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Graffitti bridge

11 abril 2008

Tapa del disco Clics modernos de Charly García - La foto de Uberto Sagramoso fue tomada en el barrio chino de New York, 1983

En la entrada anterior mostramos como las calles de New York sirvieron para realizar una publicidad muy creativa llena de conejos de colores. Por alguna asociación extraña me vino a la mente la tapa del disco más vanguardista y adelantado en los tiempos de Charly García: Clics modernos (1983). Y la relación está en esos dos elementos: la arrasante creatividad puesta en aquella música que parecía sobresalir en relieve sobre el resto del rock argentino y la imagen de una porción de New York puesta en la tapa del disco.
La historia de esa tapa, cuya foto pertenece al fotógrafo Uberto Sagramoso, la cuenta él mismo más abajo. Pero a mi me interesa destacar la capacidad de García de ver siempre más allá de lo que sucede en ese momento.
Hoy el graffitti es una expresión callejera absolutamente extendida entre distintas tribus urbanas, especialmente los seguidores de la cultura hip hop. Y también de muchos artistas que hicieron del paredón un medio de expresión. Pero en 1983 el uso del aerosol para realizar pintadas artísticas en la calle no era, al menos en nuestro país, un fenómeno popular.
Y García supo ver el detalle y lo tradujo rápidamente: aquellos raros dibujos en una esquina indefinida de New York representaban los nuevos aires de su disco.




La historia de la tapa de Clics modernos

Al fotógrafo Uberto Sagramoso:

Foto de Uberto Sagramoso publicada en revista La mano. Se ve la foto descartada como tapa del disco-Periodista: ¿Y lo de Charly en New York?
-Sagramoso: Te iba a contar lo de Charly, de la tapa de Clics Modernos que se iba a llamar “Nuevos Trapos” y ésta (muestra otra foto) iba a ser la tapa, pero Charly tiene esa cosa muy creativa de incorporar cosas que suceden a pesar de tener todo planeado. Y no muchos artistas tienen eso. A veces te llaman para una tapa y el tipo tiene exactamente programando cuál va a ser la tapa… Hicimos esta foto cerca de casa, en el barrio chino. Creo que es una de las primeras fotos de Charly comenzando su carrera de graffitero, que hoy ya tiene desarrollado.Después de tirar la foto planeada tiramos unas fotos más para terminar el rollo porque nos gustó una esquina específica que era ésta. Y cuando fuimos a copiar las fotos y a mirarlas, resultó que le gustó mucho más la otra, y sobre la marcha Charly cambió el nombre del disco, ésta se volvió la tapa…Es una anécdota graciosa de cómo sucede…

Según Poli, del blog
Gato de Metal, de donde sacamos este extracto, la entrevista completa es original de la revista Velvet Rockmine. La buscamos, pero ya no está entre los contenidos del sitio.
La foto de Charly que se ve en la imagen escaneada de la revista La Mano es de Sagramoso. Nosotros
la tomamos prestada de acá.

En otra entrada de su blog, Poli ofrece
un fragmento del libro Corazones en llamas de Laura Ramos y Cynthia Lejbowicz (1993).

Charly García en en el loft que alquiló en New York mientras grababa Clics modernos- Foto de Uberto SagramosoCuando terminó el disco (el debut de Los Twist "La Dicha en Movimiento") Charly viajo a Nueva York. Con Daniel Grimbank y su mujer, se instaló en el Sheraton Center de la 47. Un día que caminaba por Washington Square, García pensó en alquilarse un lugar. Llegó a una casa donde una mujer que le resultó parecida a Laurie Anderson abrió la puerta.- I love your energy -susurró ella. Charly le extendió un billete de mil dólares y un loft y el piano Stenway que reposaba en su interior pasaron a ser suyos por un par de meses. A la vuelta de esa casa quedaba Electric Lady, el estudio que alguna vez perteneció a Jimi Hendrix. Allí toco el timbre Charly al día siguiente. Cuando mostraron la lista de los técnicos de grabación posibles y García leyó el nombre de Joe Blaney, ingeniero de grabación de "Sandinista!" el álbum de los Clash-, tuvo una especie de intuición romántica.


-A este tipo quiero -dijo-.
-Déjeme su dirección y estará en su casa mañana a las cinco -le contestó Laurie Anderson.


Al día siguiente, Charly ya tenía en su loft un flamante Emulator de ocho canales comprado en la calle 48. Comenzaba a grabarse Clics Modernos.

La versión de Charly


Sobre aquel histórico momento, el mismo Charly cuenta su versión a un periodista de la revista Rolling Stone en Junio de 2002:

Periodista: Cuando llegaste con el disco acá, ¿pasó algo parecido a lo que ocurrió con el primer disco de Serú Girán?

Charly: No, no tanto. Pero me acuerdo de que en no sé qué festival, la gente estaba fría conmigo. Te juro que cuando hice Clics... no dije: "Voy a hacer lo más moderno del mundo". Como no tenía baterista, puse la batería electrónica, que ya la había usado antes. En el fondo, Modern Clix es como un demo, pero hecho en Electric Lady y con Joe. Pero es bastante mínimo. Un teclado y qué sé yo... El concepto de la música era así: no solos, mínimo... Bah, acordémonos de esa época: Thomas Dolby. Las canciones son buenas, y Pedro es impresionante, y Joe también. El disco se iba a llamar "Nuevos trapos", pero un día pasé por una pared que decía modern clix, estaba con un fotógrafo [Uberto Sagramoso] y le dije sacáme una foto acá, ésta es la tapa del disco, y quedó. Es un grupo, Modern Clix; eso me dijeron.
Uberto Sagramoso se dedica a la fotografía desde muy joven. Durante una estadía en Europa comienza su carrera profesional como asistente en estudios fotográficos de modas. Luego pasa a la foto periodística, los reportajes y viajes.
Durante la década de los '70s vive y trabaja en distintos países de Latinoamérica, cubriendo eventos políticos y culturales.
Desde hace 24 años reside en Nueva York, donde se dedica principalmente a la dirección de fotografía y la producción de documentales para televisión. Su trabajo ha sido publicado y exhibido en distintos medios de Latinoamérica, Europa y los Estados Unidos.
Actualmente está pasando un año sabático en la Argentina, donde desarrolla proyectos fotográficos y televisivos. (Datos tomados de la web
http://www.erasolorocanrol.com).

Tapa del libro Era sólo rocanrol, de Uberto Sagramoso Dice Daniel Amiano en el sitio Jardín de gente:


"Era sólo rocanrol", un libro en el que confluyen la mirada del artista gráfico y el testimonio de esos personajes captados por la cámara. Integrante del staff de la mítica Expreso Imaginario, la revista que mejor interpretó la contracultura en nuestro medio, Sagramoso recupera en este trabajo buena parte de su archivo y permite que los protagonistas cuenten su experiencia. Testigo ocular de una década fundamental (entre 1976 y 1986) en la que el rock profundizó en la búsqueda y afirmación de un nuevo lenguaje y una nueva estética, y que concretó sus primeras experiencias independientes (MIA y el Expreso son los ejemplos que más se destacan, y que tiempo después los Redondos llevaron a la masividad). "Hoy es difícil explicar racionalmente las motivaciones y el pulso de aquella época. Digamos que se vivía con una sensación de gran urgencia...", confiesa Sagramoso en el prólogo.Y esa urgencia, esa forma de vivir en la posibilidad de una alternativa ante un mundo descarnado es lo que se repite en las palabras de quienes dan testimonio de ese momento. De allí que, en la primera parte del trabajo, exclusivamente fotográfica, conviven músicos, cronistas, actores y otros protagonistas de aquellos años, presentados sólo en imagen. Desde la redacción original del Expreso hasta la aventura neoyorquina de Charly García en Nueva York para grabar "Clics modernos", la variedad abarca a Claudio Gabis, Astor Piazzolla, Horacio Fontova, Luis Alberto Spinetta, Pappo, Rada, Donvi, muchas imágenes de quienes se instalaron con su sueño hippie en el sur y muchas visitas internacionales de aquellos años (Mingus, Gillespie, Gil, Shankar). En la segunda parte, realizada entre 2002 y 2003, aquellos jóvenes de los años ´70 son retratados en la actualidad, con el agregado de sus vivencias. "Nosotros somos traicionados por esa especie de grabador defectuoso que es la memoria, que siempre intenta recordar las cosas exageradamente", dice Rocambole, en un claro intento de no ceder a la nostalgia. Y a través de los diversos testimonios (desde Charly a Javier Martínez, Gieco, Poli o Alfredo Rosso, entre una veintena) se puede armar un mapa lo bastante completo y complejo como para tratar de vislumbrar cómo vino la mano y de qué manera el rock terminó devorado como parte del mundo del espectáculo de consumo masivo que hoy representa otra cosa y tiene otras búsquedas. El no poco irónico "Era sólo rocanrol" ayuda a pensar el rock como una posibilidad artística de expresión más allá del entretenimiento.

