
Roadsworth: Crossing the Line (Alan Kohl, 2009) es un documental de gran calidad sobre un artista maravilloso, insurrecto y muy creativo.
Roadsworth, cuyo nombre real es Peter Gibson, comenzó a pintar sus dibujos en las calles de Montreal en 2001. Motivado por el deseo de tener más carriles exclusivos para los ciclistas y al mismo tiempo cuestionar la "cultura del automóvil", desarrolló un ingenioso lenguaje superponiendo sus propias imágenes a las líneas blancas de las calles y otros elementos del paisaje urbano, utilizando la técnica del stencil. Sus intervenciones llamaron la atención de los medios de comunicación quienes abrieron sus micrófonos a los ciudadanos para expresar su opinión. Sin siquiera proponérselo, el trabajo efímero de Gibson abrió un debate sobre arte y autoridad.
En 2004, Roadsworth fue detenido por sus actividades nocturnas y acusado de 53 cargos de daño. Pero tuvo suerte: aunque el fiscal había pedido multas severas y el registro de antecedentes penales, recibió una sentencia muy leve que él atribuye en parte al apoyo público que recibió desde que fue detenido.
A partir de aquel episodio Roadsworth, que se define a sí mismo como un artista y asume los riesgos de hacer su trabajo instintivo, inmediato y enigmático, alcanzó notoriedad en todo el mundo y firmó contratos para plasmar su arte en ámbitos públicos y privados en ciudades de varios países.
Atentos: la película fue programada durante Marzo en I-Sat y posiblemente la repitan.
[Si te gustó éste artículo, tal vez te interese otro que publiqué hace un tiempo: Los hombres sombra, sobre el graffitero Richard Hambleton.]
http://www.youtube.com/watch?v=2xZsNemvhDc











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Y que me pisen, que me pisen, que me pisen
29 marzo 2010
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Etiquetas: Cine, Roadsworth, Stencil, Street art
Conejos
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III
27 marzo 2010
De Pájaro de China
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Etiquetas: Pájaro de China, Poesía
Viernes Video
26 marzo 2010
Los viernes son mis días favoritos. Pase lo que pase, revive mi ánimo vapuleado por la oficina los cuatro días anteriores. Así que mientras llega el fin de semana, lo mejor es empezarlo como si ya fuera mañana. La idea es extender el weekend!!
El video que posteo es muy divertido y hace efecto instantáneo, como los caramelos efervescentes. Suban el volumen y disfruten.
Hoy: "Flagpole Sitta", de los Harvey Danger, incluída en su disco debut Where Have All the Merrymakers Gone? (1987).
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Etiquetas: Harvey Danger, Viernes Video
Mientras escribo
25 marzo 2010
A principios de los años noventa (es posible que en 1992, pero la diversión no se lleva bien con la memoria) formé parte de un grupo de rock con mayoría de escritores. Los Rock Bottom Remainders era una idea de Kathi Kamen Goldmark, publicista editorial y música de San Francisco. Los miembros del grupo éramos Dave Berry en guitarra solista, Ridley Pearson en bajo, Barbara Kingsolver en los teclados y yo en guitarra rítmica. También había un terceto de coristas femeninas, al estilo de las Dixie Cups, compuesto (salvo variaciones) por Kathi, Tad Bartimus y Amy Tan.El grupo había sido concebido como simple flor de un día. Pensábamos ofrecer dos conciertos en la American Booksellers Convention, reírnos un poco, recuperar durante tres o cuatro horas nuestras disipadas juventudes y separarnos.
En realidad, el grupo no ha llegado a disgregarse del todo. Vimos que nos gustaba demasiado tocar juntos para no seguir, y, mediante la adición de un saxo y una batería (más la presencia inicial de nuestro gurú musical y alma del grupo, Al Kooper), conseguimos un sonido bastante aceptable. Digno de que cobráramos entrada, aunque fuera a precios de sala pequeña, no de U2 o la E Street Band. Salimos de gira, escribimos un libro sobre el grupo (con mi mujer haciendo las fotos y bailando cada vez que le apetecía, es decir, con frecuencia) y seguimos tocando a salto de mata con dos nombres, The Remainders y Raymond Burr’s Legs. La composición del grupo es variable (el periodista Mitch Alboom ha sustituido a Barbara en los teclados, y Al Kooper ya no toca con nosotros por desavenencias con Kathi), pero el núcleo hemos seguido siendo Kathi, Amy, Ridley, Dave, Mitch Alboom y yo, más Josh Kelly en la batería y Erasmo Paolo en el saxo.
Tocamos por amor a la música, pero también a la amistad. Nos llevamos bien y agradecemos la oportunidad, aunque sólo sea de vez en cuando, de hablar del oficio que compartimos, el de verdad, el que nos aconsejan constantemente que no abandonemos. Somos escritores, pero evitamos preguntarnos mutuamente de dónde sacamos las ideas. Sabemos que no lo sabemos.
Una noche, cenando comida china antes de una actuación en Miami Beach, le pregunté a Amy si había alguna pregunta que no le hubieran hecho nunca después de la típica conferencia; la que no hay manera de que te hagan estando delante de un grupo de admiradores y fingiendo que, a diferencia del común de los mortales, tú no te pones los pantalones primero por una pierna y luego por la otra. Amy lo pensó mucho y contestó:
–Nunca me preguntan nada sobre el lenguaje.
Le estoy enormemente agradecido por la respuesta. Yo entonces llevaba más de un año dándole vueltas a la idea de hacer un librito sobre la escritura, pero no acababa de lanzarme por falta de confianza en mis motivaciones. ¿Por qué tanta ganas de escribir sobre el acto de escribir? ¿A santo de qué me creía capaz de decir algo interesante?
La respuesta fácil es que alguien que ha vendido tantas novelas como yo tiene que tener alguna opinión interesante sobre su elaboración, pero las respuestas fáciles no siempre son verdad. El coronel Sanders vendió cantidades ingentes de pollo frito, pero no estoy seguro de que le interese a nadie saber cómo lo hacía. Yo tenía la sensación de que querer explicarle a la gente cómo se escribe era una impertinencia demasiado grande. Lo diré de otra manera: no quería escribir algo, corto o largo, que me diera la sensación de ser un charlatán literario o un imbécil trascendental. No, gracias; de esos libros (y escritores) hay bastantes en el mercado.
Amy, sin embargo, tenía razón: nunca te preguntan por el lenguaje. A un DeLillo, un Updike, un Styron, sí, pero no a los novelistas de gran público. Lástima, porque en la plebe también nos interesa el idioma, aunque sea de una manera más humilde, y sentimos auténtica pasión por el arte y el oficio de contar historias mediante la letra impresa. Las páginas siguientes pretenden explicar con brevedad y sencillez mi ingreso en el oficio, lo que he aprendido acerca de él y sus características. Trata del oficio con el que me gano la vida. Trata del lenguaje.
(Prólogo de Stephen King a Mientras escribo, Plaza y Janés, 2001)
Vía Eterna Cadencia
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Etiquetas: Libros, Stephen King
Nunca más
23 marzo 2010

