proyecto: Carte Blanche.
* El artista: Christophe Brunnquell, director de arte de la
revista de moda y cultura Purple.
* La empresa:
Sportmax (integrante de la fashion house italiana MaxMara).


Amnesia, basura, rémoras, glotones y timadores de TV

13 octubre 2009


a) escribo sin razón muerto de invierno.
b) encuentro en Google Books muestras de "Formas de humo" de Eric Schierloh.
c) me reconozco, me inspira, anoto una frase.
d) la frase se hace amiga de mis frases.
e) termino la sin razón llamada "Crónicas de un país llamado canciones".
f) la publico, 5 amigos me dicen que les gusta, supera las expectativas.
g) Schierloh, ni idea cómo, la lee y asoma en Klamahama para decir que le da gusto saber que sus palabras fueron puente hacia otras.
h) como el escritor es él y el farsante soy yo, le agradezco sus palabras con un post.

"Leonard Cohen dijo que escribir canciones era como ser una monja, porque uno estaba casado con un misterio. Yo creo que escribir es lo mismo. Escribo porque para mí escribir es tan natural como lo es para un carpintero tomar un pedazo de madera noble y cortar un ángulo recto con su serrucho algo viejo y oxidado o levantar la viga del tejado y empezar de nuevo; Gregory Corso escribió largamente sobre esta naturalidad en un artículo muy bueno titulado “Algo acerca de mis comienzos... y lo que siento ahora”. Escribo porque escribir es el mejor empleo de tiempo completo, lo mismo que ser padre o amante. Probablemente no sepa hacer otra cosa. La literatura es el bosque invertido que crece debajo de la tierra devastada, la llave que abre la puerta del sótano de la vida donde uno puede echar un vistazo siempre que tenga ganas de escuchar a los genios y chiflados del pasado. La literatura, como decía John Cheever, es la única conciencia que poseemos, ha sido la salvación de los condenados, ha vencido la desesperación y tal vez en este sentido pueda salvar al mundo. La literatura es el camino que nunca termina. Espero que la pregunta haya quedado respondida..."

Vía: Poéticas

Y en su blog hay más, acá va un fragmento, sacado de contexto:

(...) Tal como yo lo veo, la única solución es esta: morder la mano que te da de comer. Morder la mano que te da de comer porque el resto es amnesia, basura, rémoras, glotones y timadores de TV y revista. Morder la mano de lo que se supone que debemos hacer, de las obligaciones, de la suciedad que acaba pegándose a uno como insectos estallados en un parabrisas en medio de un nocturno camino rural para poder hacer entonces lo que uno tiene que hacer, lo que uno quiere hacer de verdad: defraudar a un montón de gente que de todos modos no esperaba nada de nosotros puede no ser muy heroico, de acuerdo, pero al menos es un gesto auténtico y, además, mucho más divertido (...)


La imagen pertenece al blog de Eric.

Entre Las Vegas y ningún lado

25 septiembre 2009



Perdido en décadas, sin rumbo, en un mundo donde se cubre a los recuerdos de asfalto, anclado en una melodía indefinida, los ojos cansados luchando por identificar la figura que devuelve el espejo, respiro el polvo de estrellas que flota y me envuelve.
No se cuando fue, pero a través de algún agujero en la pared llegué a este camino desierto, entre Las Vegas y ningún lado. Un lugar mejor, aunque cualquier lugar es mejor ahora. Me refugio en un pequeño café a la vuelta de la esquina. Una noche larga demora sus sombras y confunde al Este con el Oeste, nuestra bebé llora y no puedo dormir.


Fragmento de las CRÓNICAS DE UN PAÍS LLAMADO CANCIONES, libro de Ariel Martínez.


Con este asunto podés hacer varias cosas:

a) leer el libro online y descargar gratis el pdf desde Issuu.com
b) descargar gratis el libro en pdf desde Mediafire
c) descargar gratis el libro en Word (sin las fotos, sólo el texto)
d) desconectarte y salir a la calle a ver la vida

Crónicas de un país llamado canciones

21 septiembre 2009


* * *
Este país ya no me sirve. Inventé otro para mí, donde las canciones son leyes y Tom Waits presidente. Quemé todos los mapas, vendí mi pasaporte y no pienso regresar. Lo siento.

* * *
Take this rock'n'roll refugee / Oooh babe, set me free...


* * *
Ya no me importa escribir bien: necesito saber la verdad.

* * *
Atadas a mis mangas, sacudidas por la brisa, las palabras se enroscan en mis solapas y juegan a confundirme. Me obligan a soñar un lugar bonito, donde los días malos desaparezcan y en su lugar surjan canciones y colores olvidados y perros y pelotas y tortas de cumpleaños.