Conejos de colores

10 abril 2008

Foto de Davidwatts1978

La televisión suele manejarse con grandes rasgos para hacer más efectivo su poder de alcance. Se invierte mucho dinero para lograr captar a los televidentes (en realidad no vemos mucho, apenas si miramos) en forma masiva. Y así es como se generan tendencias, modas, temporadas de la misma nada reciclada hasta el agotamiento.
Con la publicidad que bombardea el televisor pasa lo mismo: los avisos parecen copia de copia de otra copia de un original que era una porquería, pero que a la marca en cuestión le reportó una rentabilidad fabulosa. Entonces los creativos le cambian las caras a los actores y los colores a la película y ahí vamos. Eso es lo que pasa actualmente. La empresa de telefonía quiere aumentar sus ventas y la agencia le fabrica, una vez más, un jingle que describa situaciones comunes a mucha gente, letra y música que no escribirían ni los guionistas de las películas de Tristán, un montón de adolescentes (y no tanto) saltando con los brazos en alto, una playa, un sol que se asoma. Y listo!!! A facturar...
Realmente, entre tanto bloque en serie, queda poco lugar para algo distinto, aunque sean pequeños destellos (pueden definirlo como les guste: creatividad, ingenio, belleza). Pero lo que vi esta mañana es uno de esos destellos. Y seguramente lo vi recién hoy porque no tengo demasiado tiempo para dedicarle a esa pantalla. No importa realmente si es muy nuevo o muy viejo el aviso (no está en nuestros planes correr detrás de lo último que aparezca en cualquier sitio, eso está a la vista). Entiendo que apareció en octubre del año pasado en varios países del mundo. Yo lo vi -en Argentina- recién hoy.

Foto de Dennyliem

El punto al que quiero llegar es que la publicidad "Play-Doh" de televisores Bravia de Sony me alegró realmente el día. Y no es que busque ser gracioso: el aviso es sorprendente, atrapante y poético. A las siete de la mañana, entre crímenes, accidentes y publicidades de antiácidos, tiene el efecto de un verso de García Lorca. Como la magia en las tiras de Rep o una canción de Pink Floyd. Como el ingenio de aquellas jugadas de Diego. Como abrir regalos el día de tu cumpleaños... (me gustaría saber que les pasa a ustedes. Al final de la entrada tienen el video. Espero sus comentarios).
Los creadores utilizaron la canción de los Rolling Stones She´s a rainbow, del disco Their Satanic Majesties Request (1967). Y trabajaron con la técnica stop-motion para mostrar estos alucinantes conejos de plastilina que salen de una alcantarilla y otros rincones de las calles de New York y se multiplican.
El comercial ya generó
controversia por un plagio, pero de eso ya tenemos suficiente. Yo
prefiero quedarme con la brisa de colores que me sacudió el sueño a las 7 de la mañana.

Algunos datos del comercial que tomé de
Esquizopedia y ellos de Pixel y Dixel:

Con 2,5 toneladas de plastilina se crearon 189 conejitos de 60 centímetros de altura, 150 cubos de 30 centímetros con 2,5 toneladas de plastilina, una ola de color púrpura de 6 x 3 metros y un conejo gigante de 9 metros.

Trabajaron 40 animadores en el rodaje, que lograban 4 segundos de imágenes cada 40 horas de trabajo. Nunca se había rodado una escena en la que intervinieran 40 animadores.
Fueron necesarias 6 cámaras para obtener los 60 segundos que dura el aviso (unos 1.500 fotogramas de los 100.000 que se rodaron).

Fuentes y otros links


Pasolini postales, por Rep

09 abril 2008

RepMiguel Repiso -Rep- es conocido como dibujante y humorista gráfico. Pero eso no alcanza para entender lo que hay entre los dibujos y "chistes" que se ven el diario y lo que pasa en la cabeza de su autor.
Rep frente a uno de sus murales

Marcelo Panozzo (crítico y periodista) dice tener "serios problemas para definir a Miguel Rep. Sus viñetas de la vida real son una colección de apuntes gráficos que escapan a las definiciones... Rep se ocupa de los sueños, de los fantasmas, de los miedos, del amor y de la falta de amor. Los dibujos son pequeñas obras maestras de la claustrofobia".

Ahora veamos otra mirada sobre el mismo sujeto. Habla el humorista Quino: "Rep es sin duda el dibujante de humor más original que ha producido este país en los últimos años. Hasta su aparición todos habíamos llegado a este oficio con nuestros papeles aburridamente en regla: hijo de Oski; sobrino de Divito; nieto de Lino Palacio; ahijado de Hugo Pratt. El no. Rep exhibe extrañas cartas de identidad que lo muestran primo de García Lorca, hermano de Edvard Munch, compadre de Boris Vian y yerno de Cátulo Castillo. Tal vez por eso su línea es una curiosa lombriz que se adentra bajo la tierra de este cautivante Planeta Rep tratando de descubrir su propio origen como una pregunta que se interroga continuamente a sí misma. Y, a fin de cuentas, eso no es otra cosa que la raíz de la Poesía"

Románticos como somos los habitantes de Klamahama, elegimos mostrarte las lunas y los gatos dibujados por Rep, que suelen atraparte por el cuello y colgarse de tu mirada, llenos de misterio y secretos.
Lunas y gatos, el misterio según Rep

Rep muralista

Si bien su trabajo habitual es muy distinto al del muralista, Rep volvió a trabajar recientemente en una pared. En febrero de este año fue convocado para realizar un mural en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, en el marco de la muestra En transición, referida al proceso que tuvo la sociedad española entre la dictadura de Francisco Franco y la democracia.

Según escribe Oscar Ranzani en Página 12, el mural consta de tres partes: una negra, una gris y otra blanca. Los detalles de su elaboración y el análisis que el mismo Rep hace sobre el trabajo merecen dedicarle unos minutos a su lectura. Acá está la nota completa.