Una obra de la diseñadora de indumentaria María del Valle Moreno publicada en su blog Ojos Brujos.
Update:
(...) “La lucha en mi cerebro era constante. Por un lado: «recobrar la lucidez y que no me desestructuraran las ideas», y por el otro: «Qué acabaran conmigo de una vez»La sensación era la de que giraba hacia el vacío en un gran cilindro viscoso por el cual me deslizaba sin poder aferrarme a nada.Y que un pensamiento, uno solo, sería algo sólido que me permitiría afirmarme y detener la caída hacia la nada.El recuerdo de todo este tiempo es tan concreto y a la vez tan íntimo que lo siento como si fuera una víscera que existe realmente. Desde entonces empecé a sentir que convivía con la muerte.”
El 5 de abril de 1978, aproximadamente a las 22 horas, el Dr. Liwsky entraba a su casa en el barrio de Flores, en la Capital Federal (...)
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Etiquetas: María del Valle Moreno, Ojos Brujos
Grunge

Michael Lavine se llama asi mismo "fotógrafo de rock & roll". Nació en California en 1963 y desarrolló -según sus propias palabras- un "salvaje, frontal y muy fuerte estilo que parecía encajar perfectamente en la escena musical alternativa".
Bandas como Nirvana, Sonic Youth, Soundgarden, Pavement y Dinosaur Jr. -entre las cuales tenía grandes amigos- confiaron a Lavine las tapas de sus discos. Su primer libro se llamó Noise from the Underground y en noviembre de 2009 publicó Grunge, sacando a la luz una exquisita colección de imágenes de músicos y personas comunes que representan la escena punk hacia el final de los años 80 y principio de los '90, y la explosión del grunge en Seattle.
El libro se complementa con un texto escrito por Thurston Moore de Sonic Youth con el que aporta su mirada sobre los jóvenes de Seattle, las bandas seminales que definieron al grunge, la explotación comercial del movimiento cultural surgido de aquella región, y la reacción de los músicos. También habla de la muerte de su amigo y colaborador Kurt Cobain.




