
A los gritos. Entre dientes. Por la calle. Con el martillo en el dedo, con la manija en la mano. Con un vecino. Golpeando cacerolas. Tragando miedo, pidiendo luz. Por la tierra, por los hijos. Por agua. Andando, y sintiendo dolor. Contra la naturaleza. En pelotas. Por creer que nada va a pasarte. Con razón. Pidiéndole respuestas a Dios.
Hay quienes protestan como un mantra sus miserias habituales, cada mínimo tropiezo.
Discuten en voz alta todo lo inevitable de una vida que no es geométrica.
Aburren. Se hacen esquivar: la queja repetida no alivia, difunde el malestar y lo multiplica.
Existen, sin embargo, verdades que no admiten un escondite de silencio. La protesta es entonces conciencia colectiva, que se vuelve un arma poderosa si es capaz de generar acción. Hoy protesto por todos aquellos que dañaron a mi naturaleza...y hoy la estamos padeciendo. Entonces, necesité expresar con un dibujo, la bella música que escuché el sábado por la tarde. Por agua, por alimentos...por amor, puro amor para nuestros hermanos chilenos que brota desde mi alma y así tuve un instante de catarsis coloreada.
Un abrazo a los klamahánicos y a los que tienen un alma y saben usarla.
Ellos abren ojos invisibles, duplican el mundo, ensanchan la fuerza!!!!
No olviden... los felices también tenemos una piedra en el zapato. Tomá.
Ilustración y texto: María del Valle Moreno, diseñadora de Klamahama y autora del arte exquisito publicado en el blog Ojos Brujos.