Nosotros nos quedamos con la explicación del detalle que más nos cautivó y que se ve en la única imagen que tomamos prestada del sitio de Rep: el perrito. Según indica Ranzani, Rep agregó en su mural dos símbolos. Dice Rep: “La corona está en los tres momentos. También hay un perrito. En el primer cuadro negro del franquismo está atado a una cadena, totalmente sojuzgado, esclavizado por una cadena. En el segundo cuadro se ha liberado de la cadena y está corriendo libremente hacia el tercer cuadro, es decir, el blanco, donde está escarbando huesos y calaveras.”El perrito del mural escarba entre huesos y calaveras

Las postales de Pasolini

Rep creó estas postales para Caín en 1987 (ver la entrada Suplemento Caín N° 4). Pero no fue la única vez que el controvertido italiano asomó su mirada penetrante por el plumín de Rep. En la tira que te mostramos acá -extraída de su sitio web oficial, al igual que todas las imágenes de esta entrada- Rep lo pone en una especie de cuadro de honor, junto a John Lennon, Billie Holiday y Julio Cortazar, nada menos.
Lennon, Holiday, Pasolini y Cortazar, unidos por Rep

Todo está por suceder

Max Headroom Un cuento de Rudy (fragmento)


Buenas noches, queridos, estimados o desconocidos televidentes: como todos los días a esta misma hora u otra parecida, con ustedes yo, la Señorita Noticias, con parte de la información necesaria y un montón de datos superfluos pero indispensables para considerarse “adentro”. Comencemos por un aviso de nuestro sponsor, Pensador: Contrate ya mismo nuestro servicio de “generador automático de ideas”, el único que piensa para que usted no piense, y recuerde usarlo de ser posible dentro de la hora pico, para favorecer una mejor facturación. Pensador tiene a su disposición generadores de deseo, sueños e ilusiones a precios promocionales. Adquiéralos ahora, antes de que sean obligatorios y elevemos nuestros precios.
Gracias, Pensador y recuerden que ¡Pensasur es peor! Ya que ahora obliga a sus Cautivos a un servicio permanente según el cual no pueden dejar de pensar, o si lo hacen, ¡la tarifa por “no pensar” es más alta todavía! Hace medio siglo era difícil comunicarse. ¡Ahora es imposible no hacerlo! Vamos a una Noticia Local: Lucio Mario López, vecino del barrio de Chabón, se despertó a las 20 horas de este día. Y digo este día, y no esta noche, ya que, recordemos, por disposición del gobierno se abolió la diferencia entre “Día y Noche” por ser discriminatoria. Lucio desayunó un juancarlos tibio y tres rodajas de pan integral, y luego se quejó por no poder visualizar ni una sola teta de su vecina Diana, en razón de hallarse las persianas bajas y el departamento a oscuras.
En otro orden de cosas, hoy es 10 de diciembre de 2033 en la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, 17 de octubre de 2038 en las provincias el Sur, y 15 de noviembre de 1775 en las del Norte. El tiempo es bueno, aunque con serias probabilidades de atrasar varias décadas más en el norte, debido a la contaminación cultural del anticiclón Georges W.


Links relacionados

El cuento lo tomamos prestado de Página 12

La zona de influencia


Un cuento de Pablo De Santis


Tardé cuatro horas en llegar a la casa del doctor Sáenz. Después de salir de la autopista tomé un camino lateral en la dirección equivocada y anduve varias horas perdido. Había trabajado con él dos años atrás, cuando aparecieron los primeros casos de la enfermedad. Ahora el mismo doctor Sáenz, que había recorrido el país para conocer los casos y completar la más completa descripción del mal, estaba enfermo.En aquella época todavía no se sabía cómo se producía el contagio.
La casa mostraba esos ligeros signos de deterioro, que aislados son insignificantes, pero reunidos conducen a la ruina. A pesar de haberlo tratado casi diariamente, no sabía nada de su vida. Sáenz era uno de esos científicos que dejan en claro, apenas uno los conoce, que su verdadera identidad está puesta en el trabajo, y que todo lo demás es sólo una apariencia que es mejor ignorar.
Había olvidado cargar combustible y el tanque estaba casi vacío cuando me detuve frente a la casa. En una de las ventanas del segundo piso se asomó una muchacha. Aún antes de haberla mirado detenidamente supe que era hermosa; tenía esa clase de aura que se impone inclusive a la lejanía y la distracción. Lllevaba un anticuado vestido azul.
No me abrió la puerta la muchacha, como hubiera deseado, sino la esposa del médico. Recordé haberla visto en un congreso, pero ella no se acordaba de mí. Como algunos periodistas se habían acercado a la casa, mostró reservas para hacerme pasar y sólo aceptó cuando le hablé del trabajo que habíamos hecho en común con su marido.
Me hizo sentar en un sillón y me sirvió un café en un pocillo que tenía una rajadura. Pensé que quería examinarme antes de permitirme ver al enfermo, pero en realidad sólo tenía necesidad de hablar. Conversamos de conocidos comunes y de las ventajas de vivir en la zona, todavía libre de edificaciones. Cuanto más tratábamos de ignorar la enfermedad, más invadía la conversación, y aún los comentarios triviales parecían metáforas del mal. Le pregunté cómo estaba su marido, si había mejorías.
-Ninguna. Con cada cosa que aparece, él se debilita más y más.
-¿Son objetos reconocibles?
-Casi siempre, sí. Algunos parecen a medio terminar.
-¿Inanimados?
La mujer vaciló. Quería responder otra cosa, pero dijo:
-Sí, siempre. ¿Otro café?
Fuimos a un cuarto apartado de la casa. La mujer golpeó antes de entrar y dijo mi nombre. Se oyó una voz débil. Aún así la voz sonó investida del poder.
Sáenz estaba consumido. Los brazos, con las venas marcadas, mostraban señales de pinchazos inútiles. Tenía los ojos clavados en el cielorraso. Al principio no distinguí nada: parecía hiedra o telaraña. Después vi los objetos envueltos en los hilos repulsivos: una tijera, una fotografía de gente sin rostro, una rosa que crecía hacia abajo. Había muchas otras cosas sin terminar. En general los objetos eran más chicos que los originales. También invadían la alfombra. Caminé con cuidado para no pisarlos.
-¿Es una visita social o profesional?
-Hace tiempo que no sé cuál es la diferencia. ¿Le hicieron un pronóstico?
-Puedo sobrevivir tres meses. La nueva droga que estábamos probando fracasó.
Reduce la formación de objetos pero no mejora al paciente. Provoca extrañas malformaciones. Las cosas se materializan gastadas, rotas.
Miré a mi alrededor. Había cosas en el piso, junto a la cama, pero no mucho más allá. Cubrían un radio de tres metros. Hasta poco tiempo atrás no se conocían casos de más de dos. El mal agrandaba su zona de influencia.
-¿Reconoce los objetos? -pregunté.
-Algunos. Otros no. La enfermedad saca sus modelos de rincones remotos, de cosas que vimos al pasar. Estoy cansado, doctor.
-¿Y la voluntad?
-No funciona. Intenté, pero no pude modelar nada. Si me dejan elegir, materializo la hoja de una guillotina y con un último esfuerzo, la hago caer.
Le costaba reír.
-Algo me consuela: me toca morir en una época en la que somos una curiosidad, una aberración, pero no un peligro. Pero pronto la zona de influencia crecerá. Modificaremos áreas más vastas. La enfermedad sólo tiene dominio sobre lo inanimado, pero no está lejos el día en que actúe sobre los otros. Usted mismo, ahí sentado, tratando de disimular la piedad, podría sufrir una transformación. Entonces tendrán que deshacerse de los contagiados. Al primer síntoma, una ejecución.
Recogí del piso un pequeño libro infantil. Los libros eran poco comunes. Había algunas palabras escritas y unas pocas ilustraciones de mediados del siglo XX.
-¿Lo lleva para fotografiar? Tiene que hacerlo rápido. Apenas un objeto sale de la zona de influencia se empieza a deshacer. Mientras esté en la casa las cosas mantienen su forma, después se convierten en ceniza.
Me llevé el libro de la habitación. Iba a hacer la prueba de sacarlo de la casa pero lo dejé. Me sentía un intruso. En el fondo del pasillo vi a la chica del vestido azul. Pensé que me abriría la puerta, pero se fue. Era una actitud común en los parientes: cansados de la brusca aparición de los objetos, se dedicaban a desaparecer de improviso. A la invasión le oponían la huída.
Durante los meses siguientes visité a Sáenz cada quince días. El quería que yo hiciera un seguimiento exhaustivo de la enfermedad. El hecho de saber que en la casa estaba la muchacha, y no sólo el horrible proceso de destrucción, aligeraba mis visitas. A veces la veía por la ventana; otras en el fondo de la sala, frente a una taza de té que se enfriaba, siempre con su vestido azul. Alguna vez le hablé a Sáenz de su hija, pero no le dio importancia: la enfermedad era su único tema.
En junio Sáenz entró en agonía y su esposa me llamó al hospital para pedirme que fuera rápido. Una congestión en la autopista me demoró más de lo acostumbrado. Me pareció que todos esos autos eran convocados por mis deseos secretos de llegar tarde y no tener que enfrentarme al moribundo. Pensé en la chica del vestido azul, para aligerar ese viaje que una vez más -como en todos los casos que había conocido- me llevaba hacia la derrota.
Cuando llegué, el médico ya había muerto. Su esposa dudaba un poco del carácter definitivo de la muerte, no por dolor ni por sorpresa, sino porque la enfermedad la había acostumbrado a tal punto a la extrañeza, que la resurrección le hubiera parecido un milagro trivial. Me hizo pasar al cuarto del fondo. No quedaba ningún objeto, se habían convertido en cenizas que ahora se extendían sobre la cama y el cuerpo. Con la muerte del dios, las cosas creadas se apagaban. Sólo la mano derecha había quedado fuera de la capa gris, crispada en un gesto que parecía una orden.
Abrí las ventanas. La casa ya estaba libre de la enfermedad y de la barrera que había impuesto entre nosotros: ahora podía buscar a la chica del vestido azul. Pensaba consolarla: consolarla de su dolor y de su alivio. Le pregunté a la viuda por su hija, y respondió que nunca habían tenido hijos. Recorrí en vano cuartos y pasillos, hasta encontrar, en un rincón del comedor, la taza rota, el té derramado y la ceniza.