* * *
El día comienza con un terremoto en Asia o en mi cuarto, no puedo distinguirlo. Las noticias me dejan contra las cuerdas. Un uppercut efectivo y a la calle. Grogui. Ahí voy.

* * *
Igual que el chico cabeza de radio, yo quisiera ser especial, pero también soy un bicho raro.


* * *
Son muchas cosas juntas que podría calificar de domésticas: esa lluvia ciega que no se detiene, las teclas que amenazan con zafarse por mi paliza diaria, exceptuada por mi hija, esa sensación de que en la vida aún no sucedieron las cosas importantes, un enjambre de recuerdos y otro de deseos que me zumban, la lucha constante por no caer en el pozo que alguien cava cada noche en la puerta de mi casa.

* * *

Escribo para mí;
para recordar las fantasías que se alborotaban en mi cabeza cuando era un niño;
para revivir la ilusión que perdí;
para no morirme;
para no aburrirme;
para recrear los sonidos que dejaron surcos en mi vinílica mente;
para buscar respuestas que nadie conoce;
para tratar de entender porqué de todos los desiertos posibles, a mi me tocó uno lleno de calles y edificios;
para señalarme, cuando sea viejo y enfermo, las mentes brillantes y almas sensibles que me regocijaron con sus palabras, con sus canciones, con sus ideas de otros mundos mejores que éste. Claro que cuando sea viejo y enfermo no voy a acordarme de nada, ni siquiera que un día me tomé el trabajo de escribir esto, así que a la mierda con todo. Deberían salir ya mismo a la calle y vivir la vida, mucho mejor que leer las frases cansadas de un loco colgado del tiempo.

* * *

Bueno, puedo decirles que cuando uno publica algo más de cuatro oraciones en algo que se parece a un libro, la sensación es, por lo menos, de liberación. No te das cuenta de lo atado que estás a todo ese manojo de palabras (y de canciones en mi caso) hasta que te desprendés de ellas.

Debería consultar a mi astrólogo para entender porqué en este año crítico me empeñé en hacer crecer mi hija, mi casa, mi libro. Imagino que la naturaleza funciona en mi, equilibrando, dando más por aquí cuando comienza a escasear por allá.

Lo que pueden leer en este post son algunos fragmentos de un profuso y "extraño accidente", como ironiza Capote sobre uno de sus libros. En verdad algo insensato que hice a lo largo del invierno que se acaba. Nada serio, apenas algunas frases que necesité sacarme de encima para hacer más liviano el viaje.

Tal como lo pensé, el trabajo consta del Texto + Fotografías seleccionadas organizado en 96 páginas de formato especial (Tamaño: 10 MB).
Pueden descargar el archivo PDF desde éste link.
http://www.mediafire.com/?yblnmnjwjtn

Y si prefieren pueden descargar la versión para imprimir: un archivo en Word que contiene sólo el texto en 22 páginas A4 (Tamaño: 168 KB).
Pueden descargar el archivo en formato .DOC desde éste link.
http://www.mediafire.com/?mymegjlnmuj

No se pierdan.
Que la primavera sea con vosotros.

arielmartinez.kh@gmail.com

Las preguntas me salvaron de ser un asesino

12 mayo 2009


Necesitaba un arma para defenderme de la asfixiante vida de pueblo, algo con que responder al hastío que significa vivir a los diecisiete entre la nada y el nunca. Aunque realmente no fui un gran estudiante. La mochila académica siempre me resultó incómoda, inútil. También prefería la vagancia, para que negarlo.
Aquella experiencia me abrió el camino para buscarme la vida y pagar las cuentas y todo eso que nos mantiene del lado de afuera de las rejas.

Ser periodista puede ser apasionante, romántico. Te alimenta el ego. Te relacionás con gente que el resto de los mortales sólo puede mirar a través de la pantalla del televisor. Pero voy a decirles una cosa: toda esa mierda no te lleva a ningún lado. Con el tiempo aprendés a ver en perspectiva y te das cuenta de que todo forma parte de una gran rueda, como la vuelta al mundo en un parque de diversiones, y que cuando te bajás, la rueda sigue girando. Y que podés alejarte kilómetros o años y lo que te queda, lo que realmente te hace distinto, lo que demuestra si algo aprendiste para sobrevivir en esa etapa, no está a la vista. Ni tenés fotos para mostrarlo. Ni podés guardarlo en un disco rígido.