Sobre las fotos de Cobain y Courtny Love que aparecen en el libro, Lavine comenta: "Escogí deliberadamente fotos de Kurt mirando positivo, porque no siempre estaba triste, a pesar de lo que la gente supone. Tenía un gran sentido del humor y se rió mucho. Creo que esta fue la única sesión de fotos conjunta que ellos hicieron, me encantan estas fotos, son tan íntimas. Diría que estaban enamorados."
Actualmente Michael Lavine trabaja para medios como Vogue, Esquire y Town and Country entre otros.
El blog de Lavine: My Aim is True
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Etiquetas: Fotografía, Grunge, Kurt Cobain, Michael Lavine, Música, Thurston Moore
Escupitajos, cerveza y alfileres
22 marzo 2010
Por Maximiliano Tomas
El libro Por favor, mátame, de Legs McNeil y Gillian McCain, no sólo logró convertirse en algo así como la “biblia” del punk. También impuso un método: el de recoger testimonios en primera persona e ir ensamblándolos, por tema o cronológicamente, para que la historia vaya armándose por sí misma en la mente del lector. El método tenía varias ventajas (rescatar la memoria de los protagonistas antes de que murieran, ofrecer una impronta de verosimilitud a sus palabras, y el vértigo irrefrenable de un sistema narrativo oral manejado a la perfección) y, además, McNeil y McCain habían logrado algo casi imposible: que por esas páginas desfilaran todos, o casi todos (Andy Warhol, Lou Reed, Iggy Pop, Jim Morrison, Nico, Richard Hell y los futuros integrantes de Los Ramones, Los Clash y demás bandas punk).
Rotten. No irish, no blacks, no dogs, la autobiografía de John Lydon (aka Johnny Rotten), el cantante de los Sex Pistols y más tarde líder de PIL, abreva de la misma fuente metodológica que Por favor, mátame: largas entrevistas editadas para ofrecer la imagen de un todo. Pero se diferencia, a su vez, en el enfoque y en su finalidad: si McNeil y McCain se centraban en la escena neoyorquina, es decir, en el surgimiento y desarrollo del protopunk, el punk y el postpunk en clubes de Manhattan como el CBGB’S, el Max’s Kansas City y sus alrededores, Rotten… tiene su epicentro en Londres, Inglaterra: la ciudad desde la que el punk se proyectó al mundo y exportó una actitud de desafío y repudio a las instituciones y una estética (alfileres de gancho, ropas en jirones o de plástico y vinil, esvásticas, símbolos anárquicos, crestas de todos los colores, borceguíes), todo en apenas dos años que conmovieron al mundo.
La música rock nunca volvería a ser la misma luego de que Rotten, Steve Jones, Paul Cook y Sid Vicious editaran en 1977 el primer y único disco de la banda, Never Mind the Bollocks, con canciones irónicas y revulsivas como “Anarchy in the UK”, “God Save the Queen” o “Pretty Vacant”, que conservan, aún hoy, toda su carga de desafío y negatividad.
“Se ha escrito mucho sobre los Sex Pistols, pero la mayoría ha sido sensacionalismo o periodismo pseudopsicológico. El resto ha sido puro rencor. Este libro es lo más cerca que puede haber de la verdad, ya que recuerda los acontecimientos desde dentro (…). No tengo tiempo para mentir ni para fantasear y tampoco quiero desperdiciar el vuestro. Y si no lo disfrutas, que te pudras”. Esa es la declaración de principios de Rotten en el acápite del libro. Como siempre con él, se trata de una invitación al sincericidio y lo inesperado: tómalo o déjalo. ¿Cómo dejarlo?
El primer capítulo empieza por el final de la historia: el 15 de enero de 1978, último recital de los Sex Pistols, en San Francisco, Estados Unidos. Y cerrará en el mismo lugar, 370 páginas después. En el medio, nos enteramos de que Rotten estudió en colegios católicos ingleses hasta que lo echaron por su corte de pelo, y que tuvo una vida familiar humilde pero llena de comprensión y afecto por parte de sus padres y hermanos. Más tarde lo echarían de su casa, por teñirse el pelo de verde, pero incluso hasta ese gesto es agradecido por el Rotten adulto del libro, ya que piensa que su padre lo estaba invitando a tomar su propia vida en sus manos.
Después vendrá la escena de una Londres empobrecida y sucia a mediados de los 70, y cómo eso funcionó como caldo de cultivo para toda una generación de jóvenes aburridos que buscaban una manera de sobrevivir y pasar el tiempo. El contacto con Malcolm McLaren y Vivienne Westwood, la primera audición para la banda (que estaba buscando cantante), las peleas internas, el alejamiento del primer bajista, Glen Matlock, y la inclusión en su lugar, por parte de Rotten, de su amigo Sid Vicious. Todo atravesado por la aversión de Rotten hacia las ideas preconcebidas, la homogeneidad, por lo que no sea la más pura individualidad: “Lo que me enfurecía de los Pistols era la progresiva homogeneización del uniforme punk (…) Pero la idea no era seguir una dirección sino marcarla (…) Siempre he odiado el concepto de uniforme. Si te interesa algún tipo de movimiento tienes que rechazar esas cosas, porque de lo contrario te estancas y se convierte en algo estéril”.
Rotten se reconoce aquí como un miembro de la clase obrera inglesa; un antiintelectual con inquietudes musicales (“Nunca había sentido interés por ser músico. Sigo sin sentirlo y me alegro por ello. Me considero un estructuralista del ruido”) y algunas lecturas; un tipo con una postura clara en contra de las drogas duras (“No tenía más que fijarme en los yonquis. Los miras y piensas: ¿dónde está la diversión, el placer, el sentido?”); un constructivista (“No creo que hubiera nada nihilista en los Pistols. Lo nuestro no era un camino de autodestrucción. Más bien al contrario. Era constructivo porque ofrecíamos una alternativa, no era anarquía porque sí”); un militante del caos (“Mi filosofía era el caos, sin lugar a dudas, la ausencia de normas”).
No es sólo la voz de Rotten la que aparece aquí, sino la de sus amigos, familiares, integrantes de la escena londinense y la de los Pistols que siguen vivos. Este libro, entonces, junto a Por favor, mátame y al documental The filth and the fury (2000) de Julien Temple, como las piezas fundamentales para componer un relato, el de la música punk, que a más de treinta años de su germen se muestra como mucho más interesante y compleja de lo que suele creerse.
De tomashotel
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Etiquetas: Libros, Maximiliano Tomas, Música, Punk
El cantante

Entrevistan a un cantante de rock (a veces me gustaría definir "cantante", pero ese es otro asunto). No es un artista muy conocido. Ni su banda es muy conocida. El tipo circula en un ambiente menos que under. Un loco suelto que no aprendió a esquivar los agujeros y se cae en todos. Una y otra vez. Y en ese debate injusto entre trabajar y cantar en una banda de rock, pasa la vida buscando el rumbo perdido. Ustedes saben: probó todo, menos las agujas. Muchos pasajes de su vida no los recuerda. Pero cree reconocer perfectamente el lado afectivo. Dice que valora la vida y obra de otro cantante más desquiciado que él mismo, más paria y desclasado, más zarpado, más loco, más de todo lo demás. Dijo que era una persona sensible que se ponía a llorar cuando hablaba del hijo.
Fragmento de Crónicas de un país llamado canciones, de Ariel Martínez
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Visión
16 marzo 2010
naciendo
cuántos enfermando cuántos renunciando ofreciendo defendiendo
cuántos muriendo haciendo el amor
cuántos bailando abrazados drogándose orando
cuántos durmiendo
cuántos trabajando temblando pariendo
corrompiendo olvidando robando sembrando depredando
cuántos
odiando rindiéndose asesinando creando discutiendo
cuántos durmiendo
preguntándose
viendo
el tejido donde los ojos ciegos
cuántos escribiendo el asombro intolerable en el silencio
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Ellos abren ojos invisibles
15 marzo 2010