La foto del fantasma es de Stephen Groeneveld

Acerca del autor
Pablo De Santis puede presentarse como escritor, periodista, crítico, autor de ensayos o guionista de textos para historietas y para televisión. Todo eso lo define.

En el foro de Imaginaria dice De Santis que su cuento lo escribió “rápido, porque debía salir en un suplemento de cultura que Clarín preparó para el fin de 2000, junto con cuentos de otros escritores. La ciencia ficción no es el género con el que me sienta más a gusto, aunque allí la idea de esa enfermedad futura esconde el hecho de que se trata de un cuento de fantasmas”.

De Santis nació en Buenos Aires, en 1963. En 1984 (a la edad de 21 años) ganó el premio al mejor guionista otorgado por la revista Fierro. A partir de entonces se dedicó con entusiasmo a la historieta, a través de guiones y ensayos sobre el género. A los veinticuatro años publicó su primera novela “El palacio de la noche”.
Llegó a ocupar el cargo de Jefe de Redacción de Fierro, y en televisión fue guionista de los programas “El otro lado” y “El visitante” (conducidos por el periodista Fabián Polosecki, quien se suicidara en 1996), así como coautor de la miniserie “Bajamar, la costa del silencio”. En casi todos sus textos se ha acercado a la novela policial, al género fantástico y, en menor medida, a la ciencia-ficción. Sus libros han sido traducidos a ocho idiomas.
En 2007 recibió el Primer Premio de Narrativa Iberoamericana Planeta-Casa de América por su novela "El enigma de París".



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Pensar el futuro

Hace algunos años, con el objetivo de pensar el futuro que nos podría tocar hacia el año 2033, la Fundación Ciudad de Arena convocó a escritores, investigadores, cineastas y creadores de diversas disciplinas a participar de un Programa con obras que intenten describir aquel hipotético tiempo. Cerca de cien escritores, editores, periodistas y figuras de otras cepas se reunieron a imaginar lo que podría suceder en la Argentina hacia 2033, cuando se cumpla el Cincuentenario de la Democracia iniciada en 1983, luego de “la peor Dictadura de la historia en el país”, dicen en el sitio web de la Fundación.

Y agregan: “En 1983 se abrió un período de democracia que ya lleva 25 años. Falta mucho, sin embargo, para igualar al medio siglo de continuidad institucional que el país tuvo entre 1880 y 1930. Estos cincuenta años sin interrupción se cumplirán, justamente, el 10 de diciembre de 2033.

El resultado inicial del Programa fue el lanzamiento del libro "Buenos Aires, 2033 - Cuentos sobre la ciudad del futuro" que incluye las obras "Zona de influencia", de Pablo De Santis; "Tiresias", de Carlos Gamerro; "Encarnación y Valentino", de Ana María Shua; "Todo está por suceder", de Rudy; y "Timbuctú", de Carlos Gardini.

El año exacto, 2033, no es arbitrario. En la Argentina nunca hubo, hasta ahora, más de cincuenta años de democracia continua. El récord todavía está en manos de los que gobernaron entre 1880 y 1930. En 1983 se abrió una nueva etapa (…) que cumplirá los cincuenta en 2033. Es a ese futuro al que apuesta este libro.

Los cinco escritores antologados son quienes pueden crear una Buenos Aires futura que actúe como premonición (a la manera de Julio Verne) o bien como advertencia (a la manera de George Orwell en 1984, o de Ray Bradbury en Farenheit 451). Los lectores del año 2033 quizás se sorprendan por la osadía de imaginar su ciudad desde las lejanías de hoy. Que los lectores de hoy, en todo caso, disfruten de cinco de los mejores cuentos argentinos que se han escrito en los últimos tiempos.
A continuación, un extracto de la crítica del libro publicada en Página 12, el 4 de septiembre de 2006, por la periodista Silvina Friera.

No hay robots ni viajes espaciales ni encuentros con alienígenas en la Buenos Aires del futuro. Gamerro reescribe el mito de Tiresias en ese hipotético 2033, con piquetes de analógicos que exigen plenos derechos digitales con piedras y palos. La conexión a la red se ha vuelto impensable y no hay situación que no se pueda vivir, ni sentido que no se pueda estimular, en una experiencia de sesiones múltiples.

En el noticiero desopilante que imagina Rudy –patrocinado por una empresa que ofrece un “generador automático de ideas”–, se informa que el gobierno abolió la diferencia entre la noche y el día por considerarla discriminatoria, que el presidente Mario Blanco Saavedra reclama más apoyo a sus opositores y menos críticas a sus partidarios, y que siguen apareciendo “falsos embarazos” de jóvenes varones. Y todo puede ser noticia, pero hay una perlita internacional: la premier israelí y su par palestino son madre e hijo, y ella le advierte que considerará “un grave insulto de consecuencias internacionales imprevisibles el hecho de que no la llame por teléfono para ver cómo está”.
En Encarnación y Valentino, Shua explora una historia de amor entre dos jóvenes que estuvieron tan acostumbrados a vivir largamente la guerra, que la declaración de paz puede resultar una noticia sin importancia.

La ciudad no cambia tanto, salvo por esa enfermedad misteriosa que aparece en el relato”, dice Pablo De Santis, autor de Zona de influencia, en la entrevista con Página/12. “La literatura siempre tiende al pesimismo; las visiones acerca del futuro han sido más bien oscuras y siniestras porque en una imaginación muy feliz no hay muchas cosas para narrar.” En el cuento de De Santis, el doctor Sáenz cree encontrar una cura para el mal que aqueja a la ciudad. Sin embargo, la pócima le sale como a Jekyll y en cada rincón reaparece Hyde bajo la forma de objetos que sólo se deterioran si el paciente muere. “La idea es qué pasaría si lo que tenemos adentro saliera afuera, porque siempre queremos mostrar algunas cosas y ocultar otras”, señala el escritor sobre la recreación de la maldición de Tlon, que nos condena a crear objetos de la nada y contra nuestro propio deseo. De Santis opina que la tecnología en la literatura siempre es difícil de manejar. “Las novelas de Flaubert y de Brontë nunca atrasan, pero las de ciencia ficción siempre, lo mismo sucede en el cine. Lo primero que envejecen de las películas son los uniformes de los personajes del futuro, que tienen esos joggings amarillos pegados al cuerpo. Es muy difícil imaginar algo que no envejezca de inmediato”, plantea De Santis. “Cuando se hace una novela de ciencia ficción ‘realista’, se traza una hipótesis sobre los problemas del mañana. Y es muy curioso porque nosotros, que somos el futuro del pasado, tenemos preocupaciones que no tienen nada que ver con lo que se proponía en esasnovelas –compara–. Uno de los íconos de la ciencia ficción fue el robot, pero hoy es completamente marginal dentro de la tecnología.” Otro tópico obsoleto son los viajes espaciales. “Cuando tenía 6 años el hombre llegó a la Luna y fue un acontecimiento. Pero ahora cada vez que se hace un viaje espacial, apenas sale en el diario una pequeña columna; es algo que no forma parte de la imaginación popular y que ha quedado totalmente desplazado.” Según De Santis, la literatura fantástica atrasa menos porque se mueve fuera del tiempo. “Nunca trabaja con el futuro sino con el pasado, siempre habla de un pasado que de pronto aparece en el presente”.