Yo estuve ahí y lo mejor que obtuve fue la herramienta más poderosa que conocí: las preguntas. Los periodistas hacen preguntas. Preguntar, aunque no obtengas una respuesta expresa, instala la necesidad de saber, de salir de las sombras.
Formular preguntas te hace libre de pensar que hay otras respuestas ahí afuera. Porque ya sabemos: van a querer vendernos la felicidad con moño y todo, pero si te preguntás ¿qué quieren realmente? vas a descubrir que hay una parte de la historia que no piensan contarte. Para que te sumes al rebaño. Para que enciendas la tevé y en lo posible no la apagues nunca. Para que consumas todos los venenos que ofrecen, incluídos los concursos de baile. Para que no tengas tiempo para pensar, para llevarte con menos esfuerzo hacia donde quieren, para instalarte la estúpida sonrisa de celular.

Las preguntas me salvaron de ser un asesino. O un loco. O uno de esos imbéciles que aparecen en el noticiero para exigir la pena de muerte.
Preguntar. Preguntarte. Querer saber qué pasa si no pasa lo que nos dicen que va a pasar. Sospechar que la realidad es diferente del lado que las cámaras no muestran porque está oscuro y es peligroso para el cronista. Preguntarme siempre si me manejo o me manejan. Preguntas. Dudas. Sospechas.
Preguntas capaces de ponerte inquieto. Preguntas como puertas hacia otro lado.

Llevo más de cuatro meses sin escribir. Aunque realmente tuve ganas de hacerlo, las tres o cuatro veces que lo intenté no pasé del tercer párrafo. Y descarté todo. Sólo tengo preguntas. Lo lamento.

“Desde aquí aprendí a hablar, estoy haciendo preguntas, preguntas que nadie me contesta. Inocentes preguntas a las que me responden con complicadas teorías que no aclaran nada. Quiero saber por qué pasa lo que pasa, por qué somos como somos.
¿Por qué las cosas son así y no de otra manera?
¿Por qué hacemos daño a los otros?
¿Por qué siempre estamos tratando de engañar?
¿Por qué después de tantos siglos todavía no hemos aprendido a comprendernos?
¿Por qué hay guerras?
¿Por qué hay pobres?
¿Quién maneja los hilos?
¿Dónde está el corazón que hay que apuñalar?
¿Por qué no podemos ser razonablemente felices?
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué?"




REM – The outsiders
http://www.youtube.com/watch?v=zJIOCPjTuJE


-Jesús Quintero: ¿La independiencia es imposible?
-César Vidal: No, la independencia no es imposible nunca. Pero tampoco es fácil nunca. Yo creo que es difícil, que efectivamente la independencia es difícil, creo que es costosa en muchos casos. Pero creo que es indispensable, porque si no tenemos independencia acabamos en la sociedad del Gran Hermano de Orwell. Es decir, al final habrá gente que nos diga lo que tenemos que hacer, lo que tenemos que pensar, y hasta lo que tenemos que sentir. Que por cierto, hay insistencia en ese sentido últimamente, hasta en controlar nuestros sentimientos.



REM – Orange crush
http://www.youtube.com/watch?v=nX1c9uFljAs


-Jesús Quintero: ¿Para qué se vive?
-Alejandro Jodorowsky: Mira, yo me he planteado mucho, mucho, la felicidad. La pregunta "¿Para qué se vive?" es intelectual, porque uno vive, no hay que preguntarse para qué. Pero, ¿cómo vivir? es la pregunta. Yo creo que la única manera de vivir es siendo lo que uno es y no lo que los otros quieren que uno sea. Hay que hacer un trabajo: me han embutido ideas en la mente que no son yo, y yo las acepto porque me las embutieron. Tengo sentimientos, como dije, que no son míos. Son los sentimientos de mi familia y mi sociedad y mi cultura, pero yo no los quiero. Tengo deseos creativos y sexuales que quiero satisfacer, pero hay prohibiciones, ¿no es cierto? Y quiero acciones que quiero hacer y no las puedo hacer porque me han dicho que eso no se hace. Entonces: yo llegaré a la felicidad siendo lo que soy, mentalmente, emocionalmente, sexual creativamente y físicamente.
Pero una vez que yo llego a ser lo que soy, ¿qué soy? Yo no soy, yo estoy siendo. Entonces, tengo que descubrir que tengo un destino que es el destino de expandirme, de crecer, no quedarme “enquilosado”, si no ir desarrollándome mentalmente, emocionalmente, creativamente, prósperamente. Entrar en el cambio, en el desarrollo, ser fluído como un río.

Fragmentos del programa Ratones Coloraos de Jesús Quintero.
César Vidal es periodista, historiador y escritor español.
Alejandro Jodorowsky es poeta, actor y director de teatro y cine de culto, estudioso del Tarot y la Cábala, guionista de cómics, uno de los pocos sabios que nos van quedando. Hace más de veinte años que descubrió en los chistes un camino para llegar a la sabiduría, una fiesta de la inteligencia.