A los gritos. Entre dientes. Por la calle. Con el martillo en el dedo, con la manija en la mano. Con un vecino. Golpeando cacerolas. Tragando miedo, pidiendo luz. Por la tierra, por los hijos. Por agua. Andando, y sintiendo dolor. Contra la naturaleza. En pelotas. Por creer que nada va a pasarte. Con razón. Pidiéndole respuestas a Dios.
Hay quienes protestan como un mantra sus miserias habituales, cada mínimo tropiezo.
Discuten en voz alta todo lo inevitable de una vida que no es geométrica.
Aburren. Se hacen esquivar: la queja repetida no alivia, difunde el malestar y lo multiplica.
Existen, sin embargo, verdades que no admiten un escondite de silencio. La protesta es entonces conciencia colectiva, que se vuelve un arma poderosa si es capaz de generar acción. Hoy protesto por todos aquellos que dañaron a mi naturaleza...y hoy la estamos padeciendo. Entonces, necesité expresar con un dibujo, la bella música que escuché el sábado por la tarde. Por agua, por alimentos...por amor, puro amor para nuestros hermanos chilenos que brota desde mi alma y así tuve un instante de catarsis coloreada.
Un abrazo a los klamahánicos y a los que tienen un alma y saben usarla.
Ellos abren ojos invisibles, duplican el mundo, ensanchan la fuerza!!!!
No olviden... los felices también tenemos una piedra en el zapato. Tomá.
Ilustración y texto: María del Valle Moreno, diseñadora de Klamahama y autora del arte exquisito publicado en el blog Ojos Brujos.
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Rigor Mortis

Me llena de orgullo dar ésta noticia, no sólo porque Chelo Candia es parte de los amigos que impulsaron con su arte a Klamahama, sino porque hace como 15 años, cuando la autogestión editorial era la única vía para morfar, él nos regaló una historieta por mes para publicar en una revista casi artesanal que nos ayudó a salir adelante a mi mujer y a mí. Nunca supe como agradecerle su generosidad, su humildad y su apoyo incondicional (seguro bastarían unos mates charla mediante). La misma pasión que pone (puede comprobarse en su blog), cada vez que tiene oportunidad, al servicio de los que necesitan, con su fuente profunda de creatividad y trazo sensible.
Acá pueden ver sus participaciones en Klamahama.
Acá acceden a su blog Pow!
Y la noticia es que éste sábado 20 de marzo, a las 20, presentará en Casa de la Cultura de General Roca (Fisque Menuco prefiere él), Río Negro, RIGOR MORTIS, su primer libro de historietas (tiene además un ensayo titulado "La Chica de Blanco, estudio de un relato urbano" editado por la Universidad Nacional del Comahue en 1999).
El material, lanzado por Editorial La Duendes, es una compilación de historietas, humor gráfico e ilustraciones que Chelo publicó entre 2008 y 2009 en el blog Historieta Patagónica, dentro de la temática de "la Muerte".
Acompañarán esta presentación, el grupo femenino de percusión Mapu Zomo, el actor y director Cachi Banacloi, el grupo de títeres La Pelela, y el psicólogo Daniel Sans, quien será el encargado de comentar el libro.
* Dijo (Mauro Serafini -El Bruno- dibujante de Billiken, Fierro y autor de HUMOR ETÍLICO):
“Hay algo más entre estas viñetas, que un simple chiste de humor negro. Porque Chelo no se ríe de la muerte, sino con ella. Abrazados, tomándose una cerveza bien fría en algún bar de mala muerte (valga por única vez la redundancia)… ¿Y de qué se ríen el Chelo y la Muerte? Por un lado, de nosotros. Y por otro lado, de ellos. Sobre todo, de ellos."
* Y dijo El Intruso:
"Este libro de historietas es un viaje de ida (como todo viaje) hacia un lugar en donde la Muerte se transforma en un personaje que nos hace reír, llorar, lamentar, reflexionar... o morir. Chelo Candia, el autor, nació en Allen y actualmente reside en General Roca, ambas ciudades de Río Negro, Patagonia Argentina. Es dibujante, historietista, diseñador, muralista y escritor. Y últimamente anda con síndrome vertiginoso."
Chelo también presentará RIGOR MORTIS en Allen, Cipolletti -donde podremos reencontranos después de tanto almanaque caído-, Neuquén, San Martín de los Andes, Viedma, Buenos Aires, Rosario, El Bolsón, y si queda tiempo hasta en Ciudad Gótica (Santas calaveras Batman..!!).
Para comprarlo -obligada nobleza- habrá que consultar en las librerías de éstas geocities.
Si necesitan más información, pueden consultarlo a Chelo a
los teléfonos: (02941)15413054 y (02941)432756
su mail: chelocandia@hotmail.com

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Preguntar es desobedecer
07 marzo 2010

"Para mí preguntar es desobedecer, es cuestionar al objeto: es decirle al poder “no te creo del todo”. Esa es una manera de conocer, no quedarme con el libreto que me dieron. Nosotros tenemos preguntas, somos periodistas, los políticos tienen respuestas. Nuestra profesión –la tuya, la mía– es estar inconforme con lo que hago y con lo que hacen los demás."
Jorge Lanata en Perfil
Foto: Mariano Michkin para Watt
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terremoto
06 marzo 2010
de i'm only daydreaming de mydaydream
He intentado muchas veces escribir aquí, pero nada fluye… sólo una palabra aparece, “terremoto”. Está en todos lados, hasta cuando cierro los ojos.
Desde aquella madrugada del sábado 27 en que se remeció todo, no ha dejado de estar ahí, mutando en su forma y dimensión, cada vez que es mencionada. Empezó siendo la palabra que definía ese pequeño caos en mi casa de sacudidas, quebrazones, chispazos de cables en la calle, pero sin miedo; luego la calma y la oscuridad, un par de llamado nos dejaron saber que mi gente estaba bien, la casa aguantó también.
Entre la luz de unas velas, la radio de un auto dejo caer la palabra terremoto por primera vez en mi cabeza, a partir de ahí comenzó a crecer como una avalancha, tuvimos suerte de que volviera la luz temprano a mi casa y con eso llegó la tele. Una información tras otra, se tranformó en una experiencia que estaba muy lejos de ser sólo mía. Luego apareció el maremoto, que arrazó con lo poco que alcanzó a quedar en pie en pueblitos que alguna vez recorrí y que seguramente como muchos, creí que iban a estar ahí eternamente.
Ahora soy sólo una expectadora y me harto de ver como la televisión dejo de informar, (a diferencia de la radio y los diarios) para empezar a envenenar a la gente, meterles miedo, alarmar.
Hay mucha gente buena en Chile y hay que estar ahí para darles una mano. Yo quiero volver a hacer de esto una experiencia personal, por eso estoy ayudando con lo que puedo.
*Si alguién pasa por aquí, se interesa y quiere info, haga click aquí.
Publicado por Fabiola en su blog desde Santiago de Chile
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Etiquetas: Chile, mydaydream
La piel de gallina
05 marzo 2010
Leyendo Pensé que te gustaba, Ceci me trajo a la memoria la serie Twin Peaks, una de las más atrapantes que vi en mi vida. Aún más que Lost. Aún más que Dos años de vacaciones (que pasaban en los '80 en el Canal 7 de Neuquén y nunca más supe de ella).
Supongo que me cautivaba la trama, como a todos, tan rica en secretos y personajes misteriosos. Pero además, la insuperable atmósfera del pueblito de montaña que encerraba muerte, locura y fantasía en una aparente calma. Después de Twin Peaks, ningún otro programa logró -creo yo- transmitir ese silencio y ese aire como de siesta que ponía la piel de gallina. Definitivamente la música de Angelo Badalamenti era perfecta para lograr poner al espectador en trance.
Para sumarme a esta ola twinpeakera, voy a mostrar estas fotografías que sacó el actor Richard Beymer (quien representaba a Benjamin Horne, el papá de la hermosa Audrey) mientras rodaban la serie y David Lynch daba las órdenes detalladas que harían la obra perfecta.
La galería completa está acá. No se la pierdan porque hay muchas más y son buenísimas.