En Timbuctú, el cuento de Carlos Gardini, Buenos Aires está escindida en dos partes: el mundo “normal”, del que nada se sabe, y el barrio de Timbuctú, especie de zona franca para los esclavos de la Dama Negra. En este barrio, “el Paraíso del Paria”, hay adictos que vomitan en las calles, proxenetas, prostitutas y predicadores, muchas botellas rotas en veredas desparejas y la música esquizoide del neotango. “Es una ciudad más lumpen y empobrecida –admite Gardini–. Muchos elementos del relato surgen del presente, es una radicalización de aspectos que ya están en la realidad urbana. Lo que hago es mirar el presente y proyectarlo en el futuro. Buenos Aires en 2033 será una ciudad delirante porque éste es un país delirante”. El escritor añade que no es necesariamente un pesimista. “Uno piensa que todo está mal, pero la lucha entre lo bueno y lo malo es algo eterno. No soy pesimista porque no soy demasiado optimista –bromea el autor–. Tengo fe en el ser humano. Creo que viviremos con la miseria y con el heroísmo, tensión que representa lo que somos: mitad ángeles, mitad animales.” Gardini, lejos del cliché de “dar la vida por la patria”, encuentra el heroísmo en los pequeños detalles: “El hecho de tener fe en los sueños es un acto de heroísmo. Escribir puede ser también un acto de heroísmo, no porque me considere un héroe, sino porque creer en el arte es un acto de fe, y eso nos redime un poco”.

También podés leer:
Más información en Wikipedia y otros links

Aire de cromo en el 2033

08 abril 2008

A propósito del año 2033. O el 2086. Da igual. El rock argentino, de Manal a esta parte, describe con afilada puntería los paisajes urbanos y humanos. Y generalmente lo hace en tiempo presente. El músico cuenta lo que ve. Lo que le pasa. Lo que le pasa a otros como él.
Pero a veces, en exquisitas ocasiones, la lírica se convierte en un juego de imaginación, donde el futuro surge ante los ojos como si fuera un espejo.
Ese juego es el que propone Luis Alberto Spinetta con la canción Yo quiero ver un tren. Parado en un mundo post-“neutrónica”, escribe como advertencia sobre un ambiente tóxico, irrespirable y desolado. La canción apareció originalmente en el disco Mondo di cromo (1983). La transcripción que publicamos corresponde a la versión en vivo registrada por Spinetta para el disco Estrelicia MTV Unplugged (1997). Incluye párrafos agregados y modificados en esa actuación que resaltan el carácter dramático –y casi de denuncia- de la historia.
Y Fito Páez, menos apocalíptico, plantea en Carta para mí desde el 2086 un Buenos Aires aún tanguero, en el que “ya pasaron las bombas y el tren…”. La canción está incluída en el disco doble La la la (1986), registrado junto con Spinetta.

Yo quiero ver un tren
Luis Alberto Spinetta

Yo nunca me imaginé
regresar a mi tiempo de niño,
nunca me expliqué
por qué nunca vi un tren.
La neutrónica ya explotó
y muy pocos pudimos zafar,
¡ahora el mundo no tiene ni agua!
La mañana me encuentra
caminando en ...el aire
¡vías muertas de un expreso
que quedó en el pasado!
Confundido por el fuego verde
que confluye desde el mar,
la materia disuelta flota
en la atmósfera sin sol.
La neutrónica ya explotó
y muy pocos pudimos zafar,
¡ahora el mundo no tiene ni agua!
La mañana me encuentra
sospechando en el aire
¡hiper ultra contaminado!,
Caminando en la nada
Llevenme a ver un tren,
llevenme a ver un tren
Llevenme a ver un tren,
no los recuerdo, mami
Yo quiero ver un tren
La mañana me encuentra
sospechando en el aire (de cromo)
respirando (a gatas)

Antes,
una estatuilla
del siglo IV
era una pieza invalorable
para todos los museos,
todos los bancos
las tienen todas guardadas,
porque vale una bola de mosca
¿Y que era? Era un jarrón!!.
No servía para nada,
estaba en el Louvre
Desapareció el Louvre,
desapareció todo,
explotaron las bombas,
no quedó nada
(Quizás) hemos sobrevivido...
Una locomotora...
es la fucking Gioconda!!

Llevame a ver un tren
Llevenme a ver un tren
Llevenme a ver un tren
Llevenme a ver un tren
Yo quiero ver un tren, nena
Yo quiero, yo quiero, yo quiero
Yo quiero ver un tren
Mami, mami
Yo quiero ver un tren


Carta para mi desde el 2086
Fito Páez

Alguien: - Hola

Fito: - Que hago, la largo yo? y...puede estar sonando sola?

Otro: - ¿El qué?

Luis: - Compraste un walkman de jamón y queso

Fito: - Que dura que es

Me puse la ropa
No supe que hacer
Como Julio Sosa
Cien años después
Arreglé mis cosas
Fui hasta el cabaret
Fui, cante Malena
No recuerdo bien
Y allí mismo en el mismo lugar
Del amor voy tratando de estar
Con mi corazón
Ya pasaron las bombas
El hambre y el tren
Aquí en Baires las cosas no marchan bien.

Una completa descripción del disco "La la la" acá.
Foto de las vías:
Bárbara Piuma

Pasolini, o la vigencia de la provocación

Pier Paolo Pasolini La figura de Pier Paolo Pasolini mantiene intacta su vigencia con el paso de los años. Esto puede medirse, por ejemplo, con los encuentros realizados en Madrid –entre muchos otros homenajes realizados en Europa- a finales de 2005, cuando se cumplieron 30 años de su muerte.
Entre septiembre y octubre de aquel año, se desarrollaron en la capital española tres eventos diferentes para homenajear al multifacético italiano y a su obra: la exposición “Pier Paolo Pasolini. Palabra de corsario” en el Círculo de Bellas Artes, un Ciclo de proyección de 11 de sus 15 largometrajes y todos sus documentales (inéditos en España) en el cine Estudio y una serie de conferencias y debates pautadas para el “Congreso Pasolini”, en Sala Goya.


La exposición fue la mayor realizada hasta ese momento sobre Pasolini. Contó con la asesoría científica y la colaboración de Graziella Chiarcossi, prima, heredera y estudiosa de Pasolini, y reunió una voluminosa cantidad de obras y otros artículos y trabajos relacionados con Pasolini. A saber: manuscritos de poemas, de ensayos y de artículos; una selección de 30 dibujos originales; 130 fotografías, procedentes en su mayoría del archivo personal del artista; una selección de libros anotados de su biblioteca privada; primeras ediciones de sus obras; cuadernos de notas; una selección de revistas que Pasolini promovió, dirigió o con las que colaboró; traducciones; poemas escritos en una “lengua inventada” quasi castellano; poemas en friulano; ejemplares originales de los diarios en cuyas columnas publicó sus polémicos ensayos, críticas y reflexiones sobre literatura, arte, política, sociedad, etc.; guiones de cine; cartas a Pasolini; un montaje audiovisual de entrevistas con el artista; y los contenidos de pasolini.net, el más completo sitio dedicado al artista, que tiene más de 2 millones de visitas e incluye un canal de novedades actualizado permanentemente desde octubre de 1998. De la portada del sitio publicamos el texto que sigue.

***
Para que un gran intelectual italiano quede vivo en la memoria

Por Alessandro Ryker y Valeria Muti (http://www.pasolini.net/)

Pier Paolo Pasolini
Pier Paolo Pasolini (Bologna 1922-Roma 1975) es uno de los más grandes escritores italianos del siglo XX; se dedicó también al cine. Desde la literatura más íntima hasta el cine más popular, Pasolini siempre ha sido firmemente poeta con una clara huella de lo real y de lo cotidiano.

“...En general mi vida social depende exclusivamente de lo que es la gente. Digo “gente” con conocimiento de causa, refiriéndome a lo que es la sociedad, el pueblo, la masa, en el momento en que entra existencialmente (y acaso sólo
visualmente) en contacto conmigo. Es de esta experiencia existencial, directa, concreta, dramática, corpórea, de la que nacen en el fondo todos mis discursos ideológicos...”
Con su compromiso político, civil y artístico Pasolini tuvo como objetico principal el de denunciar y contrastar la homologación cultural y el cambio antropológico de los italianos. El detectó dramáticamente estos dos aspectos en el consumismo exasperado, en el condicionamiento llevado a cabo por los medios de comunicación de masas, en las condiciones del subproletariado urbano.
“Tal compromiso provocó, ante todo, una difusa hostilidad hacia él, la cual reveló también el obscurantismo de aquellos que siempre intentaron obstaculizarle.”

“...Me han detenido, procesado, perseguido, linchado durante casi dos décadas. Todo eso un joven no puede saberlo... Puede que yo haya tenido la suficiente dignidad como para esconder la angustia de uno que durante años y años esperaba cada día la llegada de una citación del tribunal, y mirar a los quioscos con el pánico de leer en los periódicos atroces noticias escandalosas
acerca de su persona...”
A pesar de eso, el poeta “intensificó progresivamente sus intervenciones, imprimiendo más incisividad a unos blancos cada vez más terriblemente concretos, y engrosando tanto las filas de sus amigos (aquellos movimientos políticos y culturales que sintieron la necesidad de su presencia: todos los que han querido dialogar con él más allá de polémicas desviadas o incluso de diferencias de fondo) como las de los enemigos (los depositarios o los siervos de un poder que primero le despreciaron como intelectual y homosexual, confinándole al limbo, y después, viendo que el esfuerzo de encerrarlo en un gueto resultaba inútil, decidieron mostrarle sus dientes).
Sin embargo, ni los unos ni los otros podrán recordarle hoy, ya que su pensamiento estaba en constante devenir y se apartaba de cualqier esquema, inspirándose a la vida, de la que aceptaba las burlas más horribles, y con la que compartía las contradicciones más pesadas.


“Siempre he pagado, y he ido desesperadamente hasta el final en todo. He cometido muchos errores, pero desde luego no tengo remordimientos”.
Y ello porque, según escribe en un poema de 1969:
“De nuestra vida soy insaciable / porque algo único en el mundo jamás puede agotarse”.
“Pasolini ha sido definido muchas veces como ‘un testigo provocador’, pero la sublime maldición no fue dictada ni por un narcisismo del poeta, ni por el estro publicitario de un editor: en esta especie de eslogan había una verdad instintiva, inmediata, casi epidérmica, pero profunda e implacable […]. En las dos palabras ‘testigo provocador’ hay, para empezar, un elemento-clave que ilumina, no ya la personalidad de Pasolini sino, esencialmente, su fundamental relación con la colectividad, a la que le sigue la grabación ‘en caliente’ de una sensación rápida, todavía por codificar, que es justamente lo ‘provocador’. Sobre un individuo en cierto modo ‘público’ a menudo se arriesgan legítimos pronósticos, y la carrera para adivinar con antelación sus pensamientos y sus reacciones frente a ésto o aquello puede resultar incluso poco vivaz. En el caso de Pasolini –osaríamos decir sólo en su caso- este juego no empezaba; con él no. Ha sido justamente esta característica suya la que le ha hecho conquistar sobre el terreno el adjetivo ‘provocador’, un juicio obtuso pero sincero, y desarmante en el sentido de que cada uno puede leerlo, en positivo o en negativo, según su perspectiva, pero en cualquier caso sin conseguir asirlo nunca verdaderamente.
Este hombre, este artista, fue asesinado en la noche entre el 1 y el 2 de Noviembre de 1975. “Pier Paolo Pasolini ha dejado de existir, y desde entonces, en los discursos de los amigos, en los de los enemigos y en los de los amigos-enemigos, siempre se le ha echado gravemente en falta, y ello sin mencionar lo mucho que su personalidad esté ausente en el epitafio ingrato ofrecido por este delito, y en el recuerdo demasiado enturbiado y controvertido de los últimos dramáticos momentos de su vida, recogidos por los apiadados ojos y orejas de quien estaba, y de quien no estaba, de quien podía o de quien no quería estar. El cadáver de Pasolini ha sido devorado por nuestra sociedad y por nuestro tiempo: es ésta la nemesis que, como por una agotable regla narrativa", cierra el apólogo.
“En toda mi vida jamás he ejercido una acción violenta, ni física, ni moral. No porque yo soy un fanático de la no-violencia.
La cual, si es una forma de autocostricción ideológica, también es violencia.
Nunca he ejercido en mi vida violencia alguna, ni física ni moral, simplemente porque he confiado en mi naturaleza, es decir en mi cultura...”
La obra artística Pasolini comprende:

Poesías (en lengua italiana y en dialecto): Poesie a Casarsa, 1942 (luego recogidas con otras composiciones poéticas en La meglio gioventù, 1954); Le ceneri di Gramsci, 1957; L’usignolo della chiesa cattolica, 1958; La religione del mio tempo, 1961; Poesia in forma di rosa, 1964; Transumanar e organizzar, 1971; La nuova gioventù, 1975;

Narrativa: Ragazzi di vita, 1955; Una vita violenta, 1959; Il sogno di una cosa, 1962; Alì dagli Occhi Azzurri, 1965; Teorema, 1968 y el incompleto, póstumo Petrolio, 1975.

Critíca: Passione e ideologia, 1960; La poesia popolare italiana, 1960; Empirismo eretico, 1972; Scritti corsari, póstumo, 1975.

Textos teatrales: Calderón, 1973; Affabulazione, Pilade, publicados póstumos, 1977; Porcile, Orgia, Bestia da stile publicados póstumos, 1979.

Películas: Accattone, 1961; Mamma Roma, 1962; Il Vangelo secondo Matteo, 1964; Uccellacci e uccellini, 1965; Edipo re, 1967; Teorema, 1968; Porcile, 1969; Medea, 1970; Decameron, 1971; I racconti di Canterbury, 1972; Il fiore delle Mille e una notte, 1974; Salò o le centoventi giornate di Sodoma, 1975.

Nota: Las citas entre comillas, son del abogado Guido Calvi, parte civil del proceso para el asesinato de Pier Paolo Pasolini. Las partes en negrita son del mismo Pasolini.

Estas citas han sido extraídas del libro AA.VV., Omicidio nella persona di Pasolini Pier Paolo, Kaos Edizioni, Milano 1992 (por gentil concesión).

Pasolini poeta y pecador

07 abril 2008

Análisis tardío
Fin de los años sesenta


Sé bien, sé bien que estoy en el fondo de la fosa;
que todo aquello que toco ya lo he tocado;
que soy prisionero de un interés indecente;
que cada convalecencia es una recaída;
que las aguas están estancadas y todo tiene sabor a viejo;
que también el humorismo forma parte del bloque inamovible;
que no hago otra cosa que reducir lo nuevo a lo antiguo;
que no intento todavía reconocer quién soy;
que he perdido hasta la antigua paciencia de orfebre;
que la vejez hace resaltar por impaciencia sólo las miserias;
que no saldré nunca de aquí por más que sonría;
que doy vueltas de un lado a otro por la tierra como una bestia enjaulada;
que de tantas cuerdas que tengo he terminado por tirar de una sola;
que me gusta embarrarme porque el barro es materia pobre y por lo tanto pura;
que adoro la luz sólo si no ofrece esperanza.