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Etiquetas: David Lynch, Fotografías, Twin Peaks
Para Chile
04 marzo 2010

(...) y cuando pensaba esto, o cuando me daba cuenta de que estaba pensando esto, el resultado era que se me ocurrían ideas disparatadas, como que tras la muerte del viejo iba a ocurrir un maremoto, el pueblo destruido por una ola gigantesca, o como que iba a ponerse a temblar, un terremoto de gran magnitud que haría desaparecer el pueblo entero en medio de una ola de polvo, y cuando pensaba lo que acabo de decir ocultaba la cabeza entre las manos y me ponía a llorar (...)
Fragmento de "Playa", un relato de Roberto Bolaño
(acá, completo)
Quisiera hacer algo para ayudar, algo que me calme la angustia e impotencia que me ahoga mientras ceno y desde el televisor llegan imágenes de tanto dolor, de tanta pérdida. Desde esta ínfima esquina del mundo, entrego mis brazos y mis pobres letras para levantar el ánimo de los amigos chilenos. Fuerza!
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Spirit in the sky
22 febrero 2010


A 5 años de su muerte, un fragmento de ¡Idiota! Te amo + Autorretratos de 1969 autoría de Hunter S. Thompson (18 Julio 1937 - 20 Febrero 2005). Y de fondo, para asomarse apenas a la hoguera, la música que lo inspiraba.
Dedicado a mi amigo Leonardo Parente, de espíritu gonzo y auténtico fan de H.S.T.
Norman Greenbaum - Spirit in the sky
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Una señal de alarma
18 febrero 2010

Esto es lo que pienso: el rock debería ser perturbador, intimidante, amenazante, turbulento, provocador, excitante, exultante, impulsor, indagador y muchas otras cosas que tus padres no te recomendarían.
Pero en algún momento todo eso se fue al carajo, no se bien cuando, ni porqué, ni quiénes son los culpables.
Hoy el rock no es nada de eso. El rock es una propaganda de celulares. El rock se volvió cómodo y lento. El rock dejó de ser una señal de alarma para convertirse en una marquesina de neón que alumbra a un puñado de idiotas que dicen ser rockeros asesorados por un tipejo de modales delicados que sólo (hace que) escucha rock cuando las cámaras lo enfocan. Un asco todo.
(Fragmento del libro Crónicas de un país llamado canciones de A.M.) Descargá el pdf acá.
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Flotando
15 febrero 2010