Pier Paolo Pasolini

Traducción: Hugo Beccacece
Fuente: A media voz

Saló, condicionada

CONDICIONADA
CONDICIONAL
CONDICIÓN


Escena de Saló Calificar un film como “de exhibición condicionada” es una manera elegante de prohibirlo. En Buenos Aires no hay salas especiales para ese tipo de películas: ergo, estrenarlas es imposible. Por otra parte, es sencillo advertir por qué no pudo proyectarse Saló en la Argentina de 1976-83. Su pintura de un estado fascista, minuciosa en lo que hace a los tormentos dispensados y a la ideología de los verdugos, era tan tajante que hasta los censores de entonces, funcionarios de pocas luces, podían relacionarla con lo que ocurría. Cabe preguntarse, sin embargo, por qué Saló sigue siendo in-visible en 1987. Aventuremos una respuesta: porque no sólo es cruel en cuanto “retrato” de lo que pasó, sino también –y peor aun- como reflejo de lo por venir; Saló como advertencia de lo que podría llegar a pasar si fallamos nuevamente. Vale la pena releer la historia del film desde esta hipótesis. Estrenada a mano en los cines de todas las provincias, Saló alertaría a muchos sobre el horror posible, sobre el abismo que quizá se halle a pasos de distancia. Tal vez por eso muchos la pretenden archivada, juntando polvo en lo más profundo de un sótano, desde donde nadie pueda oírla gritar.


Marcelo Figueras

Escena de Saló

Saló, un film moralista

Pier Paolo Pasolini

Por Juan José Salinas

Un relato superficial de algunas escenas de Saló puede sugerir que se trata de un clásico del hard-porno. Nada más errado: Saló resuma moral por todos sus fotogramas.
Realizado en 1975, su autor no pudo conocer lo que habría de suceder, en pocos meses más, en un país poblado en gran medida por descendientes de italianos. No importa. Saló no puede ser vista en Argentina sin que nos recorra un estremecimiento. Muestra, llevado a su crispación, un fascismo cotidiano: “Nosotros somos Dios aquí”, gustaba decir un marino de la ESMA ante sus víctimas, palabras que bien podrían ser aplicadas a los fascistas del film de Pasolini.
Saló no es sádica sino sadiana. Eleva el discurso del Marqués de Sade, haciendo su lectura más contemporánea: la esencia del Poder, parece decir, es el uso y abuso absoluto del otro. En Saló los fascistas prohíben cualquier gesto de ternura. Los cautivos pueden masturbarse o violarse, pero no hacer el amor. No se puede manifestar el amor. El tabú es explícito: hembras y varones deben evitar los coitos “normales” so pena de muerte, pues los amos intuyen su capacidad de generar solidaridad entre los seres.
A doce años de su muerte, la obra de Pasolini sigue siendo objeto de devoción y estudio. Una película de Gilbert Ducarne que lleva su nombre ganó en noviembre pasado un premio internacional. Achille Bonito Oliva, creador de la transvanguardia, insiste cada vez que puede en que Pasolini fue el último exponente del “artista total” al estilo renacentista. La crítica brasileña galardonó a Saló como el mejor film extranjero de 1985, dado que ése fue el año en que allí se lo estrenó.
En la Argentina también se distingue a Pasolini, aunque como autor maldito. Saló sigue sin estrenarse, y cunde la sospecha de que hay interesados de que no lo haga nunca. En 1985, precisamente, también estuvo a punto de liberársela en nuestro país. Se había lanzado incluso una campaña publicitaria, con un enorme cartel sobre el bar La Paz de Montevideo y Paraná. Pocos días antes del estreno, se recalificó a Saló como “de exhibición condicionada”, confinándosela a los circuitos porno de la costa atlántica. Pese a la insistencia de varios exhibidores, su distribuidora, razonablemente, se ha negado a estrenarla en esas condiciones.
Quizá sea ya hora de que los interesados en profundizar la democracia pongamos la carne en el asador para que Saló sea recalificada y exhibida, en consecuencia, en las principales salas comerciales. Tarea difícil, pero no imposible. Es que el testamento de Pasolini es virtualmente indigerible para una sociedad tan hipócrita como la nuestra. Saló es un tour de force en lo que hace a la denuncia del fascismo cotidiano. Y es de eso, precisamente, de lo que estamos hablando.

Saló, la historia

Pier Paolo Pasolini

EL FILM-PECADO QUE NO PODEMOS VER

No se puede proyectar un film calificado “de exhibición condicionada” en Buenos Aires, donde las salas especiales no existen. Pero nadie puede impedir que su historia sea contada…

El norte de Italia, en 1944, durante la ocupación nazi-fascista. Encerrados en una lujosa mansión, cuatro hombres ponen a punto el estatuto que habrá de regir la República de Saló. De semblante adusto, todos con trajes oscuros, estampan su firma al pie del novísimo documento. Uno es el Duque. Otro, el Señor Presidente. Otro, Su Excelencia. El último es el Monseñor. "Todo es bueno cuando es excesivo", dice uno: la palabra que emplea es exceso. No lejos de allí, tres jóvenes pasean en sus bicicletas. Un automóvil les cierra el paso: de él descienden hombres armados, que toman prisioneros a los jóvenes sin ninguna contemplación. Nadie les explica por qué. Nadie les dice adónde los llevan...
Los cuatro jerarcas examinan a los prisioneros, todos jóvenes, de ambos sexos: suman varias docenas. Piden referencias sobre ellos a los guardias. "Este es de Castelfranco, de una familia subversiva", se oye decir a uno. Dado el visto bueno, los trasladan a Saló. En el camino, un joven trata de escapar. Los guardias lo dejan pasar delante de sus narices: entonces le disparan. Por la espalda. Una vez allí, se reúne a todos en un patio. Desde el balcón de la casa, el Duque pronuncia el discurso inaugural. "Débiles criaturas destinadas a nuestro placer: espero que no piensen encontrar aquí la estúpida libertad concedida en el mundo exterior”, dice. "Están fuera de los límites de toda legalidad. Nadie sabe que están aquí. En lo que respecta al mundo, ustedes son cadáveres. Y éstas son las leyes..." Por la mañana, todos se reúnen en un gran salón. Una vieja prostituta, la señora Vaccari, comienza a narrar un cuento, cuyo objetivo es “enardecer la imaginación" de los presentes. Una pianista provee la música adecuada para la ocasión. Exaltado por la historia, uno de los jerarcas quiere fornicar con un joven. El chico se niega. El Señor Presidente anota su nombre en un libro negro, para tenerlo presente a la hora de dispensar los castigos.
Las prisioneras deben servir la comida. Están desnudas. Un guardia comienza a violar a una de ellas. El Señor Presidente enseña su trasero al resto de los guardias, y termina suplantando a la prisionera en el rol del violado.
Por la noche, los jerarcas deciden formalizar "el primer casamiento" de la República de Saló. Escogen para ello a Sergio y a Renata, dos prisioneros que apenas se conocían. Concretan la farsa de una ceremonia, los desnudan e incitan a hacerse el amor allí, delante de sus ojos. Cuando están a punto de penetrarse, los separan y los violan. Crecientemente divertidos, los jerarcas obligan a todos los prisioneros a comportarse como perros. Sin ropas, en cuatro patas, con correas e imitando los ladridos, deben mendigar para recibir algo de alimento. "Ver que otros no gozan es lo que me produce goce", reflexiona el Duque. “Soy más feliz que esa canalla a la que se llama pueblo…”. Ofuscado, Su Excelencia esconde clavos en un trozo de torta, y lo da a comer a una de las "perras". Hambreada, la prisionera muerde con fruición: su grito de dolor produce risas entre los jerarcas.
Otra prostituta, la señora Maggi, inicia su cuento. Dice haber asesinado a su propia madre. Una de las prisioneras, cuya madre fue asesinada al intentar defenderla del secuestro, se lanza a llorar e invoca a Dios. Esa mención le vale ser anotada en el libro negro. No satisfecho, el Duque defeca en el piso y la obliga a comer sus heces. La ocurrencia prende en la mente de los jerarcas: deciden no desperdiciar la mierda de nadie, para utilizarla luego como alimento en un banquete. "Nada peor que el aliento privado de algún olor", dice Su Excelencia, y besa al jovencito vestido de novia con el que acaba de casarse.
Sigue un "concurso de belleza" en el que deben optar por el trasero más bello. El ganador o la ganadora, coinciden, será asesinado de inmediato. "Sólo hay una cosa más voluptuosa que el acto de un sodomita.. el acto de un verdugo", se explica el Monseñor. Escogen a un muchachito. Los guardias lo aferran y colocan el caño de una pistola sobre su sien. Disparan. El arma estaba descargada: se trataba de un fusilamiento fingido. "Imbécil, ¿no sabes que quisiéramos matarlos una y mil veces?", se mofan de él. El Duque, el Señor Presidente y el Monseñor deciden desposar a tres muchachitos. Se visten de mujeres. Durante la ceremonia obligan a todos los prisioneros a fingir alegría, amenazándoles de muerte. Por la noche comienzan las delaciones. Alguien denuncia que una joven conserva una foto bajo su almohada. Esta, para salvarse, denuncia a una pareja de lesbianas que, a su vez, revelan el romance de uno de los guardias con la criada negra. Furiosos, los jerarcas apuntan al "traidor" con sus pistolas. Luego abren fuego. El último cuento, a cargo de la tercera prostituta, describe minuciosamente una larga serie de torturas. Vestidos como emperadores, sentados en un trono, los jerarcas observan desde sus aposentos las torturas a que someten a los prisioneros. Por primera vez, la pianista detiene sus manos sobre el teclado. Se encarama a una ventana y salta, estrellándose contra el piso de piedra. A partir de ahora, la música ostenta un aire religioso, sacro. Con un largavistas, el Duque ve cómo queman el pene a uno de los jóvenes. Queman, también, los pezones de una muchacha. Cortan la lengua a otro. Violan a una prisionera, para luego ahorcarla. Vacían un ojo con una cuchilla. Arrancan el cuero cabelludo. Tomados de los brazos, los jerarcas bailan entre los muertos...