La mente partida en dos, como una nuez, y en el medio una nebulosa de ideas, sucesos, lecturas, imágenes y deseos que se cruzan, atropellan y seducen por destacarse unas sobre otros.
Por un lado mi vida cotidiana: un trabajo aburrido, sistemático, prolijo, lleno de tareas ignoradas por casi todos los demás, y la persistente obsesión de mi jefe por explicarme durante horas la perfección que busca en detalles que resultan una absurda pérdida de tiempo. Ya se: debería mandar todo eso a la mierda y hacer lo que me venga en ganas, pero no son buenos tiempos para equivocarme y perder hasta las opciones.
Por otro, mi creciente necesidad de escribir, pero de hacerlo con un sentido explícito, con un objetivo palpable y definible. Y como mi pudor no me deja soltar cualquier cosa así como así, leo y evalúo modelos que me indiquen si estoy buscando salidas apropiadas al laberinto que se hizo en mi cabeza, o si directamente debo olvidarme del asunto y apagar de una vez la computadora.
Así estoy. Así voy. Flotando entre los personajes de Salinger, de Cristian Alarcón, más una larga lista de apuntes reunidos para sentarme a escribir algo decente; y la tajante realidad de ocho a diecisiete.
Espero sepan disculpar las molestias. Estamos trabajando para evitar que la locura se convierta en primicia de CrónicaTV.
Sinceramente.
Un servidor.
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Equilibrio en las tablas
12 enero 2010
por Pablo Jonás Gómez (fragmento)
8
(…)
al tercer competidor le pierdo la vista
me distraigo mirando por el alambrado
no sé si tengo miedo
o estoy resignado, porque al fin de cuentas
lo único que puedo hacer es salir y hacer lo mío
lo demás
está fuera de interferencia
las ideas centrífugas
van borrando las líneas del cerebro
dejo de pensar en eso y paso a pensar en otra cosa
me concentro en otro lugar, en otras imágenes
obvio que no tengo ninguna revelación
no veo
ningún caballo blanco en el desierto
ni nada que se le parezca
más bien me quedo mirando a Cecilia
que está sentada con los auriculares puestos
en una de esas
cuando volvamos, si tengo el dinero del premio
le compro un anillo
9
los aplausos me traen de vuelta
se escuchan algunos comentarios
el que habla por micrófono
dice que este es un momento especial:
le toca exhibirse a Sebastiao
la reacción en cadena
se manifiesta en aplausos que recorren la pista
el brasu es celebridad
me sumo a las palmas por cortesía deportiva
pero a la vez
quiero que cuando baje se haga mierda
primera prueba:
baja por la rampa y pasa el obstáculo
un caño curvo por el que pasa la tabla
mientras Sebastiao cruza en un salto
del otro lado sigue:
cruza la tabla por un caño recto
no sé si la tabla es nueva, pero no hace
ni un solo ruido mientras lo recorre
otra prueba:
bajar escalones con la tabla vertical
los pies apoyados en las ruedas
dando saltos a lo conejo
lo hace perfecto
cuando está por terminar levanta una mano
saluda a la gente que le devuelve el saludo
después toma velocidad
enfila por un sendero de cemento
y se mete como bola de acero
dentro del anillo de madera
esa es bien difícil
hay que ir rápido, porque quedás dado vuelta
la mayoría se cae a la mierda en la mitad
pero Sebastiao no
lo pasa como si estuviera en la plaza
segunda descarga de aplausos
el brasu levanta las dos manos
se manda a la olla y va de abajo para arriba
traba la tabla, o salta dando giros de 360 grados
antes de volver al fondo
tiene 3 carteles de 10 asegurados
está por terminar, le falta la última prueba,
hacer girar la tabla por debajo de los pies
en otro tramo de cemento
es una tontería, juego de niños
yo no sé si está demasiado confiado
o se distrae
el caso es que cuando está a mitad
del trayecto de cemento
la tabla le gira en falso y se va de boca contra el suelo
humillación instantánea:
antes lo aplaudieron a morir
ahora
se le cagan de risa en la cara
mucho respeto, mucha admiración pero los que equilibran
son todos jodidos
no te dejan pasar una, no van a dejar pasar
la oportunidad de enrostrarte la falta
Sebastiao se levanta a las puteadas
no escucho
no llego a escuchar lo que dice pero conozco esa mirada
alguna vez estuve ahí
alguna vez
me tocó caer de culo al suelo
estoy seguro que los jueces
iban a darle un puntaje perfecto
pero como se fue de la tabla
le restan puntos preciosos
para llevarse el dinero y el trofeo a casa
el siguiente competidor soy yo
10
estoy nervioso
respiro pesado en la línea de largada
intento controlar las palpitaciones
agacho la cabeza y miro el suelo
estoy por salir
pero de atrás me llega una vibración fuerte
así que me doy vuelta
es Cecilia
con los ojos en blanco
convertida en musa
apoya su mano en mi hombro
y con una voz que no es suya dice:
Ares favorece nuestra causa
me toca salir último
así que los ojos de los devotos me siguen
lo que haga ahora
puede definir el campeonato
pero no puedo tener esa presión
sacudo la cabeza
para sacarme el exceso de peso
apoyo la tabla en el borde de la bajada
mantengo la ansiedad a raya
inspiro, exhalo y voy
voy en trance
hago pasar la tabla por debajo del caño curvo
cuando la tabla está del otro lado
estoy del otro lado para recibirla
cruzo la tabla por la baranda y esta vez
sí que saco chispas
escucho un grito de apoyo que llega desde arriba
llega desde los reflectores
bajo la escalera con los movimientos justos
la tabla se arquea un poco
pero no cede al peso
es nueva y lleva mi mano impresa
voy al anillo vertical de madera
entro a pleno
doy la vuelta perfecta
mientras escucho el ruido de las ruedas
que hacen contacto con el techo circular
salgo ileso
es como si tuviera conciencia de todos los espacios de la pista
tengo el trance de Ares
voy con el sello de Esparta en la frente
tomo la olla con el aura en llamas
vine a ganar y a prender fuego el circuito
paso por la profundidad oblícua de la formación
llego al tope y sigo por unos metros
hago el giro de 360
y bajo
en el tramo final de cemento
la tabla gira por debajo de los pies
caigo a mitad de la tabla
caigo bien
y el aterrizaje es la guillotina
que decapita a todos los oponentes
voy al final del recorrido con los puños en alto
no necesito mirar
los carteles numerados de los jueces
sé que este año
el trofeo lo llevo al barrio
11
me entregan el premio y un cheque
dinero suficiente
para vivir por unos meses y seguir practicando
hay aplausos, algunos gritan mi nombre
pasada la euforia
estoy en una versión modesta de la gloria
pero es mía y la disfruto
a Sebastiao le toca el tercer puesto
resulta que el flaco de pelo rosa sacó mejor puntaje
el brasu está que trina
putea en todos los idiomas que conoce
pero así y todo nos damos la mano
hay que apostar a la unidad latinoamericana
cuando me pasan el micrófono
le dedico la victoria a Cecilia
si no lo hago
no hay ternura ni sexo para lo que queda del año
cuando termina todo
después del intercambio de saludos, felicitaciones y fotos varias
después de la descarga de adrenalina
nos vamos caminando en pausa
la noche es buena
da para volver caminando al hotel
a la distancia
soy un buzo azul con capucha y mochila
Ceci es una remera rosa ajustada
a paso corto y suave
* Fragmento de la poesía ganadora del premio Indio Rico 2009. Pablo Jonás Gómez nació el 24 de marzo de 1977, en la ciudad de Buenos Aires. Reside en Munro, provincia de Buenos Aires. No tiene obra editada, pero si un blog: Jonasland.
Foto: Wood Magazine.
La data y la poesía fueron publicadas en el blog Linkillo.
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Etiquetas: Crónicas, Pablo Jonás Gómez, Poesía, skate
39
05 enero 2010
El tiempo vuela, como vuelan los papeles olvidados (tu no tienes la culpa, mi amor!)
Soy felíz cumpliendo 39, sólo para ir en contra de todos los que se quieren sacar años de encima... joder!!
Vivo la experiencia (de estar vivo) segundo a segundo, le pongo el corazón al huracán. Camino pensando en mi hija, trabajo creyendo que un día voy a despertarme siendo libre de verdad.
Me declaro onírico, más acá de lo normal, virtual, real, sobre todo sexual, aburrido, melómano, crítico. Atrapado en mi mundo mágico, trágico, que siempre confundo. No me conformo con vivir... suenan los tambores de la rebelión.
Mientras busco un ideal, me dejo llevar por el olor a manzanas que invade al Alto Valle, los perros me mueven la cola.
Ahora me voy a celebrar mi supervivencia a una década perdida. Los pájaros van llegando y yo sigo aquí hasta que me lleve el viento.
No me conformo con vivir...!!!!
¿esto se escucha o no se escucha?
(viniendo de FBook tenés 5% de descuento en Klamahamas vintage)
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Pasar un peaje y no volver más
21 diciembre 2009

Santiago Llach, el autor de La verdad láctea, sale en busca del último contacto visual de la familia Pomar antes de su tramo final en la Ruta 7. Encuentra, a cambio, la tarea mecánica del empleado, "el contacto repetitivo con los dedos de los que viajan, embichados con galletitas, nafta, mocos".
Por: Santiago Llach
Las bandas de la pobreza copan las avenidas del centro, es un viernes a la tarde y mis dedos tocan nerviosos el botoncito para cambiar de radio: ida y vuelta de la 102.3 a la 101.5. Me gusta recorrer esas calles en auto, asistir a las transas realizadas a la luz de la policía. Dar vueltas y vueltas, mirando el hoyo donde la ciudad la pudre. Desde el Gol gris con vidrios oscuros y con el capó horadado por aquel granizo, esa forma poética de la peste que hace tres años cayó sobre Buenos Aires. Con el auto se puede matar y se puede morir. Todo auto es una novela trágica en potencia. El auto es la herramienta moderna más común de cometer filicidios inconscientes.
Mi tarea es darle sus ocho mil caracteres de fama al chico del peaje. A las 20:07 del 14 de noviembre de 2009, una familia de clase media pasó por el peaje de Villa Espil (kilómetro 88 de la Ruta Nacional 7), obló dos pesos con cuarenta, la barrera se levantó y la familia Pomar arrancó el último tramo de su viaje en coche al muere. Poco después de arrancar, el pater familiae le dedicó un gesto a la cámara de la empresa Univia, y gatilló el morbo icónico de los argentinos.
Los dispositivos tecnológicos se encargaron de demostrar que la trayectoria de cualquier anónimo por el espacio público puede ser reconstruida. En la parábola trágica de los Pomar, los errores fueron humanos, y la vociferación de su historia corrió por cuenta de esos monstruos que necesitan alimentarse todos los días con historias que embellecen, exageran, deforman o alteran.
El viernes al mediodía, entonces, busqué en Internet la página de UNIVIA, llamé a la estación de peaje de Villa Espil, pregunté por el empleado que había recibido los dos pesos con cuarenta de parte de Fernando Pomar y me pasaron con él. Ya tenía una punta, una punta para una historia mínima.
Los peajes también son carne posible para la literatura. Los chicos de los peajes: trabajadores obligados a la tarea mecánica de facturar y facturar. Obligados al contacto repetitivo y fugaz con los dedos de los que pasan, los que viajan, los que manejan: dedos grasos, embichados con galletitas y papas fritas, nafta, llantas, mocos.Los peajeros: chicos inmóviles en una cabina viendo pasar a los que se mueven. Una perspectiva fija sobre el mundo en movimiento.
Me demoré por las calles de Buenos Aires, la fotógrafa ya había llegado en remise a Villa Espil y le inventé alguna excusa por sms. Cuando yo llegara, a la noche, ella ya habría partido hacía rato, haciendo su trabajo con harta mayor eficacia que moi.
Yo quería, quizás, salir de la ciudad hacia el oeste en la hora pico. Escuchar el reggaeton triste de mis vecinos de autopista en los primeros peajes. Someterme a la bocina empedernida de los que quieren que la barrera se levante gratis. Sin tocar ni una sola vez la bocina –uno de los pocos vicios de los que carezco– dos veces me levantaron la barrera gratis. La fila enorme de los pares de luces rojas en la tarde que se hace noche, en esa hora límite del capitalismo, el fin de la semana laboral de los oficinistas que se lanzan a las zonas amables del conurbano a producir civilización, o a pudrirla un poco más.
El humus del ruido exterior, tamizado por el zapping de los hits, la zoncera de la repetición a mansalva de las canciones pegadizas que escuchamos mil veces. Algo nos reconforta en ellas, quizás que otros millones en el mundo sientan la misma boludez sensible. La máquina de las industrias culturales, vomitando canciones e historias como pastillitas de rivotril. Adormecernos un poco, es la alternativa que elegimos. La otra sería seguir derecho en una curva, y que nada nos importe ya.
El lento, lento trayecto por la autopista del oeste, como en el cuento de Cortázar pero en otro punto cardinal, y no yendo a, sino huyendo de, la ciudad: eso también me gusta. Hacer lo que los chismosos, los antihéroes anónimos de la era de Internet, los profetas del sensacionalismo que saben cuánto garpa un milímetro de rating dijeron que los Pomar habían hecho: tomarse el palo y no aparecer nunca más.
Mi hijo León, que tiene nueve y empieza a ser acosado por la maquinaria adulta de los idiotismos, esa que te obliga a gozar y padecer con la inverosímil comedia humana llamada actualidad, me dijo cuando encontraron a la familia desaparecida: "¿Viste que encontraron muertos a los Pomar? Yo pensé que estaban lo más tranquilos, en un pueblito, en otro país, sin saber que los estaban buscando".
Generalmente, los que huyen, huyen de la familia.
Mi destino era un no destino, un no lugar como dicen. Un puesto fronterizo que sirve tanto para pagar el asfaltado de las rutas como para controlar a quienes circulan por ella. Iba a hablar con un fantasma: un empleado anónimo de un lugar de paso. Empleados de telos, guardias de seguridad de bares y oficinas, porteros, empleados de los peajes: ejércitos de la imaginación, testigos invisibles de todo tipo de historias: en sus cabezas las debe haber mejores que en toda la literatura actual.