Nota de Klamahama: el autor de este texto no incluyó su firma. Sólo contamos con los nombres de las personas que trabajaron para la realización del suplemento y, al igual que las ediciones anteriores, el periodista Marcelo Figueras estaba a cargo. Suponemos, entonces, que la nota es suya.
Escena de Saló

Pasolini, el hermano de Abel

Postales de RepPecador público. Eso fue. Aunque lo digan cineasta, poeta, ensayista, periodista, autor de novelas. "He sido declarado pecador público", admítió alguna vez, en el prefacio a un libro de Jean Duflot. "Provocador", se definía: aquel que nada en las aguas del escándalo. Su primer acto público fue un desafío. Dedicar a su padre, un oficial del Ejército, un fascista, un libro de poemas escrito en el dialecto friulano. Los mussolinianos abominaban de los dialectos: los tenían por "inferiores". "Toda confesión es un desafío, sostuvo, y yo soy un provocador". Católico y marxista, fue boicoteado por ambos Credos. Su mera existencia significaba la posibilidad de la síntesis, una perspectiva que no agradaba a los ortodoxos de uno y otro bando. Llegó al cine a los cuarenta años, "sin saber siquiera que había distintas clases de lentes para la cámara". Su film La Ricotta le valió la prisión. Los cuentos de Canterbury (1972) fue declarado obscena, y su estreno en Italia, demorado hasta el infinito. "Siempre me he comportado lo peor posible, escribió, tal como quería".
En ese sentido, Pasolini era un cainita. Hubo libros de poemas, novelas, más películas –cómo Teorema, Decamerón, Las mil y una noches–. Hubo polémicas y diatribas siempre crecientes. "Suscito odio porque soy diferente", se definió, “es un odio de índole racial".

Para cuando filmó Saló, o los 120 días de Sodoma, en 1975, lo había ganado el escepticismo. "Hay motivos para la esperanza que no puedo permitirme", decía.
Testamento, summa pasoliniana, Saló releía al Marqués de Sade ubicando a sus criaturas en la Italia de 1944. Apeló allí a “la acumulación obsesiva, hasta el límite, de los hechos sádicos".
Empero, la violencia que mostraba no era gratuita. Pretendía escandalizar, aguijonear, alertar sobre el advenimiento de una nueva clase de Estado fascista. Un año más tarde, en 1976, lo que tuvo lugar en la Argentina le dio la razón.
Postales de Rep
Pasolini no llegó a comprobarlo. En noviembre de 1975, un adolescente lo mató a golpes y arrolló luego el cadáver con un Alfa Romeo. Si hubo alguien que permaneció impasible ante el hecho, fue él. Esa muerte le correspondía. Era la muerte de un pecador público. "A esta altura, sólo me queda el exilio o el suicidio", había vaticinado días antes. lntuía que la sociedad sólo habría de aceptarlo una vez muerto, y que esa muerte sería una forma de adaptarse a ella. Planeó, entonces, su regalo final: "Como la adaptación es una derrota, y la derrota nos vuelve agresivos y hasta un poco crueles, aquí está Saló".
Lo dicho: aquí está Saló.

Marcelo Figueras

Caín, Suplemento N° 4





Las fotos pueden verse, en tamaño grande, en nuestras galerías en Flickr

Etapa: suplemento en Humor ®
Año: 1987
Nº 4

Al momento de publicarse el suplemento Nº 4 de Caín en la revista Humor ®, esto es Julio de 1987, la película Saló, o los 120 días de Sodoma, del cineasta italiano Pier Paolo Pasolini, estaba calificada en nuestro país como de exhibición condicionada. Y como en Buenos Aires no existían salas para este tipo de películas, su exhibición era imposible.
Lo que Caín hizo, entonces, fue contar la trama de la película, y mostrar varios fotogramas.
Saló se estrenó en 1975. Era una adaptación de la novela Los 120 días de Sodoma del Marqués de Sade y contaba la historia brutal de cuatro fascistas del norte italiano que secuestraba, torturaba y asesinaba a un grupo de jóvenes.
Una historia como la que se vivió en nuestro país apenas un año después: el 24 de marzo de 1976 –del que se conmemoraron 32 años hace apenas unos días– Argentina se convirtió en Saló.

En este suplemento comienza a colaborar el dibujante y humorista Miguel Rep, quien tiene la difícil tarea de poner a Pasolini y a Saló en un plano más accesible a través de las ilustraciones. Sus “Postales”, entonces, según el ojo de Rep, se acercan al pensamiento de Pasolini y a Saló (tan argentina).

-¿Creen que si no se blanquea el pasado no existe el futuro, o es una frase más?
-Víctor: (…) es positivo el ejercicio de la memoria, de tener presente lo que pasó, porque la amenaza de un tirano puede existir. No estamos exentos. Vamos a estar más atentos a que no ocurra.
Del reportaje realizado por Alejandro Caravario a cinco jóvenes que nacieron en 1983, justo cuando volvió la democracia a nuestro país. Y lo que saben de la dictadura y de Malvinas es lo que les contaron. Publicado el 30 de marzo de 2008 en la revista C, del diario Crítica de la Argentina.

Hoy, la película puede conseguirse en formato DVD por internet. Mostrar las páginas de Caín es nuestra manera de no olvidar.

LOS SODOMITAS

El Conde: Marcelo Figueras
Su Alteza Gráfica: Fabián Di Matteo
Fotografía: Alejandro Bachrach (gracias a Jape y a Stani)
Producción fotográfica: Claudia Stampacchio
Historieta: Miguel Rep, cainita confeso
La idea general fue de Juan José Salinas, alias Gardelito.
Dedicado, obviamente, a Pier Paolo Pasolini, después de la cruz siempre viene la gloria.

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Notas relacionadas en Klamahama

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