El chico del peaje se llama Daniel. Ya me había dicho por teléfono que no se acordaba para nada de Pomar, uno más de los tantos automovilistas con los que tiene cada día un contacto mínimo. ¿Qué hay menos recordable que una familia tipo en un auto tipo? Ya estaba oscuro cuando dejé atrás el Acceso Oeste, pasé por Luján y tomé la ruta 7. Poco antes de llegar a Villa Espil, me paré al lado de la ruta y tomé una botellita verde de cerveza. Otro momento sensible del viajero rutero. La perspectiva del que está quieto después de estar un rato largo en movimiento cambia. Ya no creemos en la naturaleza humana, pero andar a velocidades maquinales todavía nos afecta. Ver pasar los autos en la ruta a la noche, como la inversión de ese poema de Pessoa, en que "el ingeniero Alvaro de Campos maneja un Chevrolet prestado y yendo desde Lisboa hacia Sintra reflexiona sobre el espacio y el tiempo humanos". A esta altura de la vida, de la historia del mundo o de esta crónica destinada de antemano al fracaso, no me daba para tan altas reflexiones. Apenas sí para adormecerme un poco más con el fresco sabor de una Estela.
Cuando llegué a la estación de peaje, me atendieron con la seca cortesía que la paranoia de las empresas destina, supongo, a esos sujetos que se hacen llamar periodistas. Le conté al jefe de estación que el objetivo de la crónica era contar un día en la vida del chico del peaje que atendió a los Pomar, el último que pudo verlos con vida. Enseguida te lo llamo, me dijo. Pedí permiso para estar un rato con él en la cabina, pero no me fue otorgado. Enseguida apareció Daniel, y hablamos un rato, vigilados no muy lejos por sus jefes y compañeros. Vive en una casa en el campo, cerca de San Andrés de Giles, tiene 26 años y hace cuatro trabaja ahí. Le dije que me gustaría conocer un poco más de su vida, que lo invitaba a comer cuando terminara su turno; pero me dijo que tenía una cena con su novia. Le dije entonces que lo llamaba y que tal vez podíamos almorzar al día siguiente. Aunque intento no formular promesas falsas, sabía que no iba a volver a hablar con él.
Bueno, eso es todo, reza un verso de mi amigo Fabián Casas.
Había dejado el auto estacionado antes de atravesar el peaje. Volví a cruzar la ruta a pie, subí al auto y le pagué el peaje a Daniel, que creo que ni siquiera me reconoció. Villa Espil era un caserío oscuro, así que seguí hasta Giles. Entré a un hotel alojamiento gigantesco que está un poco antes del pueblo, a curiosear, pero no había ni un auto, ni una promesa de historia oscura. En la plaza de Giles también había poco movimiento, y me quedé tomando cerveza en el bar más concurrido y moderno. Lagrimeé un poquito cuando pasaron una de Roxette. Es hermoso estar solo en un pueblo desconocido.
Cuando pagué otra vez los $2,40 en Villa Espil, el turno de Daniel ya había terminado. Del viaje de vuelta a Buenos Aires podría reportar mayores aventuras, pero lo dejo para otra oportunidad.
Santiago Llach nació en 1972. Publicó los libros de poemas La verdad láctea (1997), La Raza (1998), La causa de la guerra (2001) y Aramburu (2008). Dirige el sello editorial Siesta y es editor externo de ficción de Emecé-Planeta.
VIAJE AL FIN DE LA VIDA. 'A las 20:07 del 14 de noviembre de 2009, una familia de clase media pasó por el peaje de Villa Espil, la barrera se levantó y la familia Pomar arrancó el último tramo de su viaje en coche al muere', reconstruye este cronista. La foto de abajo es de SILVANA BOEMO.
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Etiquetas: Crónicas, Santiago Llach
Veiticincomil
17 diciembre 2009
* A los lectores, a los colaboradores: 25 mil visitantes y 22 meses de agradecimiento, por leernos, por comentarnos, por pasar a visitarnos, por inspirarnos, por hacer que las neuronas se muevan, por lograr que nuestros días resulten singulares. Gracias!
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Etiquetas: Notas del Staff, Veinticincomil
¡Analizá eso!
15 diciembre 2009
"Analizá eso!"...
¿Analizar qué? ¿De qué estás hablando?
Es extraño decir de qué manera la vida me afecta -ya que es mi vida-. Todos tenemos nuestras altas y bajas, nuestros buenos y no tan buenos tiempos. Los buenos momentos para mí son solitarios, el tiempo para que mi cerebro descanse, tomar una taza de té, y repensar y analizar los últimos comentarios... ¿temporadas? Y también para decidir qué dirección debemos tomar mi vida y yo. ¿Debería preguntarle a mi vida lo que quiere? Tal vez mi vida y yo deberíamos conocernos el uno al otro. Imagino tener que pasar un tiempo con mi vida. ¡Mierda! La vida no puede complicar la mitad del asunto.
Sientiendo como si estuvieras en un camino a ninguna parte, tratando de mantenerte en el sendero correcto, intentando no ir por los pasillos equivocados de la vida, y tratando de arreglar las cosas que no están rotas; insistiéndome repetidamente una y otra vez: debe ser mejor!...tiene que venir con una nueva visión!...bla, bla, bla.
Alexander McQueen
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Smiths is dead
04 diciembre 2009
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Etiquetas: Fotografía, Morrisey



